Construcción: potencia y límites de un motor del repunte económico

La actividad ya se encuentra en niveles pre-pandémicos y cercana al pico de mediados de 2017. El empleo, la gran asignatura pendiente. 

16 de diciembre, 2021 | 06.46

El rubro de la construcción resulta de una de las actividades más virtuosas de la economía. Al igual que la industria, resulta mano de obra intensiva, es decir que genera muchos puestos de trabajo por unidad producida, pero a diferencia esta última, no insume ingente cantidad de divisas en insumos y bienes de capital (maquinaria para fabricación de productos) por lo que puede sortear uno de los principales problemas que aquejan al país, la falta de dólares o “restricción externa”.

Su crecimiento, potencia además a las cadenas de valor vinculadas, como producción de ladrillos, cerámicos, cemento, cal, acero, aluminio, adhesivos, pinturas, sanitarios, calderas, grifería, o caños, entre muchos otros. No es casual en este sentido que el gobierno haya privilegiado esta actividad con diversos programas como Procrear, Mi Pieza, o Ahora 12, 18 y 24 para materiales de construcción demandada por el sector privado. Y en lo que a la obra pública se refiere, la misma tuvo un fuerte incremento, según información de ejecución presupuestaria relevada por Fundación FIDE, que marca a octubre un crecimiento real del 134 por ciento respecto al mismo mes de 2020 y del 76 por ciento sobre octubre de 2019.

Los resultados están a la vista. Según la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland, para octubre los despachos al mercado interno totalizaron 1,14 millones de toneladas, lo que implica un crecimiento del 17,3 por ciento en la etapa pre-pandémica es decir frente a octubre de 2019, superando también el nivel de producción de 2018.  Asimismo, de acuerdo al Indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) que difundió el Indec esta semana, la construcción subió un 8,3 por ciento en octubre, acumulando un 37,9 por ciento de suba en los primeros 10 meses del año, siempre en relación a 2020. Pero incluso al compararla con la etapa pre-pandémica, la construcción ya se encuentra por encima, más específicamente un 5 por ciento sobre octubre de 2019 a solo un 10 por ciento del pico máximo registrado por la alianza Cambiemos a mediados del 2017, cuando el país no sufría problemas sanitarios y el potente endeudamiento, expresado en UVAs en el caso de las viviendas, generaba una fuerte actividad, con las consecuencias financieras que se exhibieron en la recesión de 2018, cuando el país se mostró insolvente para abonar los créditos solicitados a partir de 2016.

La actual tendencia al crecimiento, además, se mantuvo en noviembre. Según el Índice Construya (IC), que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de todo tipo de productos para la construcción, para el mes pasado se produjo un nuevo crecimiento, del 6,6 por ciento interanual totalizando una suba del 28,3 por ciento en los últimos once meses.

Con todo, y al igual que sucede con otros rubros de la economía, la gran deuda pendiente es la generación de empleo, lo que estaría demostrando una mayor explotación en los obreros contratados. Y es que si bien el empleo se mantuvo creciendo en 12 de los últimos 14 meses, y para septiembre de 2021 este indicador registró una suba de 20,2 por ciento interanual, en el acumulado enero-septiembre 2021 solo presentó una suba del 7,5 por ciento, estando más de un 10 por ciento por debajo del número de trabajadores que existía en septiembre de 2019. 

Es decir que la actual mayor actividad la desempeñaron 382.646 trabajadores, en lugar de los 422.425 de dos años atrás, una de las explicaciones del menor dinamismo que está expresando el mercado interno, y de los resultados de las últimas elecciones.

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