Más de 1.000 bomberos del norte de Japón lucharon el sábado, por cuarto día consecutivo, para contener dos incendios forestales, a medida que las llamas se acercaban a las zonas residenciales y obligaban a más de 3.000 residentes a evacuar.
La superficie total afectada es la tercera más grande registrada en Japón, donde los incendios forestales se han intensificado en los últimos años.
El primer incendio se declaró el miércoles en una zona montañosa y, posteriormente, un segundo incendio cercano amenazó los barrios residenciales de la localidad de Otsuchi, en la prefectura de Iwate.
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El terreno montañoso, el tiempo seco y los vientos están dificultando los esfuerzos de contención, según declaró a los periodistas un responsable del cuerpo de bomberos.
Para el sábado, los incendios habían arrasado unas 730 hectáreas (1.800 acres), lo que provocó órdenes de evacuación que afectaron a 1.541 hogares y 3.233 personas, aproximadamente un tercio de la población de Otsuchi.
La localidad está marcada por el recuerdo de uno de los peores desastres de Japón, el terremoto y el tsunami de marzo de 2011, cuando perdió casi una décima parte de su población.
"Ni siquiera durante la catástrofe de 2011 se incendió esta zona. Hubo un tsunami, pero aquí no tuvimos incendios", dijo Taeko Kajiki, de 76 años, una antigua enfermera que se encontraba entre las personas evacuadas desde el viernes.
Contó que se había quedado despierta toda la noche observando el resplandor rojo de las llamas y que había metido en la maleta su libreta bancaria y sus tarjetas sanitarias, así como la tortuga que tiene como mascota desde 2010.
Los bomberos sobre el terreno contaron con el apoyo de helicópteros de varias prefecturas y de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, que realizaron lanzamientos aéreos de agua para intentar detener el avance de los incendios.
"Con el terreno tan seco, los incendios no dejan de declararse. Apagamos uno y luego corremos a extinguir otro, una y otra vez", dijo Masashi Kikuchi, un bombero voluntario de 37 años que se mudó a una casa en un terreno más elevado tras perder su hogar en el tsunami de 2011.
Hasta el momento, ocho edificios, incluida una vivienda, han resultado dañados o destruidos, aunque no se han registrado heridos ni víctimas mortales, según informaron las autoridades.
(Reportaje de Kentaro Okasaka, redacción de Mariko Katsumura; edición de Tom Hogue y Barbara Lewis, Editado en español por Juana Casas )
