Alerta en La Rioja: denuncian que el recorte de Milei pone en riesgo tratamientos de VIH en la provincia

Organizaciones sociales y referentes sanitarios advirtieron sobre el impacto que podrían tener los recortes nacionales en medicamentos, tratamientos y programas de prevención en la provincia.

20 de mayo, 2026 | 09.00

La oficialización de la Decisión Administrativa 20/2026 encendió alarmas en el sistema de salud pública argentino por los recortes previstos en medicamentos de alta complejidad, tratamientos oncológicos, programas de prevención y transferencias sanitarias a las provincias. En La Rioja, organizaciones sociales y referentes sanitarios expresaron preocupación por el impacto de la medida y no descartan avanzar con acciones judiciales.

En la provincia, el ajuste generó alarma inmediata entre organizaciones sociales y referentes vinculados al sistema de salud. El activista y presidente de la Fundación Yacuyás, Landriel Oviedo, advirtió sobre las consecuencias que podría provocar una interrupción de programas esenciales y alertó sobre el impacto que la medida tendría en pacientes que dependen de tratamientos y asistencia permanente.

“Dejar estas partidas en el aire genera una incertidumbre total y coloca a los pacientes en una situación de abandono periférico”, expresó el referente. Además, remarcó la dependencia provincial de los programas nacionales para garantizar la continuidad de tratamientos antirretrovirales y otras terapias vitales.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación se justificó el recorte como parte de un “reordenamiento para evitar superposiciones de fondos con las provincias”, asegurando que no habrá abandono de pacientes. 

Programas afectados por el recorte nacional

El ajuste se concentra en tres grandes ejes del sistema sanitario, atravesando áreas sensibles que van desde la atención primaria hasta la provisión de tratamientos complejos y el funcionamiento de organismos estratégicos del Estado.

En primer lugar, se ve afectado el Programa SUMAR+, que implica una reducción del orden de los 25.000 millones de pesos y que tiene un impacto directo sobre la atención de personas sin cobertura de obra social en todo el país. Esta disminución presupuestaria recae sobre un esquema que históricamente funciona como red de contención para población vulnerable, especialmente en el acceso a controles, prestaciones médicas básicas, estudios y seguimiento sanitario en el sistema público.

En segundo término, el recorte alcanza de manera significativa a la provisión de medicamentos e insumos considerados críticos, con una poda cercana a los 20.000 millones de pesos. Dentro de este apartado se incluyen programas clave como Remediar, el Banco de Drogas Oncológicas, así como distintos esquemas de financiamiento de tratamientos de alto costo, intervenciones complejas como trasplantes y también coberturas que en muchos casos se encuentran judicializadas, es decir, garantizadas a partir de fallos judiciales que obligan al Estado a cubrir prestaciones específicas.

Finalmente, el ajuste también impacta sobre el área de prevención y sobre organismos que cumplen funciones estratégicas dentro del sistema sanitario nacional. Allí se ven comprometidos programas vinculados a la prevención de enfermedades transmisibles, zoonóticas y de salud sexual y reproductiva, junto con instituciones de referencia técnica y científica como el INCUCAI, el ANLIS-Malbrán y el SEDRONAR, que cumplen roles centrales tanto en la gestión de trasplantes, la investigación y vigilancia epidemiológica, como en políticas de prevención y abordaje de consumos problemáticos.

Aunque desde el Gobierno nacional se sostiene que las prestaciones esenciales están garantizadas, especialistas del sistema de salud advierten que el impacto podría sentirse en el mediano y largo plazo, especialmente en sectores vulnerables.

El ex secretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, señaló que las consecuencias del ajuste no serán inmediatas, pero sí estructurales, con mayor impacto en poblaciones de bajos recursos.

En La Rioja, organizaciones locales ya anticipan que podrían avanzar con acciones judiciales en caso de faltantes de medicación, apelando a la protección constitucional del derecho a la salud y a la vida.