Desde que empezó agosto ya se perpetraron tres femicidios en la ciudad de Rosario. Organizaciones feministas marcharon por el aumento de casos en la provincia de Santa Fe y para reclamarle al gobernador Maximiliano Pullaro mayores recursos y políticas públicas para prevenir la violencia de género.
Gabriela Sosa, referente de Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá), expresó su preocupación por la situación y señaló que, además de los casos registrados en Rosario durante el octavo mes del año, se investiga otro femicidio ocurrido en Piamonte.
Según los datos presentados por la organización, ya son 32 los femicidios registrados en territorio santafesino desde el comienzo del año, una cifra que, de acuerdo con el relevamiento de Mumalá, representa un incremento respecto del mismo período del año pasado. “Son víctimas directas, pero también sus familias, sus afectos y sus vecinas”, señaló Sosa durante una entrevista radial, al referirse al impacto que generan estos crímenes en las comunidades.
Ante este escenario, desde Mumalá anticiparon que presentarán en la provincia un pedido de declaración de emergencia en violencia de género, luego de haber impulsado una iniciativa similar a nivel nacional. “Estamos atravesando una emergencia en toda la provincia. Los números están a la vista y el dolor lo vamos a organizar para pedir justicia”, alertó en declaraciones para Cadena 3.
La referente cuestionó además que la disminución general de los homicidios de mujeres no necesariamente implica una reducción de los femicidios. Según planteó, los recursos destinados a combatir la narcocriminalidad tuvieron un impacto específico sobre determinados tipos de homicidios, pero no alcanzaron de la misma manera a las situaciones de violencia de género.
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Si bien Rosario y el Gran Rosario concentran cerca del 45% de los casos detallados en el informe de Mumalá, la problemática alcanza a distintas localidades santafesinas. El relevamiento incluye femicidios en Santa Fe, Recreo, Reconquista, Coronda, Villa Amelia, General Lagos, Rufino, Frontera y Piamonte, entre otras localidades.
En General Lagos, además, se registró un caso de violencia vicaria, en el que el ataque alcanzó también a integrantes del entorno de la víctima con el objetivo de causarle daño. Para Sosa, estos casos muestran que la violencia de género no constituye una problemática exclusiva de las grandes ciudades y que las políticas públicas deben contemplar las particularidades territoriales de cada región.
Femicidios en Rosario: el detalle de los casos
El primer caso que profundizó el reclamo por políticas públicas específicas se perpetró el martes 4 de agosto, cuando Axel Mendoza (23) asesinó a puñaladas a Débora Bordón (31), una trabajadora sexual que había ido al departamento del agresor, en Crespo al 500.
Según reconstruyó la Fiscalía, cuando ambos estaban cerca de la cama, el imputado tomó un hacha de cocina y un cuchillo para atacarla. De acuerdo a lo detallado por Rosario3, la mujer intentó defenderse, pero no pudo detenerlo. Para la Fiscalía, el ataque se produjo aprovechando la situación de vulnerabilidad de la víctima por ejercer el trabajo sexual y en un ámbito de intimidad donde no podía recibir auxilio.
En la imputación se sostiene que el acusado actuó con una situación de predominio físico y ejerció un acto de dominación, cosificación y violencia machista sobre la mujer. Tras el crimen, Mendoza escapó por el balcón que da al frente del edificio sobre calle Crespo con el objetivo de eludir el accionar policial. Sin embargo, luego fue detenido en una estación de servicio de Sarmiento y Pellegrini.
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Una semana después, el martes 11 de agosto, asesinaron a golpes a Gabriela Banach (47), una activista trans y reconocida militante de la comunidad LGBTIQ+ de la ciudad. Su cuerpo fue hallado en el edificio donde vivía. Posteriormente, un joven de 24 años fue detenido el jueves por la tarde en Moreno al 1900, en el macrocentro rosarino, bajo sospecha de ser el autor del asesinato de Banach.
El último hecho de violencia de género fue hace algunas horas: Carina Candelas, una mujer de 56 años fue asesinada por su exesposo de una puñalada en el tórax, cuando trabajaba en una farmacia de Dorrego y Zeballos. El agresor, Martín Banchero (55) la encerró en el depósito del local ante la presencia de compañeras y clientes, la acuchilló en el pecho y huyó hasta su casa de barrio República de la Sexta, donde la Policía le dio alcance y lo arrestó en el ascensor del edificio. Poco antes, había intentado suicidarse.
