En la comarca de la Sierra del Segura, en Albacete, se encuentra Moriscote, un pequeño pueblo con apenas cinco habitantes censados y una veintena de gatos que recorren sus calles. Este curioso lugar llama la atención no solo por su baja población, sino porque pertenece simultáneamente a tres municipios diferentes: Ayna, Liétor y Alcadozo.
Esta situación administrativa tan particular tiene su origen en la fundación del pueblo alrededor de un nacimiento de agua, justo en el punto donde convergen los límites territoriales de esos tres ayuntamientos. Ya en el siglo XIX, Moriscote aparecía en el diccionario de Pascual Madoz como una simple agrupación de cuatro casas. Hoy, la primera vivienda pertenece a Alcadozo, la segunda a Ayna, y la carretera divide los lados para Liétor y Ayna.
Sin embargo, esta triple pertenencia no ha sido beneficiosa para sus pocos residentes. Al contrario, ha generado un abandono casi total por parte de las administraciones locales, que no se hacen responsables de brindar servicios básicos. Las calles están invadidas por hierbas silvestres que, con suerte, se limpian solo una vez al año antes de las fiestas patronales. Además, los bancos son viejos y en mal estado, retirados de otras localidades, y no existen badenes para controlar la velocidad de los vehículos.
Javier Tercero, alcalde pedáneo, refleja la frustración de los vecinos ante esta situación: "Entiendo que tengan prioridad en sus pueblos, pero aquí también viven personas". La falta de contenedores para reciclar vidrio es otro ejemplo claro del descuido que sufren, producto de la excusa de la falta de presupuesto y personal por parte de los municipios.
Los animales como atractivo del pueblo
En paralelo a esta realidad, los gatos se han convertido en la verdadera identidad del pueblo. La despoblación llevó a que muchos habitantes originales emigraran por motivos de estudio o trabajo, mientras que los felinos permanecieron. Tras la muerte de Guitarrita, un gato enfermo, Ana y otros vecinos comenzaron a cuidar a las colonias mediante el método CES (captura, esterilización y suelta).
Este colectivo vecinal logró poner a Moriscote en el mapa nacional gracias a su cuenta de Instagram, lo que atrajo visitantes de toda España e incluso de Francia. Además, la apertura de una casa rural impulsó el turismo local. Javier Tercero ve con optimismo el futuro y ofrece tierras cultivables y agua abundante para quienes quieran invertir en invernaderos.
