Autoridades estadounidenses y mexicanas anunciaron que se reunirán en septiembre para celebrar una cuarta ronda de negociaciones destinadas a reformar el pacto comercial norteamericano, después de que las conversaciones de esta semana pusieran de manifiesto desacuerdos sobre los cambios en las normas relativas al contenido automovilístico y otras cuestiones.
El jefe de la representación comercial de Estados Unidos (USTR, por su sigla en inglés), Jamieson Greer, se reunió el jueves con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y con el secretario (ministro) de Economía, Marcelo Ebrard, durante la tercera ronda de conversaciones sobre el tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (TMEC).
En un comunicado conjunto emitido tras la conclusión de las conversaciones, los dos gobiernos indicaron que Greer y Sheinbaum abordaron temas como la automoción, la seguridad económica, el trabajo, la agricultura, los servicios de pago electrónico, así como los productos de acero y aluminio.
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"Ambos coincidieron en la importancia de la cooperación bilateral y subrayaron la urgencia de robustecer la manufactura en América del Norte, reforzar las cadenas regionales de suministro y hacer frente al aprovechamiento indebido por parte de países no integrantes del tratado (free-riding)", como China, según el texto.
Greer y Ebrard acordaron que una cuarta ronda de negociaciones bilaterales tendría lugar en Washington a principios de septiembre, añadió el comunicado.
"Las conversaciones fueron constructivas y arrojaron avances en temas como acero, aluminio, derivados, sectores estratégicos, fortalecimiento de las cadenas de valor y sustitución de importaciones de Asia", declaró Ebrard en un comunicado separado el jueves.
El intercambio de puntos de vista bilateral ha excluido a Canadá. Se produce mientras los países renegocian el acuerdo, que tiene ya seis años de antigüedad y que sustenta casi 1.6 billones de dólares en comercio regional que antes estaba exento de aranceles. Las negociaciones amenazan con prolongarse hasta el año que viene, lo que alargaría la incertidumbre empresarial y de inversión que México y Canadá han estado tratando de aliviar.
Sin embargo, Washington y Ciudad de México siguen muy distanciados en cuestiones clave, según dos fuentes familiarizadas con las negociaciones que hablaron bajo condición de anonimato debido a la delicadeza de las conversaciones a puerta cerrada.
PUNTOS DE FRICCIÓN
Uno de los principales escollos es la exigencia de Estados Unidos de que los vehículos contengan un 50% de componentes fabricados en ese país para poder optar a un acceso preferencial al mercado.
La propuesta ha sido inaceptable para el Gobierno mexicano, según una de las fuentes. México no está dispuesto a aceptar "ni siquiera un 1%" de contenido estadounidense, señaló una de las fuentes, añadiendo que tal disposición "abre la puerta a un posible aumento en el futuro" y sienta un precedente problemático.
Según el actual acuerdo comercial, los vehículos deben contener un 75% de contenido norteamericano para poder acogerse a la exención de aranceles, y el 40% debe ser producido por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora —un umbral que se cumple en Estados Unidos y Canadá—. El acuerdo, sin embargo, no exige que una proporción fija del contenido proceda de un solo país.
El país latinoamericano, por su parte, quiere que Washington reduzca los aranceles de seguridad nacional de la "Sección 232" —del 25% sobre los automóviles y del 50% sobre el acero y el aluminio procedentes de México y Canadá— antes de hacer concesiones en otras cuestiones. Pero el presidente estadounidense, Donald Trump, no ha dado señales de que vaya a suavizar los aranceles.
En la actualidad, las fábricas de automóviles mexicanas se encuentran en desventaja en cuanto a costos frente a sus competidores de Japón, Corea del Sur y la Unión Europea, que se enfrentan a un arancel del 15% para exportar automóviles a Estados Unidos sin requisitos de contenido regional.
Otra fuente familiarizada con las negociaciones afirmó que Estados Unidos ha pedido a los responsables mexicanos que propongan alternativas para cumplir los objetivos de Trump de recuperar más producción automovilística para Estados Unidos, sustituir los componentes asiáticos en la cadena de suministro norteamericana y reducir el déficit comercial estadounidense con México.
El 1 de julio, la Administración Trump decidió no prorrogar el TMEC, lo que puso en marcha un plazo de diez años para la extinción gradual del acuerdo, a menos que se alcancen consensos sobre los cambios necesarios.
En una comparecencia ante el Senado el miércoles, Greer afirmó que espera alcanzar acuerdos comerciales provisionales con México y Canadá este año, al tiempo que se abordan en 2027 las cuestiones más espinosas del tratado, como el contenido automovilístico, las normas laborales y medioambientales.
"En este momento, cada ronda (de negociaciones) aporta valor", afirmó Kevin Brady, excongresista estadounidense por Texas que en su día presidió la influyente Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes y que apoya el pacto comercial norteamericano. "Las negociaciones no van por mal camino".
Con información de Reuters
