Jorge Asís volvió a sacudir el escenario político con una lectura demoledora sobre Javier Milei, su futuro y el perfil de quien podría sucederlo. Para el escritor, el Presidente es ante todo “un fenómeno solitario”, una definición con la que buscó describir un liderazgo excepcional pero difícil de proyectar en estructura política duradera.
Incluso fue más allá con una frase que resonó fuerte: “Milei es más un logro político que económico. El establishment claramente le puso el límite: este no puede reelegir”. Con esa idea, y en diálogo con C5N, Asís dejó flotando una hipótesis explosiva sobre las elecciones que vienen. Pero lo más llamativo llegó cuando intentó imaginar quién podría venir después. Lejos de pensar en otro perfil rupturista, lanzó una teoría inesperada: “La próxima disrupción en la Argentina es la normalidad”.
El sucesor que imagina Asís no sería un outsider
Según explicó, el próximo fenómeno político no tendría rasgos estridentes, sino todo lo contrario. “Yo creo que es la normalidad. Va a ser un tipo prolijo, casi te diría vestido de gris, perfectamente normal. Una transgresión nueva”, planteó. La definición sorprendió porque invierte la lógica de los últimos años: para Asís, después de figuras disruptivas, lo verdaderamente revolucionario podría ser alguien previsible.
En esa línea, descartó que el futuro vuelva a pasar por outsiders: “Yo no creo que haya lugar para los outsiders. La fórmula del outsider es una fórmula de los consultores que tenían dos objetivos aquí: Facundo Manes y Milei”, sostuvo. Y al hablar de Facundo Manes, lanzó otra frase filosa: “Manes tenía todo el verso radical y demás”, mientras remató sobre Milei con una definición que volvió a hacer ruido: “Milei compró absolutamente todo”.
Una teoría política que reabre el debate
Más que pronosticar un nombre propio, Asís trazó una idea: el sucesor de Milei no sería otro fenómeno excéntrico, sino alguien capaz de representar orden, moderación y una nueva forma de ruptura. Y ahí aparece la paradoja que propone: que en la Argentina, después de años de extremos, lo verdaderamente disruptivo sea alguien normal.
Por eso sus palabras hicieron ruido. Porque no habló solo de Milei, sino de un cambio de época. Y dejó instalada una pregunta inquietante: ¿la próxima revolución política será, justamente, la normalidad?
