Créditos en dólares: la apuesta del Gobierno para sumar reservas que enciende alertas

El Gobierno evalúa ampliar los créditos en dólares incluso a quienes cobran en pesos. Economistas advierten que la estrategia puede tener impacto en el corto plazo, pero con el riesgo de repetir condiciones de fragilidad similares al 2001.

18 de marzo, 2026 | 23.10

Mientras el Gobierno de Javier Milei analiza flexibilizar los créditos en dólares para familias y empresas con ingresos en pesos, como una vía para reforzar reservas, un informe privado puso sobre la mesa los riesgos financieros de una medida semejante y advirtió que podría recrear vulnerabilidades del sistema financiero similares a las que precedieron a la crisis del 2001: el esquema podría mejorar la estabilidad cambiaria hoy, pero a costa de aumentar la exposición ante una eventual devaluación o una corrida. 

“En un contexto mundial atravesado por conflictos bélicos que aumentan la incertidumbre en los mercados financieros internacionales, y el regreso del riesgo país a niveles cercanos a los 600 puntos básicos medidas imprudentes sobre el uso de esos fondos, que generen riesgo de contagio de las corridas cambiaria, aumentan la vulnerabilidad sistémica ante shocks externos”, explicó un documento al que accedió este medio.

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Créditos en dólares: riesgos sobre la mesa

El Gobierno evalúa flexibilizar los préstamos en dólares para empresas y familias con el objetivo de sumar reservas y expandir el crédito, aprovechando el fuerte crecimiento de los depósitos en moneda extranjera. Sin embargo, economistas alertan que la medida podría recrear vulnerabilidades del sistema financiero similares a las que precedieron a la crisis de 2001.

Así lo advirtió un informe privado que puso el foco en la posible expansión del crédito en dólares y sus consecuencias inmediatas y a largo plazo: “La acumulación de reservas podría estar apoyándose en la expansión del crédito en dólares y no en un ingreso genuino de divisas, lo que aumenta la exposición del sistema financiero ante una eventual devaluación”, señaló un documento del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO).

Los depósitos en dólares del sector privado continúan creciendo y ya alcanzan los USD 40.000 millones, lo que contribuyó a la acumulación de reservas brutas a través de los encajes bancarios, desde octubre de 2025. En este contexto y si bien no hay anuncio oficial concreto, desde la cartera de Economía vienen insistiendo en la necesidad de que los dólares que hoy están fuera del sistema financiero “vuelvan a los bancos” para fortalecer la intermediación y apuntalar la estabilidad cambiaria. En ese marco, en el sistema financiero comienza a tomar fuerza una idea que fuentes oficiales no se animan a descartar: avanzar hacia una mayor dolarización del crédito, incluso para sectores que generan ingresos en pesos.

La posibilidad, que por ahora se mueve en el terreno de las versiones, aparece alineada con la estrategia de la gestión nacional de sostener las reservas en un contexto de restricciones externas. Para ello debería impulsar cambios regulatorios ya que el Decreto 905/2002 (post crisis del 2001) fijó que los depósitos en moneda extranjera sólo pueden destinarse a “la financiación a prestatarios que tengan ingresos habituales provenientes directa o indirectamente de operaciones de comercio exterior y actividades vinculadas”. Aunque esa regulación se relajó hace algunos meses al permitir que los bancos den préstamos en dólares a sectores con ingresos en pesos, pero financiados solamente con divisas provenientes de colocaciones de Obligaciones Negociables por parte de los bancos.

En la actualidad, quienes explican el crecimiento del endeudamiento en moneda extranjera son principalmente ciertas empresas —aquellas que generan ingresos en dicha moneda— y algunas provincias. La modalidad de este crecimiento del endeudamiento en dólares desde octubre del año pasado fue un aumento considerable de las emisiones de Obligaciones Negociables (más de USD 8.000 millones) por parte de empresas energéticas y bancos, junto con colocaciones de deuda provincial por alrededor de USD 2.000 millones. Este incremento del endeudamiento en moneda dura vía ONs no parece revestir, en principio, mayores riesgos sistémicos rn al medida en que se trata de un acuerdo directo entre partes que en caso de incumplimiento no tiene canales de contagio relevantes hacia el resto del sistema.

¿Qué impacto podría tener la dolarización del crédito? “La particularidad de estos préstamos es que, aunque se pactan nominalmente en dólares, el desembolso se realiza por el equivalente en pesos en la cuenta del deudor. Como los bancos deben financiar esos préstamos con sus tenencias en dólares, deben canjear esos dólares por pesos al Banco Central, al momento de acreditar los préstamos. Así, las reservas del Banco Central crecen cuando se expanden los créditos bancarios en dólares”, explicaron desde el CESO.

Ahora bien, los riesgos no son para nada menores. El informe advierte tres problemas estructurales: 1) Deuda en dólares con ingresos en pesos: si el dólar sube la deuda se dispara y aumentan los incumplimientos, con riesgo de que las corridas cambiarias se contagien al sistema. 2) Morosidad ya en aumento: actualmente: 10% de hogares tiene problemas para pagar créditos y 2,5% de empresas también y 3) Tipo de cambio apreciado: el dólar está más de 10% por debajo del promedio de la última década, y la cuenta corriente presenta déficits persistentes, lo que vuelve plausible una futura corrección cambiaria.

“En un contexto mundial atravesado por conflictos bélicos que aumentan la incertidumbre en los mercados financieros internacionales, y el regreso del riesgo país a niveles cercanos a los 600 puntos básicos, el experimento libertario busca nuevas alternativas para sostener la estabilidad cambiaria. Mucho más cuando la inflación mantiene una tendencia creciente agudizada por la suba del precio internacional del petróleo, que podría acelerarse ante una suba abrupta de la cotización del dólar”, señalaron los economistas del centro de estudios. 

Para los economistas si bien en el corto plazo el gobierno podría acceder a una vía adicional para incrementar sus reservas internacionales en términos absolutos -por la compra inicial de los dólares asociados al crédito- al mismo tiempo, el sistema financiero incrementa sus pasivos denominados en moneda extranjera con un riesgo sistémico implícito. “Dado que actualmente el Banco Central no puede actuar plenamente como prestamista de última instancia en dólares por su bajo nivel de reservas, el respaldo relativo frente a una eventual demanda de liquidez en moneda extranjera - corrida con retiros de depósitos en dólares- podría debilitarse y aumentar las tensiones”, explicaron.

De qué depende hoy la calma del dólar

La estabilidad cambiaria actual no descansa en un único factor. El Gobierno apuesta hoy a tasas altas elevadas que desalientan la dolarización, pocos pesos que limitan la capacidad de presionar sobre el dólar y dependencia del ingreso de capitales financieros para sostener reservas.

En la práctica, el esquema combina dos movimientos. Mientras el Tesoro absorbe pesos a través del superávit fiscal y la colocación de deuda en moneda local, el Banco Central interviene comprando dólares en el mercado. Esa dinámica permite acumular reservas y sostener el tipo de cambio, pero a costa de mantener una liquidez muy ajustada y tasas elevadas.

Sin embargo, ese equilibrio mostró tensiones en las últimas semanas. Para contener la volatilidad financiera, el Banco Central tuvo que intervenir con inyecciones de liquidez y compras de bonos, mientras que el Tesoro también relajó parcialmente su estrategia al no renovar la totalidad de los vencimientos de deuda en pesos, liberando fondos al mercado.

“Esta coordinación entre un Tesoro que absorbe liquidez y un Banco Central que inyecta pesos a través de la compra de divisas puede observarse en los factores que explican la evolución de la base monetaria”, analizaron desde la Fundación Encuentro. No obstante, agregaron que “la economía argentina continúa operando bajo un equilibrio financiero delicado” ya que “la estabilidad del esquema depende en gran medida de la continuidad de los flujos financieros, de la evolución del contexto internacional y de la capacidad de sostener la acumulación de reservas en un entorno de apreciación cambiaria y crecimiento económico aún moderado”.

Por último, en este escenario la apuesta por profundizar la dolarización del crédito aparece como una herramienta de "alivio" en el corto plazo, pero que suma riesgos en un contexto ya de por sí frágil. La experiencia argentina reciente funciona como advertencia: cuando las reservas se apoyan más en ingeniería financiera que en la generación genuina de divisas, los desequilibrios suelen aparecer más temprano que tarde.