Fuga turística: el boom de argentinos en Brasil profundiza el drenaje de divisas

El crecimiento sostenido de los viajes al exterior, con Brasil como principal destino, combina atraso cambiario, mayor conectividad aérea y deterioro relativo de precios internos.

26 de marzo, 2026 | 16.18

El verano 2026 dejó una postal que, lejos de ser una novedad, comienza a consolidarse como tendencia estructural: el crecimiento sostenido de argentinos que eligen vacacionar en Brasil. La expansión del turismo emisivo, motorizada por la estabilidad cambiaria, la ampliación de la oferta aérea y una relación de precios que favorece el gasto en el exterior, no solo redefine los flujos turísticos sino que también impacta de manera directa sobre el frente externo. De acuerdo con datos de la concesionaria Zurich Airport Brasil, entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, el Aeropuerto Internacional de Florianópolis registró el paso de 470.000 pasajeros en vuelos directos desde la Argentina, lo que representa un crecimiento interanual del 47%.

Se trata de un volumen inédito de turistas argentinos en Brasil que, según la propia empresa, refleja “la fortaleza del mercado argentino para el turismo en Santa Catarina”. La expansión no se limitó a la demanda: la cantidad de frecuencias aéreas aumentó 42% en el mismo período, incorporando rutas desde Buenos Aires, Córdoba y Rosario, además de conexiones estacionales desde Salta y Tucumán.

Brasil cerró 2025 con un récord de 9,3 millones de turistas internacionales, un incremento del 37,1% respecto del año anterior, mientras que en el primer bimestre de 2026 recibió más de 2,6 millones de visitantes. En ese esquema, la Argentina se consolidó como principal país emisor: 1,2 millones de argentinos viajaron a Brasil en enero y febrero, un 28% más que en el mismo período de 2025. La concentración geográfica también es significativa, con destinos como Río de Janeiro, Santa Catarina, San Pablo, Bahía y Pernambuco encabezando las preferencias.

El atraso cambiario, junto con una inflación interna que encarece los precios en moneda dura, genera un incentivo claro para el consumo fuera del país. A eso se suma la mayor conectividad aérea, que reduce costos relativos y amplía las opciones de viaje, y un mercado de agencias que registra una demanda creciente: según datos del sector, las búsquedas para Semana Santa aumentaron 16% en el último mes, con fuerte predominio de destinos brasileños. Sin embargo, el impacto de este fenómeno no se agota en el sector turístico. Los datos oficiales del INDEC permiten dimensionar su efecto sobre la balanza de pagos y las reservas.

Se está yendo todo el mundo

En febrero de 2026, el turismo internacional arrojó un saldo negativo de 1.320,6 miles de visitantes, como resultado de un volumen de salidas que más que duplicó al de ingresos. “En febrero de 2026, se registró un saldo negativo de 1.320,6 miles de visitantes internacionales”, señala el organismo, en un contexto donde 2.172,6 miles de residentes viajaron al exterior frente a 852 miles de no residentes que ingresaron al país.

La brecha se amplía al considerar únicamente a los turistas. Durante ese mes, 1.629,2 miles de argentinos viajaron fuera del país, mientras que los turistas extranjeros que llegaron a la Argentina fueron 534,2 miles. En términos netos, “el resultado se debió a los saldos negativos de 1.095 miles de turistas”, precisa el informe. La magnitud de la diferencia revela que el fenómeno no es marginal ni estacional, sino parte de una dinámica sostenida.

Brasil ocupa un lugar central en ese esquema. Según el INDEC, “el 82,2% del turismo emisivo se dirigió a los países limítrofes”, con Brasil concentrando el 36,4% del total, muy por encima de otros destinos como Uruguay (16,5%) y Chile (15,3%). La elección no es casual: se trata de destinos donde la relación de precios resulta más favorable y donde la cercanía geográfica permite viajes más cortos y frecuentes.

El impacto sobre las divisas se profundiza al analizar la cantidad de viajeros y también su comportamiento. Los turistas argentinos en el exterior registraron 6.892,7 miles de pernoctaciones, frente a 2.810,2 miles de los visitantes extranjeros en el país. Dado que la estadía promedio es prácticamente idéntica —14,2 noches para residentes y 14,0 para no residentes—, la diferencia en volumen se traduce de manera directa en un mayor gasto en dólares fuera de la economía local. La vía aérea, que concentra buena parte del turismo hacia Brasil, también muestra un saldo negativo significativo. En febrero, salieron del país 603,9 miles de turistas residentes por esa vía, mientras que ingresaron 227,2 miles de turistas no residentes, lo que arroja un saldo negativo de 376,7 miles. En los principales aeropuertos, la relación se mantiene: “los turistas residentes fueron 485,9 miles”, contra “201,2 miles de turistas no residentes”, con un saldo negativo de 284,7 miles.

Este desbalance refleja una preferencia por destinos externos y una pérdida de competitividad del turismo receptivo. Mientras que los argentinos encuentran en Brasil precios relativamente más bajos y una oferta atractiva, la Argentina aparece como un destino caro en dólares, lo que desalienta la llegada de extranjeros. El propio informe del INDEC advierte que “un esquema en el que los precios internos medidos en dólares resultan elevados tiende a desalentar la llegada de turistas extranjeros y, al mismo tiempo, incentiva los viajes al exterior”.

En ese marco, el crecimiento del turismo emisivo se convierte en un canal adicional de salida de divisas, en un contexto donde la acumulación de reservas enfrenta múltiples restricciones. Cada viaje al exterior implica consumo en moneda extranjera, mientras que el turismo receptivo representa un ingreso que, en la actualidad, resulta insuficiente para compensar el egreso. La decisión oficial de dejar de publicar los datos de gasto turístico en dólares no modifica esa dinámica, que se desprende de los volúmenes físicos de viajeros y pernoctaciones.