“Lo del Gobierno de Milei no es ajuste, es gasto reprimido”. Lo dijo el historiador y economista Pablo Gerchunoff durante una entrevista con María O´Donnel y Ernesto Tenembaum (Cenital). La frase también le calza perfecto al ministro de Economía, Luis Caputo, que dibujó el superávit financiero de marzo al patear gastos que en algún momento deberán realizarse (deuda flotante). Ese gasto comprimido fue lo que le complicó la vida a trabajadoras y jubilados, por el freno en las transferencias al PAMI –poniendo en riesgo la vida de ciento de miles de personas- y las empresas de colectivo que tuvieron que suspender recorridos.
De acuerdo con el análisis de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), la deuda flotante acumulada en el primer trimestre equivale al 9,7% del total devengado en ese lapso, “por encima del 7,5% observado en igual período de 2025″. Y, dentro de ese monto, los principales rubros afectados fueron los gastos de capital (con deudas equivalentes al 41,8% devengado), las partidas de bienes y servicios (29,8%) y las remuneraciones (11,3%).
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En marzo volvió a caer la recaudación por octavo mes consecutivo. “Si Milei quiere seguir con su dogma, a medida que caiga más la recaudación, van a tener que recortar partidas que hasta ahora no se venían tocando como las jubilaciones (más allá de la licuación de esos recursos por inflación o la no actualización del bono)”, sostuvo el economista Haroldo Montagu.
Milei reprime en la calle y en el Presupuesto
El tándem Milei–Caputo es experto en dibujar el superávit primario y financiero a fuerza de ajuste en el gasto público y el abultamiento de la llamada deuda flotante, que surge de la diferencia entre gastos devengados y los efectivamente pagados.
De acuerdo al último informe de la Tesorería General de la Nación, la deuda flotante a marzo se disparó en 2 billones de pesos al ubicarse en los 4.044.758,20 millones de pesos, cuando en febrero había cerrado en 1.950.414,50 millones de pesos.
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Las estadísticas oficiales indican que la deuda flotante con mayores incrementos fue para los rubros bienes, servicios y transferencias (como en el caso del PAMI, situación que generó complicaciones en las farmacias con jubilados y jubiladas que no conseguían sus medicamentos).
Los compromisos exigibles por bienes y servicios ascendieron de 53.293 millones de pesos en febrero a 314.966 millones de pesos en marzo. Las transferencias, por su parte, pasaron de 885.236 millones a 1.658.142 millones de pesos en el mismo período. Estos dos conceptos explicaron la mayor parte del incremento mensual observado en la deuda flotante.
La deuda flotante es la estrategia de Caputo y Milei para dibujar el superávit financiero. Sin esta estratagema, el déficit para marzo se hubiera ubicado en 1.164.060 millones de pesos, según el análisis realizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
“Un gobierno puede elegir no gastar en obra pública, ahí no hay nada reprimido. Es una decisión política. Ahora, cuando ves que la deuda flotante crece, son pagos y gastos exigidos que el Gobierno decide no pagar y patearlos para adelante”, reflexionó Montagu sobre los dibujos financieros del ministro de Economía.
¿Qué más se puede ajustar?
Además del dibujo del superávit financiero con el incremento de la deuda flotante, la administración Milei volvió a enfrentar un nuevo mes con caída en sus ingresos. Por octavo mes consecutivo, la recaudación real cayó 5,8% interanual.
“La regla fiscal se mantiene férrea, pero el costo de sostenerla es cada vez más visible. La única forma de preservar el equilibrio fiscal ante la caída de ingresos es la compresión del gasto, y los números de marzo lo confirman. El gasto corriente retrocedió un 5,3% real anual, mientras que el gasto de capital sufrió un recorte del 24,1% real anual, profundizando la debacle de la inversión pública”, puede leerse en un reciente informe de la consultora Vectorial. ¿En qué otras partidas seguirán aplicando un ajuste por tercer año consecutivo?
La baja en los ingresos totales tiene correlato en el desempeño tributario, donde el retroceso fue prácticamente transversal. Los tributos vinculados al comercio exterior cayeron un 33,9% real anual (derechos de exportación) y los de importación un 14,6%. El impuesto a las Ganancias retrocedió un 23,9%, los impuestos internos un 12,5% y Bienes Personales un 8,7%.
“Particularmente significativa fue la caída del IVA neto de reintegros, que se contrajo un 4,3% real anual. Por tratarse de un impuesto directamente ligado al consumo y la actividad económica interna, su deterioro es una señal de alerta sobre el nivel de actividad del primer trimestre. Los aportes y contribuciones a la seguridad social también cayeron, aunque de forma más moderada, un 2,8%”, agregaron desde Vectorial.
Milei mandó a sus ministros a recortar el gasto en un 2% adicional en todas las partidas. ¿Qué más van a recortar? De acuerdo a un análisis realizado por el CEPA para el primer trimestre del año, en el caso de los programas vinculados a la Seguridad Social se observaron fuertes caídas, salvo en el caso de las Asignaciones Familiares, que presentan un incremento del 13% en términos reales. ¿Se vendrán ajuste en la AUH?
“El resto de los programas registran reducciones significativas: la Atención a Ex-Cajas Provinciales cae 13%, la Atención a Pensiones de Ex-Combatientes y Presos Políticos desciende 24% y la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) se reduce en 41%. Las Pensiones No Contributivas presentan una disminución del 29%, mientras que las Prestaciones Previsionales retroceden 8%. Finalmente, las Transferencias y Contribuciones a la Seguridad Social y Organismos Descentralizados, que incluyen las transferencias al PAMI, muestran una caída del 30% en términos reales respecto al mismo período del año 2023”, puede leerse en el informe de la ejecución presupuestaria de marzo.
En cuanto a los llamados servicios económicos, subsidios, la caída interanual inter anual para el transporte fue del 16,4% durante marzo y si se lo compara con el mismo período de 2023, la merma fue del 69%. De esta manera se entiende, en parte, la situación de conflictividad de las últimas semanas con paros en varias líneas de colectivos que no habían recibido las transferencias acordadas con el Poder Ejecutivo. Este fue otro de los gastos pisados por Caputo para dibujar su falaz superávit financiero.
