700 trabajadores quedaron en la calle luego de que la avícola más importante del país realizara despidos masivos, lo cual impactó de lleno en una ciudad bonaerense que sufre las consecuencias de la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei.
Los despidos se produjeron en la planta de Capitán Sarmiento de Granja Tres Arroyos. En una ciudad de apenas unos 15.000 habitantes, esto significó que una comunidad entera quede frente a un escenario de incertidumbre, ya que la planta fue uno de los principales motores económicos de la localidad.
Los primeros efectos ya se sienten en las familias de los trabajadores, pero también en comercios, servicios y actividades que dependían del movimiento generado por los salarios de la planta. En promedio, los empleados percibían alrededor de $3 millones mensuales, una masa de ingresos que tenía un fuerte impacto sobre la economía de una ciudad pequeña.
La situación de la empresa ya era crítica desde hacía meses. La planta acumulaba deudas salariales equivalentes a dos meses y medio, además de aguinaldos y vacaciones pendientes. El deterioro terminó de quedar expuesto el domingo 30 de agosto, cuando comenzó a circular un comunicado que anunciaba la suspensión de las tareas operativas desde el lunes siguiente.
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“Se informa a todo el personal de Planta Sarmiento que, debido a la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento, que afectan el normal desarrollo de la actividad, las tareas operativas permanecerán suspendidas...”, indicó la empresa.
El comunicado también estableció que los trabajadores no debían presentarse a sus puestos, salvo que fueran convocados expresamente por sus encargados o supervisores. Durante los días siguientes comenzaron a llegar los telegramas de despido. Fueron más de 700 desvinculaciones, entre 554 trabajadores de Capitán Sarmiento y otros 150 de localidades cercanas. Muchos de los empleados llevaban más de dos décadas dentro de la compañía y ahora enfrentan la pérdida del salario, la obra social y la incertidumbre sobre el cobro de las indemnizaciones.
Conciliación obligatoria y deuda millonaria: cuál es la situación de la planta
Otros 300 trabajadores permanecen en la empresa, aunque tampoco tienen certezas sobre la continuidad de sus puestos. La planta quedó paralizada y, pese a que rige una conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense, la compañía no habría acatado la medida. La producción se retomó parcialmente esta semana, pero únicamente para elaborar subproductos. La planta continúa sin suministro eléctrico y funciona con un grupo electrógeno, mientras la empresa mantiene una deuda superior a $2.000 millones con la distribuidora Eden.
En paralelo, circulan versiones sobre el futuro de la firma. Una de ellas indica que la familia De Grazia prepara una presentación en concurso de acreedores con el objetivo de reducir la estructura, ordenar sus finanzas y recuperar progresivamente la producción. Otra posibilidad que comenzó a mencionarse es que el fuerte ajuste pueda estar vinculado a una eventual venta. Por ahora, no existen certezas sobre cuál será el destino definitivo de la planta.
Un pueblo que se organiza ante la crisis para ayudar a las familias
Mientras se define el futuro de la empresa, Capitán Sarmiento comenzó a organizar distintas acciones para asistir a quienes quedaron sin ingresos. La dimensión del conflicto hizo que la solidaridad trascendiera al sindicato y alcanzara a clubes, comercios, gimnasios y espacios comunitarios. El Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) ya entregaba alimentos desde hacía más de dos meses, debido a los atrasos salariales. Desde esta semana, además, comenzó a realizar ollas populares durante las noches y a entregar bolsones de comida a las familias afectadas.
También aparecieron iniciativas particulares. El salón de fiestas Borboleta comenzó a ofrecer un plato de comida a quienes lo necesiten. Su encargada, Claudia, contó que algunas familias tuvieron que cancelar cumpleaños infantiles porque ya no pueden afrontar los gastos. Los clubes de la ciudad también organizaron una jornada deportiva para recolectar alimentos, mientras en gimnasios y otros espacios se instalaron cajas para recibir donaciones. En el Centro Educativo local se realizó además una chocolatada para los chicos, con el objetivo de ofrecerles un espacio de contención en medio de la difícil situación que atraviesan sus familias.
