El paro de este lunes funciona como el reflejo de un sistema universitario que atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. El ajuste presupuestario impulsado por el gobierno de Javier Milei destrozó el financiamiento de las casas de estudio y en los salarios del personal docente y no docente. Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que, en el marco de la crisis de ingresos, el presupuesto universitario para este año puede desembocar en un desplome de casi el 50%.
Según el análisis, el presupuesto destinado a las universidades nacionales sufrió un recorte digno de una motosierra durante los últimos años. Entre 2023 y 2025 la reducción alcanzó el 28,7%, mientras que si se proyecta el presupuesto vigente para 2026 la caída acumulada llega al 45,6% respecto de 2023. En términos concretos, el crédito presupuestario proyectado para 2026 ronda los $ 4,87 billones a valores constantes, una cifra muy por debajo de los niveles previos al ajuste.
La situación habría sido muy distinta si se hubiese aplicado plenamente la Ley de Financiamiento Universitario sancionada por el Congreso en 2025. Bajo ese esquema, el presupuesto para universidades habría alcanzado $ 8,63 billones a valores de 2026, lo que implicaría un crecimiento real del 35,1% respecto de 2025 y una recuperación casi completa de los niveles de 2023.
En cambio, el proyecto impulsado por el Gobierno prevé una suba menor que, ajustada por inflación, termina consolidando el recorte. De acuerdo con las estimaciones, el presupuesto resultante quedaría 38,8% por debajo del nivel de 2023 y 36,5% inferior al que habría surgido de aplicar la ley aprobada por el Congreso.
El peso del ajuste sobre los salarios universitarios
Uno de los aspectos más críticos del ajuste se observa en los salarios. En el sistema universitario, las remuneraciones representan el componente central del presupuesto: explican en promedio el 86,9% del gasto total, mientras que los gastos de funcionamiento apenas alcanzan el 13,1%. Entre 2023 y 2026 el gasto salarial destinado a docentes y no docentes se redujo 43,2% en términos reales, lo que refleja que el recorte recayó principalmente sobre los ingresos de los trabajadores del sector.
La propuesta oficial plantea una recomposición salarial total del 12,3% durante 2026, distribuida en tres incrementos de 4,1%. Sin embargo, al compararse con la inflación proyectada para el mismo período, el resultado sería una caída real del 16% frente a 2025. En otras palabras, lejos de recuperar el poder adquisitivo perdido, los salarios continuarían deteriorándose al compás de la crisis.
Pérdida de poder adquisitivo y salarios bajo la línea de pobreza
El deterioro salarial no es reciente. Desde noviembre de 2023 hasta enero de 2026, los sueldos del personal universitario acumularon una pérdida de poder adquisitivo del 34%. La mayor caída ocurrió durante los primeros meses de 2024, cuando la inflación acumulada superó ampliamente a los aumentos salariales.
Esta dinámica impacta directamente en el nivel de vida de los trabajadores. En enero de 2026, la Canasta Básica Total para un hogar tipo se ubicó en $ 1.360.299, pero la mayoría de los cargos docentes y no docentes percibe ingresos por debajo de ese nivel.
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Solo algunos cargos específicos —como docentes titulares con dedicación exclusiva y los niveles más altos del personal no docente— logran superar la línea de pobreza. En la gran mayoría de los casos, los salarios ni siquiera alcanzan para cubrir la canasta básica alimentaria.
Programas universitarios y ciencia, entre los más afectados
El ajuste también impacta en áreas estratégicas vinculadas al desarrollo del sistema universitario. Diversos programas registraron recortes superiores al 70% en términos reales entre 2023 y 2026, incluyendo iniciativas de desarrollo regional, ciencia y técnica y formación tecnológica.
Entre los casos más marcados se encuentran:
- Acciones Universitarias para el Desarrollo Nacional y Regional, con una caída cercana al 89,7%.
- Fortalecimiento de la Ciencia y la Técnica en Universidades, con una reducción superior al 77%.
- Desarrollo de Proyectos Especiales, con un recorte del 91,6%.
En contraste, la única partida que muestra crecimiento real es la destinada a hospitales universitarios, aunque su peso dentro del presupuesto total es muy bajo.
La combinación de ajuste presupuestario, caída de salarios y recortes en programas académicos coloca al sistema universitario en uno de los peores escenarios históricos. Mientras el Gobierno sigue enfocado en podar las cuentas públicas, los sectores académicos advierten que el deterioro del financiamiento podría terminar con la universidad tal cual la conocemos.
