La compra de dólares por parte de particulares volvió a ocupar el centro de la fuga de capitales e impide la normal acumulación de reservas por parte del Banco Central. Según el último informe del Banco Central, las personas humanas realizaron en febrero compras netas de moneda extranjera por 2.552 millones de dólares, en un contexto donde la acumulación de reservas continúa siendo uno de los principales desafíos de la política económica.
El dato se explica, en gran medida, por la adquisición de billetes sin un destino específico declarado. “Las ‘Personas humanas’ realizaron compras netas de moneda extranjera por 2.552 millones de dólares, principalmente de billetes sin fines específicos por 1.954 millones”, señaló el organismo en su reporte. Se trata de una dinámica que combina ahorro, cobertura y uso corriente de divisas en un escenario de transición cambiaria.
El informe también detalla el volumen de operaciones: en febrero, alrededor de 1,5 millones de personas compraron dólares, mientras que unas 718 mil realizaron ventas. En términos brutos, las compras alcanzaron los 2.368 millones de dólares frente a ventas por 280 millones, lo que da cuenta de una demanda sostenida en el segmento minorista.
Desde el Banco Central buscan matizar el impacto de estas operaciones sobre la salida de capitales. “Cabe señalar que parte de estos fondos queda depositada en cuentas locales o es utilizada posteriormente para la cancelación de consumos con tarjetas en moneda extranjera y, por ello, no incrementa la posición de activos externos del sector privado”, aclaró el informe. De esta forma, la autoridad monetaria introduce una distinción entre la compra de divisas en el mercado oficial y la formación efectiva de activos fuera del sistema local.
En la misma línea, el organismo explicó que “la compra de billetes y giros de divisas por el mercado de cambios no es equivalente a la formación de activos externos”. Esta precisión apunta a diferenciar entre el flujo inmediato de demanda de dólares y su destino final, que puede permanecer dentro del sistema financiero argentino o canalizarse hacia pagos específicos.
Sin embargo, más allá de esa distinción contable, la magnitud de la demanda minorista tiene implicancias sobre la disponibilidad de divisas en la economía. En un contexto donde el Gobierno busca recomponer reservas, cada segmento de demanda adquiere relevancia. La compra de dólares por parte de particulares convive, además, con otras fuentes de presión, como los pagos de importaciones, los compromisos de deuda y las transferencias al exterior.
“Los egresos por divisas consisten principalmente en transferencias de depósitos locales al exterior (operaciones de canje), destinados a la cancelación de pasivos externos”, indicó la autoridad monetaria que conduce Santiago Bausili. Entre esos destinos se incluyen pagos de deuda comercial y financiera, así como la remisión de utilidades y dividendos.
En paralelo, la dinámica del comercio exterior muestra una moderación en los pagos de importaciones cursados por el mercado oficial. En febrero, estos alcanzaron los 4.048 millones, un 16% menos en términos interanuales y también respecto de enero. No obstante, el dato no refleja la totalidad de las obligaciones, ya que existen mecanismos alternativos de pago El propio Banco Central señaló que “los importadores pueden pagar importaciones y cancelar deuda comercial a través del acceso (con ciertas restricciones) a los mercados alternativos y también con BOPREAL”. En ese marco, estimó que se cancelaron compromisos por unos 300 millones de dólares mediante estos instrumentos durante el mes.
El aumento de la compra minorista de dólares aparece, además, en un contexto donde todas las consultoras le piden al gobierno de Javier Milei que acumule reservas como colchón para estabilizar la macroeconomía.
