"Veinticinco años después, Europa nos volverá a ver", decía la pancarta que se desplegó hace un año en el pequeño y austero hervidero de hormigón del Rayo Vallecano, mientras los aficionados saltaban al césped del Estadio de Vallecas para celebrar el regreso del club al fútbol continental.
Lo que quizá ni siquiera los creyentes más románticos de este club de clase trabajadora, situado en la periferia de Madrid, habrían imaginado es que, 12 meses después, el Rayo se prepara para disputar su primera final europea.
El miércoles se enfrentará al Crystal Palace, equipo de la Premier League, en la final de la Liga Conferencia en Leipzig, Alemania.
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Para el Rayo, no se trata solo de un partido de fútbol. Es la reivindicación de su empeño en hacer las cosas a su manera.
A sus aficionados les gusta definirse como "diferentes", los últimos equipos de barrio: no sólo ubicados en el barrio, sino verdaderamente parte de él.
Antiguamente un municipio independiente antes de ser absorbido por Madrid en 1950, sigue siendo un distrito que reivindica conscientemente su identidad obrera, donde bloques de viviendas se apiñan alrededor de un estadio con capacidad para 14.700 espectadores, con ropa tendida cruzando las estrechas calles de alrededor.
Esa cercanía se ha transformado a menudo en enfado durante una temporada en la que jugadores, cuerpo técnico y aficionados del Rayo han chocado con el propietario del club, Raúl Martín Presa.
En febrero, el Rayo se vio obligado a disputar contra su rival local, el Atlético de Madrid, el partido en Butarque, el estadio del Leganés, después de que LaLiga declarara que el campo de Vallecas no estaba en condiciones para jugar. El encuentro fue trasladado y la policía española prohibió la venta de entradas por motivos de seguridad, por lo que la asistencia quedó limitada a los abonados.
Los ultras del club, Los Bukaneros, pidieron un boicot, y poco más de 5.000 aficionados acudieron al partido. Los que fueron dejaron claro lo que pensaban, primero fuera del estadio y luego dentro.
El Rayo ganó 3-0, pero tras cada gol la banda sonora no fue de celebración. Fue un cántico unánime: "¡Presa, vete ya!".
Los jugadores y el cuerpo técnico del Rayo se han quejado de las "instalaciones obsoletas" tanto del Estadio de Vallecas como de la ciudad deportiva, asegurando que esta última había sido inutilizable durante meses en la pretemporada.
También denunciaron que "el estado del césped del Estadio de Vallecas ha sido claramente deficiente, una situación que se ha ido agravando con el paso de las semanas", además de la falta de agua caliente algunos días y una limpieza insuficiente de los vestuarios.
Presa no ha hecho comentarios públicos sobre estas quejas.
Sin embargo, pese a la inestabilidad, el Rayo ha seguido creciendo. Gracias a la resiliencia de sus jugadores y al trabajo del entrenador Íñigo Pérez, el club está ahora a una sola victoria de conquistar un título europeo.
Los dos goles marcados por el delantero brasileño Alemão en cada partido de las semifinales ayudaron al Rayo a imponerse por 1-0 al Estrasburgo en ambos encuentros y a clasificarse para la final de la Liga Conferencia, en su intento por convertirse en el primer equipo español en ganar la competición tras la derrota del Real Betis en la final del año pasado.
EL PALACE LLEGA TAMBIÉN CON SU PROPIO SENTIDO DE LA HISTORIA
En su primera campaña europea, y después de caer de la Liga Europa a la Liga Conferencia por la normativa de la UEFA, el Crystal Palace ha completado un recorrido largo, irregular, pero finalmente brillante hasta la final.
Ismaila Sarr ha sido su principal figura en Europa, marcando en el partido de vuelta de los octavos de final, en los dos encuentros de cuartos y en ambas semifinales. Sus nueve goles lo han situado al frente de la tabla de goleadores del torneo.
Sin embargo, el Palace estará pendiente del estado físico del defensa estadounidense Chris Richards y del creador de juego Adam Wharton, ya que ambos jugadores, piezas importantes del equipo, han arrastrado molestias en el tobillo durante la última semana.
El Palace terminó muy lejos de los puestos europeos en la Premier League, pero una victoria en Leipzig le daría tanto un título como una plaza en la Liga Europa de la próxima temporada.
Con información de Reuters
