Entrenó a artistas como Zoe Gotusso, Conociendo Rusia y Yami Safdie, y hoy lanza su disco solista: quién es Flor Lovaglio

Flor Lovaglio presenta Crónica de un Duelo, un álbum íntimo en el que transforma una experiencia personal de pérdida en canciones atravesadas por el neo soul y el R&B. 

02 de julio, 2026 | 12.06

Crónica de un Duelo, el primer álbum de estudio solista de Flor Lovaglio convierte una experiencia profundamente personal en una obra que transita las distintas etapas de una pérdida, desde la rabia y la negación hasta la calma, a lo largo de nueve canciones. El próximo 13 de agosto será la presentación oficial del álbum en La Tangente, las entradas ya se encuentran disponibles.

Con una sonoridad que fusiona el neo soul y el R&B con el español rioplatense, el disco de la cantante, compositora y vocal coach fue coescrito junto a Joaquín Alonso durante cinco años y producido por Patricio Lema e Iván Stagliano. El resultado es una bitácora emocional donde cada canción funciona como un capítulo de una historia real.

Después de más de dos décadas de carrera, tres discos al frente de Pocket y un reconocido recorrido como entrenadora vocal de artistas como Yami Safdie, Natalia Oreiro, Zoe Gotusso y Mateo Sujatovich, Lovaglio se anima a poner su propio nombre en primer plano. En diálogo con El Destape, habla sobre el proceso creativo del álbum, el desafío de escribir desde la vulnerabilidad y el equilibrio entre enseñar a otros y contar su propia historia.

Transformó un duelo en canciones y lanzó el álbum más íntimo de su carrera

-Crónica de un Duelo recorre distintas etapas de una pérdida, desde la rabia hasta la calma final. ¿Qué tan autobiográfico es el disco y qué te impulsó a transformar esa experiencia en canciones?

-Es totalmente autobiográfico, no hay ningún personaje: somos nosotros. El disco lo co-creé con Joaco Alonso a lo largo de cinco años, y eso también forma parte de lo que es: no es solo mi proceso personal, es un proceso compartido, una mirada en dupla sobre todo lo que fuimos atravesando. Transformarlo en canciones no fue una decisión demasiado pensada, fue una necesidad. Era la manera que teníamos de procesar todo sin que nos explotara en la cabeza.

-Después de más de dos décadas vinculada a la música y de acompañar a tantos artistas como vocal coach, ¿qué significó dar el paso hacia un primer álbum de estudio completamente solista?

-Es mi primer álbum solista, aunque no mi primer disco: vengo de tres álbumes con Pocket, así que el formato no me era ajeno. Lo que cambió es el foco. Este disco lo co-creé con Joaco, es un trabajo en dupla muy profundo, y aun así implica exponerme de una manera distinta: es mi nombre, mi historia y mi voz al frente. Llevo años acompañando procesos de otros artistas y eso lo amo, pero hay algo de exponerte sin la excusa de estar formando a otro que te pone en otro lugar. Me llevó tiempo llegar hasta acá, pero siento que todo ese recorrido nos dio las herramientas para hacerlo bien.

-El disco toma elementos del neo soul y el R&B, géneros tradicionalmente asociados al inglés. ¿Qué desafíos y posibilidades encontraste al llevar ese lenguaje sonoro al español rioplatense?

-Es un desafío hermoso. El neo soul y el R&B no tienen sus raíces en nuestro país, así que llevarlos al rioplatense implica una fusión que hay que pensar con cuidado. Pero ahí está también lo más interesante: tomar esa armonía tan rica del género y cruzarla con una manera de decir más argentina, más hablada, más sentida. Con Joaco siempre nos interesó investigar esa intersección.

-En "Tranquila" participan Yago y también aparecen los primeros sonidos de tu hija Lola. ¿Cómo surgió esa idea y qué representa para vos incluir un momento tan íntimo dentro del álbum?

-"Tranquila" es una canción que Joaco compuso para mí y desde el principio sentíamos que pedía una voz masculina, algo que equilibrara la energía. En un momento iba a ser él quien la cantara, pero un día fuimos a ver a Ainda y algo hizo clic. Joaco me dijo que la voz ideal era la de Yago. Le escribimos, fue muy generoso, se tomó el tiempo para sentir la canción y lo que trajo fue exactamente lo que necesitaba. Y Lola aparece porque la vida se metió sola en la grabación, de la manera más orgánica posible. Me emociona que ese momento haya quedado para siempre en el disco.

-A lo largo del álbum hablás de vulnerabilidad sin caer en el dramatismo. ¿Creés que hoy existe una mayor apertura para mostrar emociones complejas en la música o sigue siendo un desafío exponerse de esa manera?

-Creo que hay más apertura cultural que antes, sí, pero eso no te saca el trabajo de encima. Lograr que una canción contenga una emoción compleja sin volverse dramática es una decisión artística, no solo un estado de ánimo. Implica reescribir, elegir cada palabra, saber cuándo menos dice más. Y desde mi lugar como vocal coach, donde trabajo con las emociones todo el tiempo, entiendo bien la diferencia entre sentir algo y saber canalizarlo. El desafío no es solo animarse a mostrarse vulnerable, es tener las herramientas para hacerlo con intención.