Cristina Banegas por los 40 años de su teatro: la resistencia en la era Milei, cómo vive sus 78 años y el duelo por la muerte de su hija

En diálogo con El Destape, la icónica actriz habló sobre la pérdida de su hija, sus comienzos en la actuación y la resistencia de su teatro El Excéntrico de la 18.ª en medio de la crisis.

20 de marzo, 2026 | 14.00

Cristina Banegas camina junto a su equipo la calle Lerma y abre las puertas de El Excéntrico de la 18ª. Es la misma vereda que caminó en 1986 al inaugurar el teatro que ya lleva 40 años de actividad sin interrupciones y continúa como un espacio de resistencia. “Este Gobierno quiere destruir la cultura, pero estamos nosotros para seguir luchando”, afirma en diálogo con El Destape.

La icónica actriz, que recientemente cumplió 78 años, encabeza tres de las cuatro obras que se reestrenan para celebrar los 40 años de actividad sin interrupciones: La bala de plata en la que interpreta a Juan Domingo Perón -junto con Karina Elsztein y dirección de Graciela Camino-, Molly Bloom, un monólogo basado en el último capítulo del Ulises de Joyce -con dirección de Carmen Baliero-; y Proyecto Quevedo, donde la actriz revive los textos de Francisco de Quevedo sobre una mesa de cristal que perteneció a su madre, Nelly Prince, con dirección de Jorge Thefs.

El Excéntrico de la 18.ª cumple 40 años, ¿cómo te encuentra este aniversario?

- Muy emocionada de haber atravesado toda esta época. Estos 40 años de nuestro país, de la historia del teatro en Buenos Aires y en el resto del país, de las luchas que sostuvimos durante todos estos años y de la resistencia del teatro como un espacio comunitario, de creación, de experimentación y de lucha.

¿Nació como un espacio para dar talleres y después se convirtió en una sala?

- Sí, fue con Alberto Uré, gran director, que empezamos a hacer de este espacio un teatro. Antes era el lugar donde yo daba mis clases; también vivía arriba con mi hija Valentina. 

La primera obra que hicimos aquí fue El padre de August Strindberg, dirigida por Alberto Uré, y actuada solo por mujeres. Muy fuerte, yo era el padre, todas divinas, muy femeninas en un mundo sin hombres. Tremendo. Muy hermoso. Después, vinieron una cantidad de obras, eventos, películas, performances y danzas. De todo.

El Excéntrico de la 18.ª cumple 40 años de actividad inniterrumpida

¿Cómo fue mantener este espacio a lo largo de 40 años?

- Hubo temporadas muy difíciles. Sobre todo porque cuando nosotros empezamos, no existía ni el Instituto Nacional del Teatro. No teníamos ningún tipo de ayuda. Ahora, todo esto está en crisis por la situación horrible en la que está nuestro país y la cultura, pero nosotros seguimos.

Más allá de que intenten destruir los organismos y las instituciones de la cultura, los que hacemos cultura seguimos. Sabemos que es una lucha, que es una resistencia y que estamos acá y que vamos a seguir estando acá haciendo teatro, haciendo cine, haciendo televisión, haciendo todo lo que forma parte de nuestro objetivo, deseos y de nuestras decisiones estéticas, políticas, culturales y artísticas.

¿Crees que el gobierno de Javier Milei tiene un ensañamiento con la cultura?

- Este Gobierno tiene un recontra enseñamiento con lo cultural. Nos quieren destruir, quieren destruir la cultura con esta “batalla cultural” famosa. Pero creo que destruir las instituciones de la cultura no implica que se destruya la cultura: estamos nosotros para seguir luchando, para seguir resistiendo, para seguir saliendo a la calle y para seguir produciendo obras. 

Cristina Banegas utiliza una mesa de cristal de casi 3 metros en Proyecto Quevedo (Créditos: Ale Carmona)

El reestreno de cuatro obras por los 40 años, en medio de un duelo inexplicable

Entre los reestrenos volvés a hacer Proyecto Quevedo.

- Lo hice el año pasado en dos temporadas en Art House y ahora la reestrenamos aquí en El Excéntrico. Es una mesa de cristal de 2,40 metros que era de mi madre y trabajo sobre, debajo, alrededor de esa mesa haciendo sonetos y poemas satíricos de Quevedo, con una gran chelista que es Lucía Gomez. Dirigida por Jorge Thefs, que tiene 29, le llevó solo casi 50 años, es transgeneracional y es transgénero. Estamos muy atravesados por muchas generaciones. 

¿Proyecto Quevedo es un homenaje a tu mamá?

- De alguna manera, sí. Esa mesa era la mesa del comedor de mi mamá y la trajimos. Fue una epopeya traerla porque pesa muchísimo y la tienen que armar entre cuatro personas. Tenemos toda una superproducción, pero bueno, creo que valía la pena traerla y seguir haciendo Quevedo aquí en El Excéntrico para celebrar estos 40 años.

Antes de comenzar la entrevista hablabas de tu hija también, ¿encontrás en el arte o el teatro una forma de duelar estas grandes pérdidas?

- Yo no sé si en el arte se duela, fundamentalmente porque creo que hay duelos que son para siempre. 

Cristina Banegas junto a su madre Nelly Prince, su hija Valentina Fernández de Rosa y su nieta Sofía

También volvés a hacer La bala de plata y Molly Bloom

- En Bala de plata hacemos una rareza dirigida por Graciela Camino; hacemos la correspondencia entre Perón y John William Cooke. Somos dos mujeres, Karina Elstinen que hace un Cooke extraordinario, y yo que hago a Juan Domingo Perón. Es una instalación con gente a 360°. 

El tercer trabajo es Molly Bloom de James Joyce. Es un trabajo que vengo haciendo y es absolutamente musical. Molly Bloom es un texto que no tiene signos de puntuación, es un río de palabras en esa noche de insomnio de Molly en donde ella va asociando, recordando, teniendo fantasías, es muy guarra, muy erótica, muy caliente. Canta, canturrea y es deliciosa.

A casi 60 años de hacer teatro, los deseos de Cristina Banegas para el futuro

Hace poco cumpliste 78 años, ¿cómo te encuentra esta edad?

- Sí, soy pisciana. La sensación que tengo es como si tuviera 200 porque empecé muy chica en la vida, me casé a los 16 años, fui madre a los 18 años y debuté en el teatro a los 19. El año que viene, cuando cumpla 79, serán 60 años de teatro, que es un rato.

Cristina Banegas interpreta a Juan Domingo Perón en La bala de Plata (Créditos: Marta Fernández)

¿Es verdad que no querías ser actriz?

- Sí, yo quería ser bailarina y escribir poesía. Empecé a escribir a los 10 años y sí, quería ser poeta y bailarina. Pero vengo de una familia. Mi mamá, Nelly Prince, fue una pionera de la televisión argentina y mi papá primero fue químico, inventó unos caramelos con vitaminas y se fundió su pequeño laboratorio porque adelantaba como 50 años, y se hizo productor de televisión. Primero aquí en Buenos Aires, luego en Montevideo y luego en Madrid muchos años, hasta su partida que fue muy pronto a los 58 años.

Diste tus primeros pasos con él…

- Trabajé mucho con él, hacíamos un programa para niños que se llamaba Los Chiripitifláuticos, que fue toda una revolución en la estética de programas infantiles de España que venían del franquismo y nosotros veníamos de María Elena Walsh, Laura de Bettach… de nuestras poéticas. 

Entonces, el disparate, el absurdo, todo eso entró en España. Hay dos libros sobre los Chiripitifláuticos; fue un icono de una época. Lo hicimos siete años. 

Se podría decir que hiciste de todo…

- Hice de todo.. bueno, de todo no. Hice todo lo que quise, que no es lo mismo.

¿Hay algo que sientas que te falta hacer?

- En este momento que estoy con tres obras, no. La verdad que no me daría el cuero para algo más en este instante. Pero sí, seguramente va a haber nuevos proyectos y otras obras, otras performances, otros poemas. En fin, otras historias. 

El Excéntrico de la 18ª celebra sus 40 años con una programación especial

Durante marzo y hasta mediados abril, el teatro de Cristina Banegas celebra sus 40 años de actividad ininterrumpida con el reestreno de cuatro obras claves:

  • No yo, de Samuel Beckett con dirección de Marcelo Allasino
  • La bala de plata, protagonizada por Cristina Banegas, los viernes a las 20.30 hs
  • Molly Bloom, los sábados a las 20.30hs 
  • Proyecto Quevedo, los domingos a las 20.30hs 

Las entradas tienen un valor general de $22.000, disponibles a la venta por Alternativa.