Pese a que el ministro de Economía, Luis Caputo, sostiene que desde junio --luego de haberlo prometido para marzo, para abril y para mayo-- comenzará una etapa que derivará en “los mejores meses en la historia argentina”, uno de los indicadores más conocidos que busca medir el vínculo entre expectativas económicas y decisiones cotidianas de consumo volvió a mostrar una distancia respecto de los niveles observados un año atrás. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, registró en junio una recuperación mensual, pero no logró revertir la caída interanual ni recuperar el terreno perdido desde el pico alcanzado durante la administración de Javier Milei.
De acuerdo con el relevamiento realizado entre el 2 y el 11 de junio, el índice se ubicó en 42,71 puntos. El dato representa una suba de 6,41 por ciento respecto de mayo, cuando había marcado 40,14 puntos. Sin embargo, la comparación con junio de 2025 muestra una disminución de 6,09 por ciento. El relevamiento se conoce en momentos en que la administración mileísta busca consolidar un relato de aceleración económica apoyado en la desaceleración inflacionaria, la apertura del mercado cambiario y la expectativa de ingreso de inversiones.
En ese marco, Caputo afirmó en distintas intervenciones públicas que a partir de junio comenzarían “los mejores meses en la historia argentina”, una definición que coloca el eje en una mejora futura de magnitud. El comportamiento del ICC no contradice la existencia de una recuperación mensual, pero sí muestra que el nivel de confianza de los consumidores continúa por debajo del registrado hace un año y también por debajo del punto más alto alcanzado bajo la actual administración.
El informe de Di Tella señala que el máximo del índice durante este gobierno se produjo en enero de 2025, cuando alcanzó 47,38 puntos. Desde entonces, el ICC acumula una caída de 9,86 por ciento. El dato introduce otra dimensión en la lectura del indicador: el rebote observado en junio se produce luego de una secuencia que todavía no recompuso el nivel de expectativas existente antes del período de desaceleración registrado durante el último año.
El programa de ajuste
El informe incorpora una referencia que suele aparecer en la interpretación oficial de los indicadores económicos: la comparación con el piso posterior al inicio del programa de ajuste. Según el documento, desde enero de 2024 —cuando el índice había descendido a 35,60 puntos tras las primeras medidas del gobierno— el ICC acumula una suba de 19,97 por ciento. Esa evolución permite mostrar una recuperación respecto del momento de mayor impacto inicial del programa económico, aunque el recorrido más reciente exhibe una trayectoria distinta: menor nivel de confianza que un año atrás y una distancia todavía significativa respecto del máximo posterior.
La composición interna del índice también permite observar dónde se produjo la mejora de junio y cuáles son los límites de esa recuperación. Por componentes, todos los subíndices mostraron aumentos mensuales. El mayor avance se registró en Bienes Durables e Inmuebles, con una suba de 7,80 por ciento. En segundo lugar apareció Situación Personal, con un incremento de 7,79 por ciento, mientras que Situación Macroeconómica avanzó 4,37 por ciento.
Pero la comparación interanual vuelve a cambiar el sentido de la lectura. Bienes Durables e Inmuebles se ubicó 3,05 por ciento por debajo de junio de 2025; Situación Personal mostró una caída de 9,34 por ciento y Situación Macroeconómica quedó 5,38 por ciento debajo del registro de hace doce meses.
Ese comportamiento adquiere relevancia porque el índice busca aproximar decisiones que exceden la percepción abstracta sobre la economía y se vinculan con conductas concretas: compras importantes, evaluación de ingresos futuros y disposición al consumo. Que el indicador mejore respecto del mes previo, pero retroceda respecto del año anterior, implica que el cambio de expectativas todavía no alcanza para recuperar los niveles previos.
La expectativa de clase.
Entre los hogares de ingresos bajos, el ICC aumentó 7,16 por ciento mensual, aunque quedó 12,05 por ciento por debajo del valor registrado hace un año. En los hogares de ingresos altos, la suba mensual fue de 5,34 por ciento y la caída interanual se redujo a 1,06 por ciento. La brecha aparece también en el nivel absoluto del indicador. Los hogares de ingresos altos alcanzaron 44,09 puntos, mientras que los hogares de ingresos bajos registraron 40,66.
La distancia entre ambos segmentos sugiere que la mejora mensual no tuvo una distribución homogénea cuando se observa la evolución de más largo plazo. Mientras los sectores de mayores ingresos muestran un nivel relativamente cercano al del año pasado, el deterioro es más pronunciado en los hogares de menores recursos.
En el plano territorial también hubo aumentos mensuales generalizados. El Gran Buenos Aires registró la recuperación más marcada, con una suba de 10,01 por ciento; le siguieron la Ciudad de Buenos Aires con 4,78 por ciento y el Interior con 2,06 por ciento. Sin embargo, nuevamente el contraste anual modifica el cuadro. El Interior mostró una caída interanual de 7,68 por ciento, el GBA retrocedió 5,92 por ciento y CABA quedó 3,13 por ciento por debajo de junio de 2025.
El Interior continúa exhibiendo el valor más alto del índice, con 46,33 puntos, mientras que el GBA mantiene el registro más bajo entre las regiones relevadas, con 40,70. El informe también desagrega el comportamiento según horizonte temporal. En junio aumentaron tanto las percepciones sobre el presente como las expectativas futuras. Las estimaciones de Condiciones Presentes crecieron 8,77 por ciento y las de Expectativas Futuras avanzaron 4,85 por ciento.
Pero otra vez el dato anual mantiene el mismo patrón: las expectativas de Condiciones Presentes se ubican 6,42 por ciento por debajo del nivel de hace un año y las Expectativas Futuras retrocedieron 5,86 por ciento. La secuencia deja una tensión abierta entre la narrativa oficial y la respuesta que muestran algunos indicadores de percepción económica.
