Rusia ha calificado de "organización indeseable" a la Fundación para los Derechos Humanos, con sede en Nueva York y presidida por Yulia Navalnaya, viuda del fallecido disidente ruso Alexéi Navalni.
Las autoridades rusas utilizan la calificación de "indeseable" para prohibir las actividades de aquellas organizaciones que consideran que suponen una amenaza para el Estado, lo que implica que cualquier ciudadano ruso que coopere con ellas o comparta su contenido puede ser objeto de acciones judiciales.
En su comunicado, la Fiscalía rusa señaló que la Fundación para los Derechos Humanos o Human Rights Foundation (HRF, por sus siglas en inglés) había calificado a Rusia de "régimen totalmente autoritario" en su proyecto "Rastreador de la tiranía".
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Afirmó que la HRF se dedicaba a desacreditar a las fuerzas armadas rusas —lo cual se convirtió en un delito tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Moscú en 2022—, así como a promover sanciones antirrusas y a apoyar a otras organizaciones indeseables.
Javier El-Hage, director jurídico y de políticas de la HRF, respondió: "Nosotros mismos no lo podríamos haber expresado mejor. Al criminalizar a nuestra organización —e incluso amenazar con penas de prisión a quienes colaboran con nosotros— por tener un proyecto de investigación que documenta cómo la dictadura del presidente Vladimir Putin es un 'régimen totalmente autoritario', el Kremlin no hace más que confirmar nuestra valoración".
Desde 2015, Rusia ha incluido a cientos de organizaciones en su lista de "indeseables", entre las que se encuentran grupos de defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional, medios de comunicación rusos y occidentales, y universidades como Yale y Stanford.
Con información de Reuters
