El peso del precio de la carne vacuna en la inflación mayorista es el mayor en 15 años

En febrero el valor de la hacienda en pie registró un aumento de 8,5% mensual en el mercado de Cañuelas, manteniéndose el ritmo de incremento interanual en 72,7%, según datos de la cámara de la industria de carne vacuna.

18 de marzo, 2026 | 15.50

Producto de la apertura comercial y el atraso cambiario, el precio de la carne vacuna se disparó en los últimos meses marcando el ritmo de la inflación, tanto minorista (especialmente en el rubro alimentos) como mayorista (en el ítem agropecuario). Mientras tanto, el consumo de este producto, emblema de la mesa de los argentinos, desciende a niveles históricos, al menos de acuerdo con los relevamientos del propio sector. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y derivados de la República Argentina (Ciccra), en febrero el valor de la hacienda en pie registró un aumento de 8,5 por ciento mensual en el mercado de Cañuelas, manteniéndose el ritmo de incremento interanual en 72,7 por ciento, mientras el consumo aparente de carne vacuna en el mostrador habría disminuido a un ritmo de 13,8 por ciento anual.

La suba de precios mensual de la hacienda vacuna se explicó por una cuestión estacional y alcanzó a todas las categorías de animales, en particular a las más jóvenes y livianas. La suba interanual reflejó la continuidad del proceso de corrección (al alza) del precio relativo de la hacienda vacuna, explicado por la retracción de la oferta. “Tal como lo señalamos más arriba, la cadena de valor de la carne vacuna se vio negativamente impactada por una sucesión de tres campañas con clima adverso, que provocó ventas anticipadas de animales y también reducción de rodeos de hembras, todo lo cual se tradujo en menores zafras de terneros”, señala el informe de Ciccra.

En el segundo mes del año el precio relativo del kilo vivo (con respecto al nivel general del índice de precios mayoristas) se mantuvo en el nivel más elevado de los últimos quince años, de acuerdo con las cifras del sector. En tanto, “el precio del kilo vivo en dólares registró una suba más importante, debido a que el alza del precio en pesos del animal en pie se combinó con una caída de la cotización en pesos del dólar estadounidense, tanto de la oficial como de la ‘libre’”.

"La cotización oficial descendió 2,9 por ciento en febrero con respecto a enero y la cotización ‘libre’ hizo lo propio a un ritmo de 4,6 por ciento. Esto hizo que el valor del kilo vivo subiera 11,7% mensual en la primera medición y alcanzara un promedio de 2,706 dólares por kilo vivo, marcando un nuevo récord nominal", según el informe. Al medirlo en dólares ‘libres’, el promedio ascendió 13,7 por ciento con relación a enero y se ubicó en 2,659 dólares. En tanto, al comparar los niveles de febrero de 2026 con los de febrero de 2025, el precio promedio en dólares oficiales verificó un aumento de 29,8 por ciento y "en dólares ‘libres’ hizo lo propio en 47,4 por ciento".

El traslado a góndola y el consumo

Debido a la suba de la hacienda en pie, tal como se viene destacando en este medio, carnes y derivados fue uno de los rubros que más aportó en las subas del nivel general del IPC-GBA y del capítulo alimentos en particular. En el caso de las carnes y derivados se observó una aceleración que llevó la variación mensual arriba de 7 por ciento mensual, y fue traccionada tanto por los cortes vacunos como por el pollo entero.

Entre los cortes vacunos, paleta, cuadril y nalga fueron los que mayores alzas exhibieron: 8,1 y 8 por ciento en los últimos dos casos. Por su parte, la carne picada común tuvo un incremento de 7,1 por ciento mensual y el asado completó el cuadro con un aumento de 5,7 por ciento. El precio promedio del kilo de asado se ubicó en 16.852,4 pesos. Por su parte, el precio del pollo entero subió a mayor velocidad que el de la carne vacuna por segundo mes consecutivo, a un ritmo de 10,2 por ciento mensual (4.489 pesos por kilo).

De acuerdo con los datos de Ciccra, en el bimestre enero-febrero se produjeron 457 mil toneladas de res con hueso de carne vacuna, es decir 9,1 por ciento menos que en enero-febrero de 2025. En términos absolutos, la producción experimentó una contracción de 45,5 mil toneladas. “Del lado de la demanda, los envíos de carne vacuna al exterior habrían ascendido a 124 mil toneladas en los primeros dos meses del año. En la comparación interanual se habría registrado un incremento de 6,6 por ciento (más de 7,7 mil toneladas)”, señala el informe.

En consecuencia, lo que se computa como consumo aparente de carne vacuna en nuestro país habría disminuido a un ritmo de 13,8 por ciento anual entre los períodos analizados (-53,2 mil toneladas), totalizando 332,7 mil toneladas”, destaca Ciccra. De tal manera, el promedio móvil de los últimos doce meses del consumo per cápita fue equivalente a 47,3 kilos/año y resultó 2,5 por ciento inferior al promedio de los doce meses finalizados en febrero de 2025 (-1,2 kg/hab/año) y el más bajo de la serie que realiza la cámara empresaria.

Por el contrario, la apertura comercial, pese al atraso cambiario, favoreció la exportación. En el comienzo de 2026 se certificaron ventas al exterior por el equivalente a 43,6 mil toneladas peso producto de carne vacuna (sin considerar exportaciones de huesos con carne). En la comparación interanual se verificó un aumento de 13,5 por ciento (5.180 toneladas más). Hubo menores embarques a China, que fueron más que compensados por mayores ventas a Estados Unidos, Israel, Alemania y Países Bajos.