Millones de británicos acuden a las urnas el jueves en unas elecciones locales y regionales que se prevé que asesten un duro golpe al Partido Laborista del primer ministro, Keir Starmer, y que vuelvan a poner en duda su capacidad para gobernar.
Las elecciones para cubrir casi 5.000 escaños en los ayuntamientos de Inglaterra y en los Parlamentos de Escocia y Gales podrían marcar el principio del fin del tradicional sistema bipartidista británico si los votantes se decantan por partidos populistas y nacionalistas en lugar de por los laboristas y conservadores, que en su día fueron dominantes.
Las encuestas apuntan a que el partido populista Reform UK, del activista pro-Brexit Nigel Farage, ampliará su control de los ayuntamientos en Inglaterra y podría convertirse en la principal oposición en Escocia y Gales al Partido Nacional Escocés y Plaid Cymru, ambos independentistas.
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Desde la izquierda, los Verdes parecen dispuestos a amenazar los bastiones laboristas en Londres y otros grandes centros urbanos.
La perspectiva de perder gran parte de los escaños en los ayuntamientos de Inglaterra, el fin de su dominio en el Parlamento de Gales (Senedd) y un posible tercer puesto en el Parlamento Escocés (Holyrood) hacen que Starmer parezca abocado a volver a estar bajo presión para dimitir o, al menos, establecer un calendario para su salida.
Los inversores han elevado los costes de financiación de Reino Unido en las últimas semanas, en parte por el temor a que pueda ser sustituido por un líder más de izquierdas, dispuesto a gastar más.
STARMER SE COMPROMETE A SEGUIR LUCHANDO
Starmer, de 63 años, elegido por mayoría aplastante hace menos de dos años, ha prometido seguir luchando y se ha comprometido a abordar la crisis del coste de la vida en Reino Unido, avivada por los conflictos en Ucrania e Irán.
"Podemos estar a la altura de este momento juntos —convertirnos en una nación más fuerte, más resiliente y más unida, con oportunidades para todos— o podemos hundirnos en la política del resentimiento y la división", escribió Starmer en Substack el fin de semana.
"La respuesta a este momento, al mundo al que nos enfrentamos hoy, no es un Gobierno pasivo ni son los populistas que miran al mundo y solo ofrecen respuestas fáciles que nos debilitarían o nos llevarían a la quiebra. Este es un momento para los patriotas."
En lo que parece indicar un posible nuevo comienzo tras las elecciones, Starmer prometió un "Gobierno activo e intervencionista".
Starmer esperará tener la oportunidad de intentar relanzar su mandato como primer ministro, tras pasar semanas defendiéndose de las peticiones para que dimitiera por su nombramiento del veterano laborista Peter Mandelson como embajador británico en Estados Unidos.
Ese nombramiento se ha convertido en una polémica a gran escala sobre quién sabía qué y cuándo acerca de los vínculos de Mandelson con el fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein, y sus conexiones empresariales con Rusia y China.
Starmer destituyó a Mandelson el pasado mes de septiembre después de que una gran cantidad de correos electrónicos revelara la profundidad de sus vínculos con Epstein. La policía británica detuvo a Mandelson en febrero como sospechoso de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, pero no se le han imputado cargos. No se le imputan acusaciones de conducta sexual indebida.
Con información de Reuters
