Roland Garros volvió a vivir este viernes una de esas historias que marcan una edición y al tenis para siempre. Después de la eliminación de Jannik Sinner, el brasileño Joao Fonseca protagonizó otro de los grandes golpes del torneo al derrotar a Novak Djokovic en un maratónico encuentro de casi cinco horas. Con 19 años, el sudamericano remontó dos sets de desventaja y firmó la victoria más importante de su carrera.
El polvo de ladrillo de París fue escenario de una batalla inolvidable. Fonseca, número 30° del ranking de la ATP y una de las máximas promesas, derrotó a Djokovic por 4-6, 4-6, 6-3, 7-5 y 7-5 luego de 4 horas y 53 minutos de juego, en uno de los partidos más impactantes de esta edición de Roland Garros.
El brasileño comenzó abajo por dos sets frente al mayor ganador de Grand Slams de la historia (24). Sin embargo, lejos de resignarse, elevó su nivel a partir de la tercera manga y encontró la fórmula para incomodar al serbio, que volvió a padecer el desgaste de un partido a cinco sets.
En una jornada marcada por las altas temperaturas en la capital francesa, la velocidad de piernas, la agresividad desde el fondo de la cancha y la potencia de sus golpes comenzaron a desgastar a Djokovic, que sintió el esfuerzo físico con el correr de los minutos. Fonseca mantuvo la intensidad hasta el final y logró cerrar el encuentro con tres aces consecutivos, desatando la ovación del público presente en el estadio.
El mejor resultado de su carrera en un Grand Slam
Gracias a esta victoria, Fonseca alcanzó por primera vez los octavos de final de un torneo de Grand Slam, un hito que confirma su crecimiento dentro del circuito ATP. Hasta ahora, sus mejores actuaciones en los grandes torneos habían sido las terceras rondas alcanzadas en Wimbledon y Roland Garros durante 2025. Esta vez dio un paso más y lo hizo nada menos que eliminando a Novak Djokovic.
El brasileño atraviesa un ascenso meteórico y, actualmente, es el único representante de Brasil dentro del Top 100. A pesar de su juventud, ya consiguió títulos importantes en el circuito profesional. Durante 2025 conquistó el ATP 500 de Basilea y el ATP 250 de Buenos Aires en singles, además de quedarse con el ATP 500 de Río de Janeiro en dobles junto a Marcelo Melo. Estos resultados explican por qué muchos especialistas lo consideran una de las grandes promesas del tenis mundial.
Roland Garros pierde otra figura y cambia el escenario
La derrota de "Nole" modifica por completo el panorama del torneo. El serbio buscaba ampliar su récord como máximo ganador histórico de títulos de Grand Slam, pero quedó eliminado antes de las instancias decisivas.
Su salida se suma a un cuadro que ya había sufrido la baja de Jannik Sinner, actual número uno del mundo, mientras que Carlos Alcaraz tampoco forma parte del certamen debido a una lesión.
Con estos nombres fuera de competencia, Alexander Zverev emerge como el principal candidato al título. El alemán, tercero del ranking ATP, aparece ahora como el jugador mejor posicionado para quedarse con la corona en París.
Detrás suyo aparecen otros nombres importantes como Félix Auger-Aliassime y Flavio Cobolli, aunque el rendimiento mostrado por Fonseca lo coloca también entre los tenistas a seguir durante la segunda semana del torneo.
La emoción de Fonseca tras la victoria más importante de su vida
Una vez finalizado el encuentro, el nacido en Río de Janeiro compartió sus sensaciones en la entrevista oficial y dejó uno de los momentos más emotivos de la jornada.
Cuando parecía que la charla había terminado, pidió volver al micrófono para enviar un mensaje especial a los fanáticos brasileños que lo acompañaron durante todo el partido y también a su madre, presente en las tribunas. "Hoy es el cumpleaños de mi mamá. Feliz cumpleaños, mamá", expresó visiblemente emocionado.
Luego analizó lo que significó enfrentarse a Djokovic en un escenario tan exigente. "Mi única idea era pegarle fuerte a la pelota. Él prácticamente no comete errores. Cualquiera pensaría que tiene 20 años por la forma en la que compite", señaló.
También reconoció el enorme desgaste físico que le demandó el encuentro. "En el final él parecía estar mejor que yo. Cuando empezó a oscurecer sentí que la pelota viajaba menos y eso me permitió golpear con más potencia. Aun así, seguía sintiéndome agotado", explicó.
