Trump e Irán cruzan amenazas a las centrales energéticas en una escalada de la guerra

22 de marzo, 2026 | 07.06

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, e Irán amenazaron con intensificar la guerra, apuntando a instalaciones energéticas y de combustible del golfo Pérsico, lo que podría volver a agitar los mercados energéticos y financieros mundiales y agravar la crisis regional.

Trump amenazó el sábado con "destruir" las centrales eléctricas de Irán si Teherán ‌no reabría completamente el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 ‌horas, una escalada significativa apenas un día después de que hablara de "poner fin" a la guerra, que ya entra en su cuarta semana.

Irán advirtió el domingo que atacaría infraestructuras estadounidenses, incluidas las instalaciones energéticas del golfo, si Trump llevaba a cabo su amenaza, que lanzó en un momento en que infantes de marina estadounidenses y lanchas de desembarco pesadas se dirigen a la región.

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Más de 2.000 personas han perdido la vida durante la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero, un conflicto que ha causado turbulencias en los mercados financieros, disparado los costes del combustible, avivado los temores de inflación mundial y convulsionado la alianza occidental de la posguerra.

"BOMBA DE RELOJERÍA" PARA LOS MERCADOS

"La amenaza del presidente Trump ha colocado ahora una bomba de relojería de 48 horas de elevada incertidumbre sobre los mercados. Si no se retira el ultimátum, es probable que asistamos a una reapertura al estilo ​del Lunes Negro de los mercados bursátiles mundiales ⁠en caída libre y a un aumento significativo de los precios del petróleo", dijo el analista de mercados de IG, Tony Sycamore.

Teherán probablemente atacaría las instalaciones energéticas del golfo ‌en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, lo que "agravaría y prolongaría el daño de unos precios más altos de la energía y arrastraría ⁠el conflicto a una crisis regional más amplia", dijo Sycamore.

Los precios del petróleo se dispararon el viernes ⁠y se situaron en su nivel más alto en casi cuatro años, después de que Irak declarara fuerza mayor en todos los yacimientos petrolíferos explotados por empresas extranjeras, Israel atacara un importante yacimiento de gas en Irán y Teherán respondiera con ataques contra sus vecinos, Arabia Saudí, Qatar y Kuwait.

Los ataques iraníes han supuesto, en la práctica, el cierre del ⁠estrecho de Ormuz, un estrecho cuello de botella por el que transita alrededor de una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas natural licuado, ​provocando la peor crisis petrolera desde la década de 1970. Su cierre casi total provocó que los precios del gas en ‌Europa se dispararan hasta un 35% la semana pasada.

"Si Irán no ABRE TOTALMENTE, SIN ‌AMENAZAS, el estrecho de Ormuz, en un plazo de 48 HORAS a partir de este preciso momento, los Estados Unidos de América atacarán y destruirán sus diversas ⁠CENTRALES ELÉCTRICAS, ¡EMPIEZANDO POR LA MÁS GRANDE!", publicó Trump en las redes sociales alrededor de las 1945h EDT (2345 GMT) del sábado.

El estrecho de Ormuz permanece abierto a todo tipo de navegación, excepto a los buques vinculados a "los enemigos de Irán", según declaraciones del representante de Irán ante la agencia marítima de la ONU recogidas en informes de los medios iraníes publicados el domingo.

Los comentarios de Ali Mousavi proceden de una entrevista publicada el viernes por la agencia de noticias china Xinhua, antes de la amenaza de Trump de atacar las centrales eléctricas iraníes si ​el estrecho no estaba "totalmente abierto" ‌en un plazo de 48 horas.

Ali Mousavi, representante de Teherán ante la Organización Marítima Internacional, dijo que el paso por la estrecha vía navegable era posible coordinando las medidas de seguridad con Teherán.

Los datos de seguimiento de buques han mostrado que algunas embarcaciones, como barcos con bandera india y un petrolero pakistaní, han logrado atravesar el estrecho de forma segura. Pakistán mantiene buenas relaciones con Irán, al tiempo que mantiene estrechos vínculos con EEUU y Arabia Saudí.

La idea de Trump al apuntar a la infraestructura iraní es hacer que el bloqueo de Ormuz resulte "económica y políticamente insostenible para Teherán, sin destruir los yacimientos petrolíferos iraníes, lo ⁠que causaría un daño a largo plazo al suministro mundial", señaló Sycamore.

El cuartel general del mando militar iraní Khatam al-Anbiya dijo que, si EEUU atacara la infraestructura energética y de combustible de Irán, este atacaría toda la infraestructura energética, de tecnología de la información y de desalinización de EEUU en la región.

La red eléctrica de la República Islámica está profundamente entrelazada con su sector energético. Atacar las principales centrales podría provocar apagones, paralizando todo, desde bombas y refinerías hasta terminales de exportación y centros de mando militar.

Entre las mayores centrales eléctricas de Irán se encuentran la de Damavand, cerca de Teherán; la de Kerman, en el sureste; y la de Ramin, en la provincia de Juzestán, todas ellas con una capacidad de generación mucho mayor que la de la única central nuclear iraní, situada en Bushehr, en la costa sur.

IRÁN AMPLÍA LOS RIESGOS CON MISILES DE LARGO ALCANCE

Teherán lanzó misiles de largo alcance por primera vez el sábado, ampliando el riesgo de ataques más ‌allá de Oriente Medio, mientras que un ataque iraní impactó cerca del reactor nuclear secreto de Israel, a unos 13 kilómetros (8 millas) al sureste de Dimona.

Irán lanzó dos misiles balísticos con un alcance de 4.000 kilómetros (2.500 millas) contra la base militar estadounidense-británica de Diego García, en el océano Índico, según informó el jefe militar israelí Eyal Zamir.

"Estos misiles no están destinados a atacar a Israel. Su alcance llega a capitales europeas: Berlín, París y Roma se encuentran todas dentro del radio de amenaza directa", dijo Zamir en un comunicado.

El ejército israelí anunció el domingo que estaba atacando Teherán apenas unas horas después de los ataques de Irán contra el sur de Israel.

Trump y su Gobierno han enviado mensajes contradictorios sobre los objetivos de EEUU a lo largo de la ‌guerra, lo que ha dejado a los aliados en una situación difícil a la hora de responder.

Ha acusado a los aliados de la OTAN de cobardía por su reticencia a ayudar a abrir el estrecho de Ormuz. Algunos aliados han dicho que lo considerarían, pero la mayoría afirma que se muestran reacios a unirse a una guerra que Trump inició sin consultarles.

Japón podría considerar el despliegue ‌de sus fuerzas armadas para el desminado ⁠en el estrecho, si se alcanza un alto el fuego, dijo el domingo el ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi.

Una nueva encuesta de Reuters/Ipsos, realizada la semana pasada, revela que el 59% de los estadounidenses desaprueba los ataques militares de EEUU contra Irán, mientras que el 37% los aprueba.

La guerra se ​ha convertido en un importante lastre político para Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato al Congreso de noviembre, ya que las subidas de los precios de la energía avivan la inflación en EEUU y afectan a consumidores y empresas.

Con información de Reuters