José María Muscari vuelve a los escenarios con una propuesta profundamente personal. Bajo la producción general de Paola Luttini, el director estrenó Lucio y yo, una obra autobiográfica interpretada por Esteban Pérez y Máximo Meyer que retrata el camino de construcción familiar junto a su hijo adolescente, Lucio.
La pieza transita desde la virilización del video que dio inicio al proceso de adopción hasta la cotidianeidad de la convivencia, lejos de idealizaciones. En una charla íntima, el creador repasó el origen del proyecto, la dinámica creativa compartida con su hijo, la elección del elenco y los matices de una paternidad que transformó su vida.
El germen de la obra nació durante el primer año de convivencia; abocado de lleno a acompañar a Lucio en su adaptación tras el traslado desde Corrientes a Buenos Aires, Muscari hizo una pausa en sus producciones masivas. "Sentía que tenía que poner el foco en el vínculo: acompañarlo a la escuela, esperarlo cuando volvía de fútbol. Habiendo desarraigado su vida, lo mínimo era que me tuviera al alcance de la mano", reflexiona. De esa pausada rutina surgió el impulso de volcar la experiencia en papel.
"Empecé a escribir una especie de bitácora de nuestra relación. Un día Lucio me preguntó qué hacía y le conté que escribía sobre nosotros para un posible libro o ensayo sobre la adopción. Él se quedó pensando y me dijo: 'Viejo, vos que todo lo transformaste en una obra de teatro, ¿por qué no hacés una obra?'". A partir de la sugerencia de Lucio, la bitácora tomó forma dramática: la participación del joven no se limitó a la idea inicial; se transformó en un ida y vuelta constante donde aportó su propia mirada generacional a los textos.
Elenco, estética y la decisión de no romantizar la adopción
A la hora de llevar la historia al escenario, el director buscó evitar la imitación explícita; tanto Pérez como Meyer fueron elegidos por su afinidad emocional antes que por un parecido físico. "Tenía muy claro que los actores no debían parecerse a nosotros para que quedara claro que no era una copia. La obra trasciende lo personal; habla de la paternidad, la adolescencia y la adopción", explica.
Sobre este último punto, el dramaturgo es enfático al marcar distancia de las visiones idílicas: "A mí no me gusta romantizar la adopción porque me siento muy responsable al darle visibilidad a un tema que en general es tabú. Adoptar tiene el extraño fenómeno de que un desconocido pasa a ser tu hijo y vos pasás a ser el padre. Ese título hay que habitarlo, sostenerlo y nutrirlo. Exige mucho laburo, y la obra lo cuenta desde el lugar más real posible".
Red familiar y proyectos a futuro
El proceso de adopción también reconfiguró el mapa familiar, Muscari destaca el rol de su madre, Kuki, quien construyó un vínculo propio y empático con su nieto, así como el consumo cultural compartido con el adolescente. Aunque el joven sueña con ser piloto de avión y dar sus primeros pasos en el modelaje, mantiene una relación cercana con las producciones de su padre. Lucio y yo se consolida así como un retrato honesto sobre el afecto, la convivencia y las formas en que un encuentro inesperado puede redefinir la identidad de dos personas.
Ficha técnica de Lucio y yo
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Autoría y dirección: José María Muscari.
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Actúan: Esteban Perez; Máximo Meyer.
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Funciones: viernes y sábados a las 21.30 en el Centro Cultural de la Cooperación.
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Contenido audiovisual y digital Eric Baez - Enchulame Contenidos.
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Diseño de iluminación: Fer Chacoma.
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Diseño de arte: Paola Luttini.
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Prensa: Varas Otero - Susan Lonetti.
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Asist. producción: Santiago Longo.
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Producción general: Paola Luttini.
