Peligro por el uso del talco cosmético: la nueva revelación sobre su relación con el cáncer que encendió las alertas

La revista The Lancet reveló que un comentario publicado en 1977 sobre la seguridad del talco cosmético fue escrito por un consultor pagado por Johnson & Johnson. La retractación expone décadas de manipulación científica y reaviva las alertas sobre su vínculo con el cáncer.

26 de marzo, 2026 | 11.29

La prestigiosa revista The Lancet sorprendió al mundo científico esta semana al retractarse de un comentario publicado en 1977 que aseguraba que el talco cosmético no representaba un riesgo para la salud. La revelación encendió las alarmas porque se confirmó que aquel texto había sido escrito por un consultor pagado por Johnson & Johnson. De esta manera, la retractación pone en evidencia cómo la industria cosmética influyó durante décadas en el discurso médico y regulatorio y millones de personas estuvieron expuestas a productos contaminados con fibras de asbesto, un material asociado a enfermedades graves como mesotelioma, cáncer de pulmón y asbestosis.

En diciembre de 2024, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) había propuesto un reglamento para garantizar que el talco cosmético estuviera libre de asbesto. Aquella iniciativa fue celebrada como un avance histórico en salud pública. Sin embargo, apenas un año después, en noviembre de 2025, la FDA dio marcha atrás y retiró la propuesta. Este giro generó desconcierto en la comunidad científica y reforzó las sospechas sobre la presión ejercida por la industria cosmética.

Peligro sobre el uso del talco cosmético: nueva revelación sobre su relación con el cáncer

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La revista recordó que los intentos de regulación comenzaron en la década de 1970, pero desde entonces la oposición empresarial fue constante. Las compañías defendían sus productos más rentables -polvos corporales, cosméticos y talcos para bebés- argumentando que estaban prácticamente libres de fibras de asbesto. La legitimidad de esa postura se consolidó cuando The Lancet publicó en 1977 un comentario anónimo que minimizaba los riesgos. Ese texto, ahora desacreditado, fue utilizado como respaldo en campañas de relaciones públicas y en juicios multimillonarios.

La revelación sobre el uso de talco y su peligro

Documentos recientemente desclasificados revelan que el autor del comentario fue Francis JC Roe, un investigador del cáncer contratado por Johnson & Johnson. Su intervención, lejos de ser independiente, respondía a intereses corporativos. La importancia de ese comentario radica en que durante casi medio siglo fue citado como prueba de que la comunidad médica consideraba seguro el uso del talco cosmético. En consecuencia, se frenaron regulaciones y se desestimaron advertencias sobre los riesgos.

Mientras tanto, la evidencia científica acumulada desde la década de 1960 demostraba que incluso pequeñas cantidades de asbesto podían provocar enfermedades mortales. El peligro ya no se limitaba a los mineros y procesadores de talco, sino también a los consumidores. La FDA intentó establecer metodologías de medición para asegurar que el talco estuviera libre de contaminantes. No obstante, la disputa con los fabricantes se prolongó durante décadas, sin lograr un consenso que protegiera plenamente a los usuarios.

En paralelo, la industria desplegó estrategias de comunicación para influir en médicos, funcionarios y consumidores. El comentario de The Lancet fue clave en ese esfuerzo, porque ofrecía un respaldo académico a la narrativa empresarial.

El texto de 1977 concluía que la exposición normal al talco no había provocado cáncer ni pérdida de función pulmonar, y que era improbable que lo hiciera en el futuro. Esa afirmación, ahora desmentida, fue utilizada para sostener la comercialización masiva del producto. Las consecuencias fueron devastadoras. Desde la década de 1970, miles de demandas se presentaron en Estados Unidos por muertes relacionadas con cáncer de ovario y mesotelioma. En muchos de esos casos, los abogados defensores citaron el comentario de The Lancet como prueba de seguridad.

Finalmente, los editores de The Lancet recordaron un memorando interno de Johnson & Johnson en el que se destacaba la importancia de aquel editorial para “disipar las inquietudes” sobre el talco. Esa estrategia, ahora expuesta, muestra cómo la industria logró condicionar durante décadas la percepción de riesgo de un producto que pudo haber causado innumerables muertes.