Bausili descarta cambios en el cepo mientras busca estabilizar el frente financiero

El presidente del Banco Central afirmó que no habrá modificaciones en las restricciones cambiarias en el corto plazo.

11 de marzo, 2026 | 16.22

El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, descartó este miércoles que el Gobierno avance en el corto plazo con modificaciones en las restricciones cambiarias vigentes. La definición llegó en medio de las expectativas del mercado sobre un eventual relajamiento del esquema de controles que continúa regulando el acceso a divisas. Según el funcionario, el programa económico no contempla cambios inmediatos en el régimen cambiario. Las expresiones del titular de la autoridad monetaria apuntan a intentar transmitir previsibilidad, en un contexto en el que el Gobierno asegura estar priorizando la estabilidad del mercado de cambios y la recomposición de las reservas internacionales.

"Si no querés participar del mercado cambiario oficial, podés ir al mercado financiero. Es completamente legal, podés hacer lo que quieras", explicó, y comparó el esquema actual con el que opera en países como Brasil o Colombia. Bausili abrió junto con su ex socio en el sector financiero y ministro de Economía, Luis Caputo, la jornada final del Argentina Week en un panel en la sede del Bank of America en Nueva York, moderado por Facundo Gómez Minujín, presidente de JPMorgan para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y Sebastián Loketek, director gerente y jefe de banca de inversión para el Cono Sur del Bank of America.

El titular del Central advirtió que mientras la Argentina no termine de cerrar los desequilibrios heredados, va a mantener ciertos mecanismos de defensa para proteger al sistema. Recordó lo que ocurrió en el período preelectoral de 2025, cuando detectó que había más participantes del mercado que se beneficiaban de un escenario de desestabilización que de uno de estabilización, y que esas fuerzas fueron "extremadamente fuertes".

En tanto, el riesgo país, dependiente de variables con la apertura de la cuenta capital, y la acumulación de reservas continúa siendo uno de los indicadores que observan inversores y analistas para evaluar la situación financiera de la economía argentina. El índice, elaborado por el banco JPMorgan Chase, mide el sobrecosto que debe pagar un país para financiarse en los mercados internacionales respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

En las últimas semanas, el indicador se movió alrededor de la zona de los 600 puntos básicos, un nivel que sigue ubicando a Argentina entre los países con mayor costo de financiamiento en América Latina. Ese valor refleja la percepción de riesgo que los inversores asignan a la economía local, en un escenario atravesado por restricciones externas y limitaciones para acceder al crédito internacional.

Para el Gobierno, la reducción del riesgo país aparece como una condición necesaria para avanzar hacia una normalización financiera más amplia. Una baja sostenida permitiría reabrir gradualmente el acceso al financiamiento externo y facilitar el ingreso de capitales, un factor que el equipo económico considera clave para sostener el programa de estabilización.

Sin embargo, el frente externo continúa condicionado por la situación de las reservas del Banco Central. Si bien el organismo logró recomponer parcialmente el stock bruto en los últimos meses, distintas estimaciones privadas coinciden en que las reservas netas —es decir, descontando los pasivos y los compromisos del propio Banco Central— permanecen en terreno negativo.

Mientras las reservas netas sigan por debajo de cero, la eliminación de los controles podría implicar una presión adicional sobre el mercado de divisas y sobre la estabilidad cambiaria. De acuerdo con el relevamiento realizado sobre datos públicos por los economistas Leandro Amoretti y Pablo Manzanelli, los vencimientos de deuda de este y el próximo año ascienden a 72.000 millones de dólares. Mientras tanto, la reservas netas se ubican en el mayor nivel negativo de la serie: -16.865 millones de dólares.

El Banco Central mantiene una estrategia orientada a administrar el flujo de dólares dentro del sistema financiero. El esquema actual combina controles cambiarios con un régimen de flotación administrada del tipo de cambio dentro de bandas, un mecanismo que busca reducir la volatilidad y evitar movimientos bruscos del dólar.

La dinámica del sector externo también depende de otros factores, como el ingreso de divisas por exportaciones, el comportamiento del balance energético y el acceso a financiamiento internacional. En un contexto global atravesado por episodios de volatilidad financiera, esos flujos adquieren un peso determinante en la estabilidad de la economía local.

En este contexto, el cepo cambiario continúa funcionando como una herramienta de contención sobre la demanda de dólares. Las restricciones limitan el acceso al mercado oficial para distintos tipos de operaciones y establecen regulaciones sobre el giro de utilidades, el pago de importaciones y las transacciones financieras.