La selección inglesa de Thomas Tuchel vivía un momento de gran optimismo en el Mundial tras su contundente victoria por 4-2 sobre Croacia en el partido inaugural, pero el empate a cero del martes contra Ghana sirvió para recordar que avanzar en los grandes torneos no siempre es sencillo.
La victoria sobre Croacia había mostrado a Inglaterra en su mejor momento, con un fútbol ofensivo fluido, goles y la sensación de que los métodos de Tuchel estaban dando sus frutos.
Sin embargo, frente a Ghana se encontraron con un reto totalmente diferente. El equipo de Carlos Queiroz se replegó en defensa, se mantuvo organizado y agresivo, y frustró a Inglaterra durante gran parte del partido, logrando así un valioso punto.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
Inglaterra sigue líder del Grupo L y mantiene el rumbo firme hacia la siguiente fase, pero el empate generó nuevas dudas sobre si el equipo de Tuchel cuenta con la creatividad y la variedad necesarias para desmontar a rivales obstinados.
Ghana pareció conformarse con replegarse y absorber la presión, cediendo la posesión pero negando a Inglaterra espacios en zonas peligrosas.
"Es difícil encontrar el camino hacia el arco cuando alguien juega con un 4-5-1, se repliega completamente y se mantiene firme en esa estrategia", dijo Tuchel tras el partido. "Celebraron el 0-0 como si fuera una victoria. No hay que perder la cabeza por eso".
A pesar del dominio inglés con el balón, tuvieron dificultades para crear ocasiones claras. Harry Kane, que marcó dos goles en la victoria inaugural ante Croacia, se vio muy aislado y sometido a un marcaje muy estrecho.
Su frustración quedó patente en el tiempo de descuento, cuando envió el balón por encima del larguero desde poco más de cinco metros después de que un cabezazo de Nico O’Reilly golpeó el travesaño.
La actuación también reavivó el debate sobre las opciones ofensivas inglesas. Anthony Gordon volvió a tener dificultades antes de ser sustituido por Bukayo Saka, cuya entrada inyectó cierta urgencia e imprevisibilidad al juego, obligando al arquero ghanés, Benjamin Asare, a realizar una parada en los últimos compases.
Marcus Rashford también podría estar buscando una mayor participación tras la falta de penetración de Inglaterra frente a una defensa compacta. Declan Rice y Elliot Anderson aportaron control, pero poca creatividad en el centro del campo, lo que permitió a Ghana mantenerse cómoda durante largos tramos del partido.
"Nos queda un partido más de la fase de grupos para quedar primeros, así que tenemos que ser optimistas", dijo Rice.
La contundente victoria de Inglaterra sobre Croacia había desatado la expectación sobre el impulso, la confianza y la posibilidad de que el renovado equipo de Tuchel pudiera estar encontrando su ritmo desde el principio. No obstante, los 90 minutos contra Ghana enfriaron rápidamente ese entusiasmo.
Por cuarto gran torneo consecutivo, Inglaterra no logró ganar su segundo partido de la fase de grupos, con un frustrante empate que dejó atrás la euforia de una goleada de cuatro goles.
Aunque Inglaterra sigue bien situada para pasar de fase, la sensación de optimismo que siguió a su actuación inicial ha dado paso a las habituales dudas sobre su chispa, su regularidad y su capacidad para desmontar a rivales bien organizados cuando el espacio es escaso.
(Editado en español por Carlos Serrano)
