La Universidad de Buenos Aires (UBA) vivió una jornada histórica al homenajear a Carlos Alberto "Indio" Solari con la entrega de su Doctorado Honoris Causa, la máxima distinción que otorga esta casa de altos estudios. El Aula Magna de la Facultad de Medicina fue el escenario elegido para celebrar la monumental trayectoria del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en un encuentro donde la rigurosidad académica se fundió con la pasión popular característica del movimiento musical que el artista lidera desde hace más de cinco décadas.
El acto formal estuvo encabezado por las máximas autoridades de la institución educativa: el rector de la UBA, Ricardo Gelpi, y el vicerrector, Emiliano Yacobitti. Fue este último el encargado de pronunciar el elogio académico, una pieza discursiva que buscó desentrañar el profundo lazo sociológico y cultural que une al músico con múltiples generaciones de argentinos. En su intervención, Yacobitti definió a Solari como “un artista que hizo de la originalidad una ética, que construyó uno de los lazos más intensos entre un músico y su comunidad que registre la historia cultural del país y, que demostró a lo largo de cinco décadas, que la mayor ambición posible no es la fama ni el dinero sino la justificación de una vida entera a través del trabajo”.
Durante su alocución, el vicerrector fundamentó la decisión del Consejo Superior de la UBA de otorgar este reconocimiento, aclarando que la distinción va más allá de un análisis meramente literario de sus composiciones. Remarcó que la universidad, cuando logra estar a la altura de su propia misión, tiene la obligación de reconocer que el pensamiento crítico no se restringe a los formatos tradicionales de la academia. Sostuvo, además, que la poesía tiene la capacidad de manifestarse y cobrar vida en un recital ante cincuenta mil personas, y que el arte popular, cuando se desarrolla de manera genuina, constituye en sí mismo una forma fundamental de conocimiento.
Debido a su conocida renuencia a las apariciones públicas masivas, el Indio Solari no estuvo presente físicamente en el recinto, pero se hizo notar a través de un emotivo mensaje grabado que se proyectó en las pantallas del Aula Magna. En sus breves pero sentidas palabras, el cantante manifestó: “Quería agradecerles, tanto al rectorado como a todos aquellos que han impulsado esta distinción, que a mí me pone muy feliz. Le agradezco a la Universidad de Buenos Aires y a quienes les parece bien que yo merezca esta distinción. Les mando un gran abrazo y muchas gracias”.
La ceremonia continuó con la entrega formal de los atributos del doctorado. Ante la ausencia del homenajeado, el rector Gelpi y el vicerrector Yacobitti hicieron entrega del diploma oficial y la medalla correspondiente a Gaspar Benegas. El guitarrista principal y director de la banda actual de Solari, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, subió al escenario para recibir las distinciones institucionales en representación del icónico vocalista, desatando la ovación de los presentes.
Tras los segmentos institucionales, la ceremonia dio paso a una propuesta musical especialmente diseñada para la ocasión. Gaspar Benegas tomó las riendas del escenario acompañado por un destacado octeto de cuerdas compuesto por las músicas Valentina Cooke, Lucas Agromedo, María Cecilia García, María Cecilia Isas, Lucía Kohan, Sara Tubbia Ryan, Carla Roberta Reggio, Brenda Zimmermann y Marisa Hurtado. Juntos ofrecieron un concierto sinfónico e intimista que repasó diez composiciones emblemáticas tanto de la etapa solista de Solari como de su etapa fundacional con Los Redondos.
El repertorio seleccionado abarcó distintas épocas de su cancionero, permitiendo al público disfrutar de versiones renovadas de piezas como El tesoro de los inocentes, La murga de la virgencita, Había una vez, Salando las heridas y El ruiseñor, el amor y la muerte. La velada continuó con las interpretaciones de Ostende Hotel, Serenata de los santos fumadores, El arte del buen comer y Flight 956. El punto culmine y de mayor carga emotiva de la noche llegó con los acordes de Yo caníbal, momento en el cual se acopló al ensamble una pista con la voz grabada del propio Indio Solari, provocando lágrimas y una ovación unánime de toda la sala.
Dada la enorme expectativa generada por el evento y la capacidad limitada del Aula Magna, la Universidad dispuso una pantalla gigante en la Plaza Houssay. Cientos de seguidores se congregaron en el espacio público lindero a la facultad para seguir minuciosamente las alternativas de la transmisión en directo, recreando en plena vía pública el clásico ambiente de las citas ricoteras. Para quienes no pudieron asistir, las autoridades informaron que el registro audiovisual completo de la ceremonia y el recital posterior quedó disponible de forma pública en la plataforma de videos YouTube.
