Tu casa puede influir directamente sobre tus niveles de estrés, empeorándolo o disminuyéndolo. Estímulos como una luz demasiado potente, objetos que generan ruido visual o mucho desorden pueden alterar todavía más tu sistema nervioso.
Anita Yokota, LMFT, terapeuta matrimonial y familiar licenciada, diseñadora de interiores y autora de Grounded Living, explicó en Real Simple cuáles son los tres cambios que podés hacer en tu hogar para que se sienta más calmo. Lo mejor es que todos estos consejos no requieren gastar nada de dinero.
3 cambios que podés hacer en tu hogar para que sea un ambiente más relajante
1. Ajustá tu iluminación
El primero y más importante de todos los puntos es la iluminación. Empezá cambiando cómo interactúas con la luz, tanto natural como artificial. “Exponete a la luz natural dentro de la primera hora después de despertarte abriendo las cortinas y pasando tiempo cerca de una ventana”, dice la experta.
"La luz de la mañana regula tu ritmo circadiano, estabiliza los patrones de cortisol y mejora la calidad del sueño más tarde esa noche. Esto crea un bucle de retroalimentación en el que dormir mejor fortalece la resiliencia emocional y reduce la ansiedad basal”, dice Yokota.
Además, aconseja apagar la iluminación fuerte del techo: "Genera una experiencia de sobrecarga abrumadora que te mantiene en estado de activación”, sostiene. En cambio, encender más iluminación ambiental de bajo nivel, lámparas y reguladores de intensidad pueden hacer un cambio muy favorable.
2. Mejorá la circulación del aire
Para regular la fisiología del estrés, Yokota recomienda abrir ventanas en lados opuestos de tu casa (aunque sea brevemente, incluso en invierno) para crear ventilación cruzada.
“El aire fresco aumenta el flujo de oxígeno al cerebro, lo que mejora la claridad cognitiva y reduce la fatiga. El aire viciado y estancado le transmite sutilmente al sistema nervioso una sensación de confinamiento, mientras que el aire en movimiento transmite apertura y seguridad”, precisa.
3. Reducí el ruido visual
Menos es más: las superficies despejadas tienden a reducir la carga cognitiva, según Yokota. “Despejar solo una superficie, como tu mesa de luz, la entrada de la casa o tu espacio de trabajo, ayuda a crear un respiro visual”, dice.
“El cerebro escanea constantemente los entornos buscando señales de amenaza o seguridad. Cuando el desorden visual se reduce, el cerebro deja de sobreprocesar estímulos innecesarios, lo que baja el cortisol y permite que el sistema nervioso se asiente en un estado más calmo”, continúa Yokota.
La experta sugiere retirar temporalmente objetos de un área para probar si el desorden visual influye en tu sistema nervioso parasimpático. “Cualquier cosa que sea desorden o tareas pendientes que estés viendo va a activarte”, añade.
En este sentido, aconseja que quites todos aquellos objetos pequeños e innecesarios que tengas en tu casa, o bien que los guardes dentro de muebles o cajones.
