Las crónicas lo muestran hoy, 8 de marzo, como el protector de las mujeres futbolistas de Irán. Donald Trump, de él estamos hablando, afirmó que “Australia está cometiendo un terrible error humanitario” si obliga a la selección femenina de Irán a volver a su país, “donde probablemente será asesinada”. Y acotó que, si Australia no les brinda refugio, entonces lo hará Estados Unidos.
El sindicato mundial de jugadores FIFPRO advirtió hoy lunes que las jugadoras iraníes corren peligro si vuelven a su país luego de que se negaron a cantar el himno nacional en la previa de un partido ante Corea del Sur en un torneo celebrado en Australia. Fueron criticadas en Irán y sí cantaron el himno en el partido siguiente ante Australia.
El torneo se jugó justo cuando Irán sufrió el ataque aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel, que mató al líder supremo de la República Islámica, Ali Khamenei, además de cientos de víctimas, daños, y una escalada bélica que está sacudiendo al mundo. En su último partido en el certamen de Queensland, en el que Irán cayó ayer 2-0 ante Filipinas, hinchas ondearon una bandera iraní previa a la Revolución de 1979, silbaron el himno y cantaron por la seguridad de las jugadoras, reclamada también por una petición que juntó unas setenta mil firmas.
“Estamos muy preocupados, nuestra responsabilidad ahora mismo es hacer todo lo que esté a nuestro alcance para intentar garantizar su seguridad”, expresó Beau Busch, presidente del sindicato internacional FIFPRO para Asia y Oceanía. “Estamos deseando volver”, dijo sin embargo Marziyeh Jafari, entrenadora del equipo, cuyo primer gesto de no cantar el himno había sido calificado de “traición de guerra” que debe “ser tratado con la mayor severidad”, por Mohammad Reza Shahbazi, comentarista de la Radiodifusión de la República Islámica de Irán.
El reclamo de protección de Trump surge simultáneo con el video que confirma hoy lunes que fue un misil Tomahawk estadounidense el que impactó a la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab, donde murieron más de 168 personas, en su mayoría niñas de entre siete y doce años de edad. El video, publicado hoy por diarios como The New York Times y The Guardian, contradice las declaraciones de Trump del domingo en las que afirmaba que Irán era responsable del atentado contra la escuela, sin ofrecer prueba alguna de su aseveración. “Como saben, son muy imprecisos con sus municiones. Carecen por completo de precisión. Fue Irán quien lo hizo”, dijo Trump. Su secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo a su vez que “el único bando que ataca a civiles es Irán”.
Solo Estados Unidos dispara los misiles Tomahawks, de 6 metros de largo y 2,5 de ancho, con ojivas con una potencia explosiva de aproximadamente 136 kilogramos de TNT y que pueden volar unos 1600 kilómetros y se dirigen automáticamente a sus objetivos, en este caso la escuela de niñas. Suena obvio imaginarse el tratamiento que habría tenido la masacre si, en lugar de iraníes, las niñas asesinadas, habrían sido de una escuela en Nueva York, París o Berlín. Los rostros de cada una de ellas, sus historias particulares, sus padres, el llanto y la indignación colectivas. El hombre que decidió el ataque, eso sí, está hoy preocupado por la suerte de las futbolistas iraníes. Y las crónicas, claro, trasmiten su gesto “humanitario”
