Barcaza mundialista ofrece al lenguaje universal del fútbol un hogar frente al mar en Seattle

08 de junio, 2026 | 09.42

Cada ​Mundial es memorable, pero los dos clubes de fútbol profesional de Seattle —los Sounders y el Reign— esperan haber creado un espacio inolvidable junto al mar para que los aficionados vean los partidos y los niños ‌jueguen: una barcaza amarrada en el muelle ‌con un minicampo de fútbol, una pantalla gigante y todo tipo de servicios.

La barcaza conmemora una campaña de la Fundación RAVE, la rama benéfica de los clubes, para construir 52 minicampos de fútbol en comunidades de todo el estado de Washington donde los niños no tenían dónde jugar.

"Si le das a un niño un balón y un lugar donde usarlo, en una comunidad que quizá no tenga acceso a un parque gratuito (...) eso va a cambiar tu comunidad", afirmó Courtney Carter, directora de ingresos de los dos clubes.

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La Copa del Mundo es coorganizada este año por Estados Unidos, ​Canadá y México, y varios partidos ⁠se disputarán en Seattle.

Hace unos 18 meses, los directivos de los Sounders y el Reign "se miraron unos a ‌otros en la sala (...) y dijeron: '¿Cómo vamos a hacernos notar durante la Copa del Mundo?'", ⁠explicó Carter.

Llamar la atención en medio de un Mundial es un ⁠poco como gritar en medio de un huracán. Para destacar, se les ocurrió organizar fiestas para ver los partidos en una barcaza, una idea inspirada en el estrecho de Puget, la vía navegable que conecta las ciudades más grandes de ⁠Washington, explicó.

"¿Y si colocamos el campo número 52 en una barcaza, ponemos una pantalla al final y ​lo llevamos a la costa de la ciudad de Seattle y decimos: 'Aquí tienen ‌un partido mundial, vengan a celebrar'", comentó Carter.

Empezó a llamar ‌a empresas marítimas para ver si podían prestarle una barcaza.

La reacción de mucha gente al otro lado ⁠del teléfono fue: "¿Estás loca?", contó ella, "y yo les respondía: 'Quizás'".

Pero no fue así en el caso de Western Towboat.

"Si flota, podemos transportarlo, y si tienes una idea, normalmente podemos hacerla realidad", dijo Russ Shrewsbury, vicepresidente y copropietario de Western Towboat, que transporta barcazas a Alaska.

La empresa ayudó en su día a instalar un restaurante Wendy’s en una barcaza y colaboró ​con los Seattle ‌Kraken, el equipo profesional de hockey de la ciudad, para retransmitir el draft de la Liga Nacional de Hockey desde una barcaza en el lago Union, en el centro de Seattle.

Angela Dunleavy, propietaria y fundadora de Rally, una empresa de hostelería con sede en Seattle, no dudó en aprovechar la oportunidad cuando un representante de los Sounders y el Reign se la propusieron de forma inesperada en una ⁠cervecería local.

Averiguar cómo subir y bajar de la barcaza palés de comida, bebidas y otros artículos de primera necesidad, además de a cientos de personas, no se parece a ningún otro proyecto en el que haya trabajado, dijo Dunleavy, una veterana del sector de la restauración de Seattle.

"Sin duda ha habido algunas sesiones estratégicas que se han prolongado hasta altas horas de la noche para resolver, ya sabes, el bombeo de los baños portátiles", afirmó.

La barcaza está rodeada de contenedores convertidos en puestos de comida y casetas de información sobre los clubes de Seattle y su campaña de minicampos. Arriba hay una zona VIP. ‌Una pantalla de 5,5 por 9 metros domina uno de los extremos. Y contará con clásicos de los estadios como el "Seattle dog", un perrito caliente con queso crema, cebolla caramelizada y jalapeños.

La barcaza también acogerá varias clases de fútbol gratuitas para niños de 14 años o menos.

Western Towboat remolcará la barcaza Seattle Soccer Celebration desde el puerto de Everett hasta Seattle el martes. Hace unos meses, la barcaza transportaba mercancías a Alaska.

La semana pasada, todavía se estaba montando en un astillero ‌de Everett, frente a un destructor de la Marina atracado en la Estación Naval de Everett. Para llegar desde la orilla hasta el lugar de trabajo había que cruzar cinco pasarelas, atravesar un ferry estatal fuera de servicio que se ha convertido en ‌oficinas del astillero y cruzar ⁠un dique seco flotante.

"Es totalmente diferente a todos los proyectos en los que he trabajado", dijo Jorge Cárdenas, que estaba colocando césped artificial. "Cuando nos dijeron que íbamos a trabajar en una ​barcaza, no les creímos".

Cárdenas, aficionado al fútbol de toda la vida, dijo que, sin embargo, no verá ningún partido del Mundial en una barcaza. Según afirmó, estará en su casa, en la zona de la bahía de San Francisco, con su esposa, animando a México, donde crecieron, otro eslabón más de la comunidad global del fútbol.

(Editado en español por Carlos Serrano)