Orna Weinberg se vio obligada a abandonar su hogar en el norte de Israel después de que fuera alcanzado por un cohete de Hezbolá en octubre de 2023, y pasó los dos años siguientes lejos de su comunidad, muy unida, situada a solo unos metros de la frontera con el Líbano.
Weinberg, de 59 años, describe esos años como "bastante duros" y marcados por una pérdida que fue más allá de los daños sufridos por su hogar. Muchos residentes de edad avanzada fallecieron durante los dos años que estuvieron desplazados, entre ellos su suegra y su tío.
"El día que tuvimos electricidad y pudimos meter un colchón, volvimos y empezamos a arreglar la casa", dijo.
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Ahora, con el norte de Israel de nuevo bajo fuego de cohetes mientras las tropas israelíes combaten a Hezbolá en una extensión de la guerra de Irán, Weinberg afirma que ella y otros residentes del pequeño kibutz se quedan donde están, tras haber regresado apenas en octubre del año pasado.
"Nunca, jamás, volveremos a abandonar este lugar", afirmó Weinberg.
Manara, un pequeño kibutz, fue fundado por inmigrantes judíos en la Palestina bajo Mandato Británico en 1943, cinco años antes de la fundación del Estado de Israel.
Las aldeas libanesas son claramente visibles desde las afueras de Manara, lo que subraya su vulnerabilidad ante los ataques con cohetes de Hezbolá. Los disparos de artillería israelí hacia el Líbano resuenan con frecuencia en la distancia.
Los residentes de Manara y otras comunidades del norte de Israel, donde viven cientos de miles de personas, a menudo solo disponen de unos segundos para llegar a los refugios antiaéreos cuando se lanza un cohete desde el Líbano, en comparación con los varios minutos de que se dispone en Tel Aviv o Jerusalén. A veces, la alerta llega solo después de que el cohete haya impactado.
Las obras de reparación de la casa de Weinberg se han paralizado por ahora. No es seguro continuar. Las casas cercanas del kibutz están a la espera de ser demolidas, tras haber sido dañadas por los cohetes de Hezbolá durante más de un año de combates que estallaron en paralelo a la guerra de Gaza. Los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá remitieron tras un alto el fuego en 2024.
En otro kibutz, Hagoshrim, situado a unos dos kilómetros de la frontera libanesa, los residentes también se han comprometido a quedarse a pesar del temor a los mortíferos ataques con cohetes. Un vecino murió por el impacto de un cohete de Hezbolá en 2024.
(Reportaje de Alexander Cornwell; edición de Rami Ayyub y William Maclean, Editado en español por Juana Casas)
