Llega el invierno y, con las bajas temperaturas, el apetito exige platos reconfortantes, calientes y llenos de sabor. En este escenario, la lasaña se posiciona como la reina indiscutida de la cocina italiana: una preparación que abraza el alma a través de capas perfectamente dispuestas de pasta artesanal, abundante salsa, relleno esmerado y un buen gratinado. El próximo 29 de julio se celebra el Día Mundial de la Lasaña, la excusa perfecta para recorrer distintos rincones de la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores en busca de las mejores versiones de este clásico inmortal.
De la tradición italiana a las versiones modernas: dónde probar lasañas
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Sole di Parma (Tigre): ofrece en exclusiva su Lasagna della Nonna, inspirada en Emilia-Romaña, con boloñesa de cerdo a fuego lento, bechamel y parmigiano reggiano gratinado.
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L’adesso (Palermo): el chef Leonardo Fumarola rinde tributo a la tradición con su receta a la emiliana de pasta fresca al huevo, ragú de cocción lenta, muzzarella y costra crujiente.
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La Parolaccia (Recoleta, Belgrano, San Isidro): el emblemático clásico italo-mediterráneo invita a festejar con dos opciones: la tradicional alla bolognese de ternera o su alternativa di vegetales con ricota y mozzarella.
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Biasatti (Colegiales): ideal para disfrutar en casa via take away, ofrece su lasaña bolognesa en masa de espinaca con ragú de ocho horas, además de una lograda versión de vegetales asados.
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Restaurant Museo Evita (Palermo): presenta una propuesta con sello patagónico mediante su lasaña de cordero, disponible dentro de un menú especial de pasos para celebrar esta fecha.
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Carmen (Palermo): el restaurante comandado por Nacho Feibelmann suma a la celebración una edición especial fuera de carta con relleno de cordero, bechamel, espinaca y el toque del fuego. Incorporan el fuego y las brasas para su elaboración.
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Chizza (Los Cardales): destaca por su impecable arquitectura de nueve capas de masa casera y ocho de carne cocinada más de tres horas con mirepoix, pomodoro y vino tinto.
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Enero (Costanera y Pilar): su versión a la bolognesa se elabora con masa de semolín, ragú de ternera al vino tinto y un toque distintivo de pesto genovés con albahaca fresca. Es una versión abundante del clásico de la cocina italiana.
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Casa Bellucci (Parque Chacabuco): apuesta a la precisión técnica: enfría y corta la preparación antes del gratinado final para lograr capas intactas, interior cremoso y una corteza dorada. Utiliza estofado de carne molida, salsa blanca, pomodoro, parmesano y aceite de oliva.
