El "Canciller" Tapia, escuela Grondona

Con un método similar al de Julio Grondona, Claudio Tapia ganó la centralidad politica en medio de sus horas más difíciles. El la forma hizo recordar al expeesidente de AFA

02 de marzo, 2026 | 08.32

Chiqui Tapia hizo ayer “la gran Grondona”. Fueron los trámites de su AFA, y no de la Cancillería, los que lograron de modo silencioso e inesperado la liberación del gendarme Nahuel Gallo, que seguía detenido en Venezuela, no obstante la liberación reciente de cientos de presos políticos tras la caída de Nicolás Maduro. Fue un gesto de peso de Tapia en el peor momento de su imagen. Por arbitrajes, por ostentación, por las denuncias, reales o inventadas, por la causa judicial que hoy mismo, en año de Mundial, traba su salida del país, por las apretadas del gobierno, porque este fin de semana no habrá fútbol, por la llamativa seguidilla de casi dos meses con portales de prensa críticos, y, también, por los permanentes tiros en los pies, como este último que obligó a algunos equipos a salir a la cancha con camisetas reivindicativas, mientras en las tribunas, toda una ironía, salta fácil el “Chiqui Tapia botón”.  

Fue Ernesto Cherquis Bialo, quien hoy lucha por su salud, el que en los últimos años contó dos episodios en los que la AFA de Grondona ofició de Cancillería paralela. El más recordado sucedió en 2012 cuando advirtió la preocupación del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, ya aliado en el programa de “Fútbol Para Todos”, porque un fondo buitre, y algún juez amigo, habían logrado retener en Ghana a la Fragata Libertad, con sus trescientos tripulantes a bordo, parte de la discusión por el default en el pago de la deuda externa. Cherquis, ex director de El Gráfico, cercano y también duro crítico de Grondona, luego su vocero, contaba el episodio con sus aportes generosos, e imitando como pocos la voz cansina del propio “Don Julio”. 

Relató que el propio Fernando Mitjans, titular del Tribunal de Disciplina de la AFA (y que me confirmó todo anoche) estaba tarde en su casa de Puerto Madero en aquel 2012 cuando Grondona llamó primero al presidente de la Federación de Ghana, Kwesi Nyantakyi, funcionario judicial en su país, quien le respondió que no podía hacer nada por la Fragata. Luego, furioso, Grondona se comunicó con Zurich (eran casi las 5 de la madrugada) para tomar detalles de un pedido de expulsión de Ghana de la FIFA que había hecho la Federación de Cabo Verde, acusándola de haber adulterado la edad de jugadores para un torneo juvenil. Grondona ordenó a su interlocutor que, aún cuando el tema correspondía a la Asamblea, agendara el caso Ghana para la reunión del Comité Ejecutivo. Porque “a esos –amenazó- los desafilio yo”. Grondona “style” pensó inclusive cuáles podrían ser los árbitros que dirigirían a Ghana en sus dos últimos decisivos partidos de clasificación al Mundial de Brasil 2014.  A Buitre, Buitre y medio. 

Su gran amigo Angel Villar, vicepresidente español de la FIFA, siguió la tarea hablándole del tema a los delegados de Ghana en el Mundial de Futsal siguiente de Bangkok. “Larguen esa fragata pues si no estáis cocinados”. la denuncia de Cabo Verde es muy seria y la bronca de Grondona mucho más”. Nyantakyi, según escribió Cherquis tiempo atrás en Infobae, entendió todo. Y comenzó a dar avisos de que Ghana, su país, liberaría inmediatamente la Fragata, como finalmente sucedió unos días antes de una decisiva reunión en las Naciones Unidas. 

Entre las decenas de anécdotas (algunas impublicables, otras incomprobables), Cherquis contó también una tarde que Grondona recibió un día la inesperada visita en la AFA de Gabriela Arias Uriburu, la mujer que luchó más de una década para poder ver a sus tres hijos que en 1997 habían sido llevados por su ex esposo a Jordania, con aval de la justicia de ese país, ley musulmana mediante. La mujer le regaló a Grondona un libro de su autoría y le agradeció su ayuda. Grondona, que jamás había dicho una palabra del tema, había intercedido conmovido por un reclamo de su propia esposa Nélida. Y, de vuelta, lo hizo a su modo. El relato sugiere que Grondona usó a un dirigente de una Federación pequeña (supuestamente Guam) para decir que Jordania discriminaba a las mujeres y a minorías y por eso no podía ser sede del Mundial Femenino Sub 17, al que se había postulado. El príncipe jordano Ali bin al Hussein, vicepresidente FIFA por Asia, acudió presuroso pidiéndole ayuda a Grondona ante la acusación de Guam. Jordania ganó finalmente la sede. Y Arias Uriburu, claro, pudo volver a reunirse con sus hijos.