Semana a semana, el gobierno nacional agota políticas destinadas a estabilizar y recuperar la economía sin alcanzar éxito alguno. Las decisiones del "más de lo mismo" con resultados magros tienen plazos más cortos y desnudan la impotencia que implica suponer que la gobernabilidad la brindan los mercados financieros y no la economía real. Las "buenas noticias estabilizadoras" que suponían el acuerdo condicionado ("stand by") con el FMI y la recategorización como mercado emergente eran suficientes para poner orden en las variables y disciplinar a una oposición política y social creciente e impugnadora de un rumbo conocido y amargo.

SUSCRIBITE PARA QUE EL DESTAPE CREZCA

Sin embargo, fueron los mercados -o más propiamente los agentes económicos locales e internacionales con poder de decisión- los que no respondieron a los estímulos que supuestamente el gobierno exhibía como importantes logros. Algunos datos que revelan la desconfianza de los mercados en el gobierno de Cambiemos, verificados en las últimas dos semanas:

  • Desde la llegada de los u$s 15.000 millones aportados por el FMI, ocurrida el 22 de junio, el Banco Central perdió u$s 2.333 millones netos en escasas dos semanas de operaciones, equivalentes al 16% de lo erogado por el organismo multilateral.
  • La tasa de interés de corto plazo para renovar el último vencimiento de LeBaC, el martes 19 de junio, fue del 47%, que se convirtió en el piso de una escalada en el mercado secundario de letras que alcanzó el 61%.
  • El aporte del FMI y la escala de la tasa de interés no sirvieron para detener la firme demanda del dólar mayorista, aquel que reclaman los grandes operadores, el cual cotiza apenas un 2,5% por debajo del valor de la divisa demandada por el gran público. Esta es una señal clara de que los agentes económicos le desconfían más que las familias con capacidad de ahorro.

En cumplimiento a una de las cláusulas de la carta de intención acordada con el Fondo Monetario Internacional, el Ministerio de Hacienda intenta desarmar la "bomba de letras del Banco Central" (LeBaC), emitidas en pesos, por letras del Tesoro (LeTes), emitidas en dólares. La demanda en el mercado local, que permaneció abierta por tres días con un requerimiento de u$s 1.500 millones, apenas logró una oferta de u$s 422 millones, no obstante convalidar una tasa altísima en dólares del 5,5% a un año. Los financistas no quisieron deshacerse de las LeBaC en pesos a treinta días para apostar a LeTes en dólares a un año. Esto constituye un indicador de que prefieren seguir arbitrando entre tasa de interés y devaluación.

Los depósitos a plazo fijo en pesos descendieron en junio un 0,15%, sin contar el devengamiento de la tasa de interés. Por ende, los bancos pierden liquidez y se muestran reacios a adquirir títulos en dólares a un año financiados con depósitos a treinta días y en pesos que no crecen.

Si mayo fue un mes malo signado por el pico de la corrida cambiaria, las medidas de estabilización pro mercado adoptadas por el gobierno no se revelaron mejores en junio, diluyéndose velozmente lo que podía marcarse como un fuerte cambio de tendencias.

¿Son, entonces, los agentes económicos golpistas contra un gobierno que nítidamente consideran propio? La respuesta es a todas luces negativa. Lo que exteriorizan es la inviabilidad política, económica y social del proyecto de Cambiemos en el actual contexto interno, signado por el contundente paro llevado adelante por el conjunto del movimiento obrero organizado y el deterioro persistente de la imagen del gobierno, sobre todo en los sectores de ingresos medios urbanos, los cuales constituyeron su base de apoyo electoral.

El mes de julio suele ser, estacionalmente, un lapso de singular expansión de la actividad económica debido al aumento salarial por los cierres paritarios, el cobro del medio aguinaldo y el humor positivo de las vacaciones de invierno. Estos factores favorecen una recuperación del consumo respecto de los meses retraídos de marzo y abril. Si en este julio permanece la incertidumbre económica, marcada por el deterioro de la economía real y por el carácter efímero de las medidas destinadas a estabilizar las variables macroeconómicas, el pronóstico para lo que queda del año será muy negativo. La continuidad de anuncios fallidos que no modifican la realidad gasta la paciencia de propios y ajenos.

La permanencia de Luis Caputo en el Banco Central, definido por el Jefe de Gabinete como una "estrella de la Champions League" en su oficio, recuerda que en el actual Campeonato Mundial de Fútbol las estrellas de la Champions League, Messi, Ronaldo y Neymar, se volvieron a casa temprano chocando con un fútbol veloz y de alta potencia física, al igual que el gobierno, estrellándose contra un mundo que rompe el multilateralismo y las ideas preconcebidas de manual que brillaron en el planeta desde la caída del Muro de Berlín en 1989.