Por Marleen Kaesebier, Denis Balibouse y Cecile Mantovani
WILER, Suiza, 26 mayo (Reuters) - El Hotel Momentum se alza sobre el valle suizo de Lötschen como símbolo de recuperación, un año después de que el desprendimiento de un glaciar destruyera el pueblo de Blatten.
Construido en tan solo 105 días cerca de la localidad vecina de Wiler, este hotel de madera es una de las muestras más evidentes de cómo los residentes desplazados están reconstruyendo sus vidas tras la catástrofe.
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"El pasado ya no existe, el futuro aún no ha llegado, la vida está aquí y ahora", reza un letrero de madera en alemán en la recepción, un mensaje que ha llegado a definir la perspectiva de muchos de los que perdieron sus hogares.
Desde las ventanas del hotel, los huéspedes pueden contemplar, más allá de las crestas escarpadas, el lugar donde antes se levantaba Blatten, ahora una extensión gris de escombros y un charco de agua turquesa, en el que aún se ven las puntas de las casas sumergidas.
La destrucción se produjo tras días de alertas. Las autoridades evacuaron a los más de 300 residentes del pueblo después de que una caída de rocas desestabilizara el glaciar Birch situado más arriba. El 28 de mayo de 2025, una cascada de rocas, tierra y hielo descendió rugiendo por la ladera de la montaña en una enorme nube de polvo, y sepultó gran parte de Blatten.
Los expertos han afirmado que el derrumbe estuvo relacionado con el cambio climático en los Alpes. El deshielo del permafrost debilita las rocas que antes estaban permanentemente congeladas, lo que plantea dudas sobre cómo comunidades como Blatten pueden recuperarse de forma segura.
No obstante, los planes apuntan a reconstruir el pueblo para aproximadamente 2030. Mientras tanto, antiguos residentes, como el propietario del hotel, Lukas Kalbermatten, han tenido que empezar de cero.
Kalbermatten perdió el Hotel Edelweiss, que era tanto su hogar con su esposa como un negocio regentado por su familia durante tres generaciones. Tras evacuar el pueblo a salvo, abrió el Hotel Momentum junto con otro propietario de un hotel de Blatten.
EMPEZAR DE CERO
Casi un año después, Kalbermatten compara la experiencia con el duelo.
"En el proceso de duelo, siempre hay una primera vez, ¿no? Para nosotros fue la primera misa, luego el primer día de San Nicolás que los niños no pasaron en casa, y después la primera Navidad", dijo. "Y ahora se acerca este aniversario, y creo que entonces habremos completado un ciclo, ¿no?".
Volver a recibir huéspedes ha traído consigo emociones encontradas. "Ahora les das la bienvenida de nuevo en un lugar diferente y es difícil", dijo Kalbermatten. "Algunos de ellos están muy tristes, todavía casi en estado de conmoción".
En el interior del Momentum, pequeños detalles hacen referencia a Blatten —mantas recreadas para parecerse a las del pueblo perdido—, pero el edificio en sí está diseñado para ser temporal. Las paredes de la escalera se han dejado sin terminar, y la estructura está pensada como una solución para cinco años, tras los cuales podría desmontarse y reutilizarse en otro lugar.
LA RECONSTRUCCIÓN "LLEVARÁ TIEMPO"
Las autoridades afirman que los avances en la reconstrucción de Blatten van por buen camino. El mes pasado se comenzó a reconstruir una carretera y, si todo va según lo previsto, los residentes cuyas casas no quedaron destruidas podrían empezar a regresar ya este año. Para 2029, los hitos clave deberían permitir un regreso más amplio.
Manfred Ebener, responsable del proyecto de construcción del grupo de coordinación Blatten 2030, dijo que la prioridad es garantizar que el pueblo perdure para las generaciones futuras, aunque no regresen todos los residentes.
"La reconstrucción de Blatten llevará tiempo antes de que el pueblo pueda recuperar un tamaño similar o igual al que tenía antes. Somos conscientes de que algunos de nosotros quizá no vivamos para verlo", dijo.
A medida que aumentan las amenazas del cambio climático, se están vigilando de cerca los picos cercanos, como los que rodean Kandersteg. A pocos kilómetros de Blatten, desprendimientos aislados del glaciar Oigschtchummun provocaron cortes preventivos de rutas a principios de este mes.
No obstante, expertos afirman que el derrumbe que destruyó Blatten fue inusual. Matthias Huss, director de la red suiza de vigilancia de glaciares, declaró al medio de comunicación Swissinfo que el derrumbe del glaciar Birch se debió a una acumulación extraordinaria de roca, y desaconsejó establecer paralelismos directos.
Con información de Reuters
