El periodista Eduardo Feinmann volvió a poner sobre la mesa su lectura del tablero político argentino y, en la previa de un eventual balotaje, no se guardó nada: pidió de manera explícita la desaparición del kirchnerismo de la escena electoral y trazó un escenario a medida de sus preferencias.
El conductor afín al gobierno de Javier Milei evaluó las chances del presidente de resolver la elección sin necesidad de una segunda vuelta. Ahí fue tajante: "Ganar en primera vuelta yo hoy lo veo muy difícil", sostuvo, aunque matizó que el mandatario libertario tiene el balotaje asegurado: "Meterse en una segunda vuelta no me cabe ninguna duda".
Feinmann dejó en claro que el balotaje no es solo una proyección electoral sino un deseo personal. "Sueño con esa segunda vuelta. Yo quiero esa segunda vuelta", expresó sin rodeos, en una declaración que corrió el eje del análisis político hacia la arenga.
El periodista fue más allá y planteó esa hipotética segunda vuelta como el cierre de una etapa completa de la historia argentina reciente. "Salimos de ese péndulo peligroso de lo que algunos llaman el viejo 'kuka', el viejo kirchnerismo; salimos de ese péndulo asqueroso en el cual estamos del 2001 o 2003 para esta parte", afirmó, ubicando dos décadas de gobiernos de distinto signo bajo una misma etiqueta negativa.
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El pedido explícito: "Nada de K"
El tramo más contundente de su editorial llegó cuando se refirió a quiénes deberían quedar afuera de la pelea final por la presidencia. Consultado sobre la conformación de la oferta electoral en el balotaje, fue categórico: "Nada de K. Nada, nada, nada, nada en esa segunda vuelta".
No se limitó a pedir que el espacio quede fuera de la definición presidencial, sino que proyectó también su rol en el Congreso: "Que quede como una minoría, tranquilamente, en el Senado o en la Cámara de Diputados", señaló, imaginando un kirchnerismo reducido a un bloque testimonial en el Poder Legislativo.
Feinmann completó su planteo con una salvedad: no busca la desaparición lisa y llana del electorado de origen peronista, sino su reorientación hacia otra oferta política. "Que una parte del público peronista, del votante peronista, tenga esa otra fuerza que no sea K", sostuvo, insistiendo en la necesidad de que surja un espacio o una figura por fuera del kirchnerismo capaz de capturar ese caudal de votos.
