El Banco Central devolvió más de 4.300 millones de dólares al Banco del Pueblo de China y le queda un saldo de unos 675 millones para la cancelación total del tramo habilitado del swap de monedas por 19 mil millones de dólares, que sigue figurando en las reservas brutas pero con solo un efecto estadístico, ya que no están disponibles.
La cancelación del crédito no tiene impacto ni en las Reservas Internacionales brutas ni en las denominadas netas, pero implican que el Banco Central perdió 4.400 millones de dólares de liquidez para intervenir en el mercado de cambios en defensa del peso o para afrontar la demanda de divisas del Tesoro para cancelar deuda con los acreedores privados.
La administración estadounidense de Donald Trump había establecido esa condición para apoyar el programa económico del presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo a través de desembolsos extraordinarios del Fondo Monetario Internacional y otras entidades multilaterales de crédito.
Mauricio Claver-Carone, entonces el elegido de Trump para su vínculo con la región, fue el primero en plantear que “ningún acuerdo con el FMI termine prolongando esa línea de crédito” y después fue el propio secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien durante su visita a Buenos Aires en abril de 2025,dijo que Argentina “debería cancelar” el swap.
La presión fue mayor durante la campaña electoral para las elecciones de medio término, donde el Tesoro de Estados Unidos intervino en forma directa en el mercado oficial de cambios de Argentina para garantizar la estabilidad y mejorar las chances electorales del oficialismo libertario.
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En ese contexto se negoció un swap de 20 mil millones de dólares entre el Banco Central Argentino y el Tesoro de EE.UU. del que se activó unos 2.500 millones que antes de fin de año se reintegraron para evitar conflictos legales a Bessent y los funcionarios que intervinieron en la operación que terminó dibujada como una ayuda del Fondo de Estabilización Económica.
El swap con Estados Unidos nunca quedó claro cómo sería el funcionamiento, ya que no se consideran dentro de las reservas del banco Central como sí ocurre con el swap de China.
Bessent, después de Claver-Carone un funcionario que este mes anunció que dejará la administración Trump para volver al sector privado, es el más crítico de la relación de Argentina con China. Afirmó que Javier Milei estaba “comprometido con sacar a China de la Argentina”, que Estados Unidos quería “frenar la influencia china” en Argentina y en América Latina, y que “no queremos otro estado fallido o liderado por China en América Latina”, entre otros conceptos.
El primer swap de monedas entre el BCRA y el BCP se firmó en 2009 y en 2014 fue firmado un segundo acuerdo, que fue complementado a fines de 2015 con un acuerdo suplementario. Los swap se fueron renovando hasta un intercambio de monedas por 130 mil millones de yuanes renminbi (CNY) y una activación especial por 35 mil millones de yuanes renminbi para compensar operaciones del mercado cambiario argentino.
En el momento de la activación, representaban 18 mil millones de dólares que se computaron como reservas internacionales y 5.000 millones de dólares que se ejecutaron para compensar la demanda en el mercado oficial de cambios.
En abril del año pasado la gestión de Santiago Bausili renovó el total del swap por un año, a partir de cuando debía comenzar a cancelarlo. Según el comunicado del BCRA, “el tramo mencionado se desactivará por completo a mediados de 2026”.
Según los estados contables del Banco Central conocidos esta semana, al 31 de diciembre los fondos utilizados del swap habían caído a CNY 7.000 millones y al 14 de enero pasado a CNY 4.600.000.000, con vencimientos graduales durante 2026. La conversión al tipo de cambio de este viernes implica que se redujo el uso del swap a 675 millones de dólares y que aportan nominalmente a las reservas internacionales 19.084 millones de dólares sobre los 46.186 millones que informa el BCRA.
La cancelación del swap no afecta el nivel de Reservas Internacionales brutas que informa cada día el Banco Central ni tampoco las denominadas reservas netas, ya que para este cálculo se resta la totalidad de la línea de crédito. En cambio, el impacto se registra en las denominadas reservas líquidas del Banco Central, que es el verdadero poder de fuego que tiene la entidad monetaria para defender el valor del peso y que por cumplic con el pedido de la administración de Trump ahora cayeron en 4.400 millones de dólares.
