Las elecciones en Hungría podrían poner fin a la era Orbán y redefinir el papel del país en Europa

09 de abril, 2026 | 07.48

​Viktor Orbán, que cuenta con el respaldo excepcional tanto del presidente estadounidense Donald Trump como del Kremlin, podría perder este domingo el férreo control ‌del poder que ha ejercido durante ‌16 años, según indican las encuestas de opinión, en unas elecciones que muchos húngaros consideran decisivas para el destino de su país en Europa.

Orbán, el primer ministro más veterano de la Unión Europea, ha liderado Hungría desde 2010, afianzando su poder mediante la restricción de los medios de comunicación independientes y los derechos democráticos y la construcción de una "democracia no liberal" que le ha granjeado adeptos en la ​extrema derecha europea y ⁠en el movimiento "Make America Great Again" (MAGA, "Hacer EEUU Grande Otra Vez") de Trump.

Sin embargo, ‌tres años de estancamiento económico y el aumento vertiginoso del coste ⁠de la vida, junto con el enriquecimiento de ⁠los oligarcas cercanos al Gobierno, han enfurecido a los votantes.

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La campaña de Orbán también se ha visto sacudida por las informaciones de prensa que apuntan a que su ⁠Gobierno ha colaborado con Moscú.

Peter Magyar, un antiguo partidario de Orbán, ​ha sabido aprovechar el descontento de los húngaros y su ‌partido de centroderecha, Tisza, lidera ahora con ‌holgura la mayoría de las encuestas.

Pero los analistas políticos también advierten de ⁠que los votantes indecisos, una redistribución del mapa electoral a favor del Fidesz de Orbán y una elevada proporción de húngaros étnicos en los países vecinos —que en su mayoría respaldan al partido en el poder— crean un clima de incertidumbre. Afirman ​que sigue siendo ‌posible cualquier resultado, desde una mayoría cualificada de Tisza —capaz de modificar la Constitución— hasta una mayoría del Fidesz.

ELECCIONES "TRANSCENDENTALES"

Lo que está en juego no podría ser mayor para este país centroeuropeo de 9,6 millones de habitantes y para el continente.

"Se trata de una de las elecciones más trascendentales ⁠en Europa y para Europa en muchos años", dijo Gregoire Roos, director de los Programas de Europa, Rusia y Eurasia en Chatham House.

"En Moscú, Hungría ha sido vista como un interlocutor problemático, pero valioso dentro de la UE —manteniendo vínculos energéticos (...) y adoptando, con diferencia, el tono más duro frente a Ucrania que cualquier otro país de la UE. En EEUU, Hungría ha llamado la atención como laboratorio de la política soberanista".

El apoyo público ‌del Gobierno de Trump a Orbán culminó esta semana con la visita del vicepresidente estadounidense J. D. Vance, quien criticó lo que calificó de "vergonzosa" injerencia de la UE en las elecciones. Un portavoz de la Comisión Europea dijo que las elecciones eran "una decisión exclusiva de los ciudadanos".

Moscú no tardó en seguirle el juego. El miércoles, el portavoz ‌del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que "a muchas fuerzas en Europa, a muchas fuerzas en Bruselas, no les gustaría que Orbán volviera a ganar las elecciones".

Hungría, que ha criticado las sanciones ‌de la UE a ⁠Moscú, sigue dependiendo en gran medida del petróleo y el gas rusos. Alegando una disputa con Kiev sobre un oleoducto dañado ​por la guerra, Orbán, de 62 años, ha bloqueado un préstamo de la UE a Ucrania acordado en diciembre, el último de sus numerosos conflictos con Bruselas.

Con información de Reuters