Por qué no mejora el bolsillo si baja la inflación: la clave del aumento en servicios

Aunque el IPC desacelera, son cada vez más las personas que sienten que pierden poder adquisitivo mes a mes. Luz, gas, agua, ABL, transporte, lo primero que pagan las familias antes de quedarse sin resto.

14 de julio, 2026 | 14.05

Aunque la inflación comenzó a bajar en el último trimestre, permitiendo incluso alguna mejora en el salario real, es muy poca la gente que siente que su poder adquisitivo haya crecido. En buena medida, esto se debe a un factor puntual: en el último año, la suba de los servicios fue mucho mayor que la de los bienes.

Este martes, el Indec dará a conocer el IPC de junio pasado. La expectativa de las consultoras es que, como mucho, no supere al 2,1% de mayo previo, mientras que buena parte de ellas espera un 1,9%, cifra que por fin perforaría el piso del 2 adelante por primera vez desde agosto de 2025.

Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

De este modo, parece probable que, luego de diez meses consecutivos amesetada o al alza (con pico en el 3,4% de marzo), la inflación alcance un trimestre entero desacelerándose, tras el 2,6% de abril y el 2,1% de mayo.

Incluso, el mismo Indec muestra que en abril los salarios reales del sector privado registrado crecieron en casi un punto, cortando así una racha de seis meses seguidos en retroceso.

Sin embargo, este nuevo contexto -más favorable que el de inicios de año- no se tradujo en una sensación de mejora del poder adquisitivo. Al contrario, una reciente encuesta de la consultora Zentrix reveló que, en junio, un 86% de la gente considera que "su salario no le gana a la inflación", un punto más que en mayo. También precisó que un 61% llega como mucho al día 20 de cada mes.

La clave de la suba de los servicios

En buena medida, este efecto aparentemente contradictorio de baja de inflación y suba del salario real junto con una percepción de achicamiento del bolsillo puede explicarse producto de la suba en los servicios. La canasta de servicios aumentó, en el último año, muy por encima de la canasta de bienes como de la inflación general.

Según el Indec, la inflación interanual de mayo fue del 33%, pero esto se compone de una suba de "solo" un 28,8% en bienes y de un 42,8% en servicios, 14 puntos más.

Este escenario no cambiará entre junio y julio. Sumando esos dos meses, aunque la luz subió poco más de un 3%, el gas lo hizo en más de un 6%, bien por encima de la inflación precisamente en los meses críticos del invierno. En verdad, el aumento en las facturas de estas tarifas es mucho mayor por la estacionalidad, ya que el invierno dispara tanto el costo fijo como el variable que cobran las distribuidoras.

Además, en el transporte a los aumentos habituales en el subte y los colectivos de CABA y PBA se le agregan nuevamente subas en los colectivos nacionales del AMBA y los trenes metropolitanos.

De hecho, el último informe del IIEP de la UBA señaló que, a junio, la canasta total de servicios aumentó un 54% interanual, especialmente producto de un 75% de aumento en el rubro del transporte, por lo que estima que se ubicó 20 puntos por encima del aumento del IPC general (34%).

Aun más, "desde diciembre de 2023 hasta el mes de junio de 2026 la canasta de servicios públicos del AMBA se incrementó 919% mientras que se estima que el nivel general de precios lo hizo en 236%", precisó el informe del IIEP.

Dado que los servicios son lo primero que se paga para evitar cortes en el suministro, lo que esto genera es muy poco resto en el bolsillo disponible para el consumo familiar. "Cuando se calcula el ingreso disponible de las familias restándole los costos fijos de vida, te encontrás con que el poder adquisitivo de los salarios está alrededor de 15 puntos abajo del promedio de 2023. Esa es la pérdida real de poder de compra", lo explicó Guido Bambini, economista del CEPA.

Para peor, la serie con el IPC actualizado que Luis Caputo se negó a implementar en febrero pasado indicaría que la pérdida real de los salarios restando el costo de los servicios sería de 18 puntos, advirtió el CEPA.

Este es el punto que el Gobierno busca ocultar cuando festeja que el consumo privado creció un 7,9% interanual en el PBI, ya que esa cifra incluye justamente el pago de los servicios básicos.

En cambio, descontando esto, el panorama es otro. Los datos de Scentia muestran que el consumo masivo (de alimentos, limpieza e higiene en supermercados y comercios de barrio) acumula una baja del 3% en lo que va del año. Mientras que, según datos de la CAME, las ventas minoristas de las pymes arrastran una baja del 2,5% a lo largo de 2026.