El economista cercano al gobierno de La Libertad Avanza, Antonio Aracre, afirmó que las subas de precios no responden a un proceso inflacionario típico, sino a una etapa de ajuste de valores relativos dentro de la economía. Según su análisis, esta dinámica sería temporal y podría extenderse hasta abril.
El exCEO de Syngenta señaló: “Lo que tenemos ahora es recomposición de precios, no inflación”, y afirmó que no necesariamente un fenómeno inflacionario estructural. Durante una entrevista con El Cronista, remarcó que existe una diferencia clave entre ambos conceptos: mientras el IPC muestra cómo impactan determinadas subas en el bolsillo de los consumidores, la inflación supone un aumento generalizado y simultáneo de los precios en toda la economía.
Aracre explicó que la inflación suele producirse cuando la mayoría de los precios se incrementan de forma relativamente pareja, lo que está vinculado con la cantidad de dinero en circulación frente a la oferta de bienes y servicios. En cambio, sostuvo que la situación actual responde principalmente al aumento de algunos rubros específicos —como tarifas, transporte o carne— que empujan el indicador, pero no necesariamente reflejan un desequilibrio monetario profundo.
El economista estimó que, una vez que finalice el proceso de recomposición de precios regulados, el escenario podría cambiar de manera significativa. A su entender, cuando ese ajuste se estabilice comenzaría a verse con mayor claridad la inflación estrictamente vinculada a factores monetarios, lo que podría derivar en una caída más marcada del índice.
Qué es la “variable Talvi”
No obstante, Aracre advirtió que existe un factor de incertidumbre vinculado a la llegada del economista uruguayo Ernesto Talvi como asesor externo del Ministerio de Economía. Según indicó, Talvi representa una visión más heterodoxa de la política económica, con mayor predisposición a flexibilizar variables como las tasas de interés o incluso aceptar niveles algo más altos de inflación con el objetivo de impulsar la actividad económica y el crecimiento. En ese marco, consideró que si esa perspectiva gana influencia dentro del Gobierno, el proceso de desaceleración inflacionaria podría no comenzar con registros cercanos a cero.
Aracre también se refirió a las dificultades que enfrenta la actual administración económica para estabilizar las variables macroeconómicas. Explicó que el Gobierno debe sostener tasas de interés positivas, lo que implica un costo fiscal elevado y lo diferencia de otros períodos históricos, como el de la convertibilidad.
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Para el economista, el desafío central consiste en reducir la inflación sin provocar que el excedente de pesos se vuelque masivamente al dólar o al consumo, un equilibrio que describió como especialmente complejo.
