Desde que Andrea del Boca pisó la casa más famosa del país, el clima cambió. Pero quien parece haber tomado la delantera en el terreno de la conquista es Eduardo Carrera. El participante, que volvió al formato tras más de dos décadas, no se despega de la actriz: living, cocina y charlas profundas de madrugada son el escenario de un "histeriqueo" que ya es tendencia.
Atenta a cada movimiento, su hija Anna Chiara analizó la situación en el stream La Jugada. Con una mezcla de complicidad y picardía, la joven no tardó en bautizar al pretendiente: "Es mi nuevo papi", lanzó al ver las imágenes de Eduardo merodeando a su madre. Aunque le dio el visto bueno estético al asegurar que el hombre es "fachero", Anna Chiara dejó caer una frase letal sobre el historial amoroso de la actriz, sentenciando que su madre "siempre se ha equivocado con los hombres".
La charla subió de tono cuando sus compañeros de panel, entre ellos Daniela Celis y Mica Viciconte, le preguntaron si imaginaba a Andrea yendo "más allá" frente a las cámaras: "No creo, aunque por cómo viene con la almohada y su delirio místico, no lo sé. Se podría enamorar, el nicho de la señoras, de tercera, cuarta edad, necesitan esa historia de amor".
Las sombras de Eduardo: el violento antecedente que las redes no olvidan
Mientras dentro de la casa Eduardo Carrera se posiciona como un caballero atento, en el "afuera" el archivo le juega una mala pasada. Los seguidores más detallistas de Gran Hermano recordaron su escandaloso paso por la edición 2003, donde su imagen quedó seriamente dañada por sus conductas agresivas.
En aquel entonces, Carrera mantuvo una relación con su compañera Romina Orthusteguy, un vínculo que estuvo lejos de ser un cuento de hadas. Las cámaras registraron momentos de extrema tensión, incluyendo un episodio donde el participante estalló un vaso contra el suelo en medio de una discusión. Aquella violencia le valió una sanción inmediata de la producción y su posterior expulsión por el voto del público.
