Lucas Guzmán, la esperanza del taekwondo en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

El taekwondista nacido en Merlo llegó a Tokio después de una gran carrera que incluyó una medalla panamericana.  En qué influyó su entrenador, Gabriel Taraburelli.

21 de julio, 2021 | 16.58

Desde el oro de Sebastián Crismanich en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el taekwondo se metió en la consideración del público argentino para las grandes citas. En silencio y usando más los puños que su palabra, Lucas Guzmán se convirtió en una esperanza para el deporte argentino.

Con la medalla de oro en los Panamericanos de Lima y bronce en el Mundial de Manchester, Guzmán aparece como una esperanza en Tokio 2020. Hace cinco años atrás, el joven nacido en la ciudad bonaerense de Merlo se quedó afuera de Río de Janeiro, entre otras cosas, debido a su juventud. Sin embargo, con una etapa más madura, el taekwondista aparece con chances para luchar por las medallas.

Con mucha juventud, Lucas Guzmán era uno de los apuntados, en Río 2016, a no solo ingresar al torneo sino también quedarse con alguna presea. En aquel momento, su edad y su falta de experiencia le jugaron una mala pasada por lo cual quedó lejos de la cita olímpica. Sin embargo, ahora con mucha más experiencia y con un cambio, qué el mismo sintió como radical, ahora llega a la competencia de otra forma. Se refugió en la fe y, según dijo en un par de entrevistas, cambió “hábitos de mi vida desordenada". Además añadió que ahora se volcó a "confiar en Dios, que es el poseedor de la Gloria, siempre".

Más allá de haberse volcado a la iglesia, lo cierto es que lo que cambió su plan de trabajo fue el entrenamiento y llegó una nueva revancha por su talento. Junto él, además, está Gabriel Taraburelli, un ex taekwondista, que participó en Sidney 2000 y que ahora es el entrenador principal de la Selección. Antes de partir, contó: “Es una etapa diferente, estamos con mucha confianza”.

En 2020, un año antes de la competencia, la Selección de Taekwondo hizo un campamento de 45 días para completar el entrenamiento. Sin embargo, la pandemia hizo retrasar varios planes. Ahora, con el pase del tiempo y con pocas entrevistas, se fueron hacia Kazajistán -lugar que múltiples deportistas argentinos tomaron como referencia- para aclimatarse y finalmente llegar al día de la competencia.

Justamente, sobre Gabriel Taraburelli, Lucas en una entrevista con TyC Sports indicó: “A él le gusta gritar, yo respondo ante esos gritos. Compartimos muchos años viajando y siendo cómplice de mis locuras. Me preguntaba si podía ir al Mundial y pelear una medalla o hacer lo mismo en los Panamericanos y el me animó y me dijo que podía lograrlo”. Taraburelli tenía razón.

A lo largo de un largo proceso que arrancó mucho antes de que Sebastián Crismanich gane la medalla de oro en Londres, el paso del tiempo le otorgó logros. Primero en el club Libertad y luego con su padre, Eduardo, que fue entrenador personal y creó una Academia para poder entrenar a Lucas. Primero por diversión, luego pasó a entrenar más duro junto con Eduardo, su papá que fue entrenador personal, desde 2011. Diez años más tarde de aquel momento, Lucas tiene su debut en los Juegos Olímpicos y va por todo.

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