El éxito de Es mi sueño (El Trece) corrió siempre en paralelo a los escándalos que estallaron tanto entre los jurados como con los participantes. Lejos de frenarlo, ese combo de rating y polémica empujó a Guido Kaczka a seguir moviendo fichas para sostener la atención del público en el tramo decisivo del certamen de canto. Y, según trascendió, el conductor ya tiene definida la carta que va a jugar para la última etapa.
Una jugada pensada para la pelea por el rating
La guerra por el encendido obliga a la producción del reality a innovar sin pausa, sobre todo en un escenario donde Telefe domina cómodamente la franja central durante el ciclo del Mundial 2026. En ese contexto, el equipo de Es mi sueño trabaja en simultáneo en la gran final y en refrescar la mesa de jurados con caras nuevas que vuelvan a instalar al programa en la conversación.
De acuerdo con la información publicada en La Pavada (Diario Crónica), la incorporación apunta a sumar una mirada distinta, capaz de enriquecer las devoluciones a los concursantes en la instancia donde cada detalle define quién sigue y quién queda afuera. La apuesta, además, llega acompañada de movidas promocionales: se especula con la presencia de Kaczka y Joaquín Levinton en la mesa de Mirtha Legrand para calentar la previa de la nueva fase.
El nombre fuerte que eligió Guido Kaczka
¿Quién es la figura elegida para reforzar las filas del envío? Según ese mismo trascendido, se trata de Nahuel Pennisi, uno de los artistas más respetados de la escena local. El oriundo de Florencio Varela, ganador de tres premios Gardel y nominado al Latin Grammy, aporta un perfil que combina sensibilidad popular y prestigio musical, justo lo que la producción busca para darle otro peso a las evaluaciones.
Su llegada al jurado no es un dato menor: en la cuarta etapa del certamen, Pennisi será clave para determinar quiénes avanzan hacia la definición que tendrá su gran cierre en el Teatro Ópera. Con un nombre de semejante recorrido sentado en la mesa, El Trece busca darle un golpe de efecto a Es mi sueño y arañar terreno en una pelea por el rating que, por ahora, tiene un claro favorito del otro lado del dial.
