El hallazgo del Conicet podría optimizar de las terapias contra el Parkinson

Un estudio argentino-francés reveló que la L-Dopa, el tratamiento estándar para el Parkinson, modifica el esqueleto interno de las neuronas y podría ser clave en los efectos adversos tras años de uso.

14 de enero, 2026 | 20.22

Un equipo del CONICET junto a investigadores de la Universidad Grenoble Alpes en Francia publicó un estudio que podría revolucionar el enfoque terapéutico del Parkinson. La investigación, difundida en la revista npj Parkinson's Disease, descubrió que la levodopa (L-Dopa), medicamento clave para esta enfermedad, no solo actúa aumentando la dopamina, sino que también interacciona con la estructura interna de las neuronas, generando alteraciones hasta ahora desconocidas.

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente a personas mayores de 60 años y se manifiesta por síntomas como temblores, rigidez muscular y problemas de equilibrio. La levodopa, desarrollada a fines de los años 60, se convirtió en el tratamiento estándar al mejorar notablemente las funciones motoras, pero su uso prolongado suele provocar efectos secundarios como movimientos erráticos (disquinesias) y fluctuaciones en la respuesta al medicamento.

Los científicos descubrieron que la L-Dopa se incorpora en los microtúbulos, que son elementos del esqueleto interno neuronal encargados de transportar sustancias y mantener la comunicación entre neuronas mediante las sinapsis. Según explicaron, “cuando L-Dopa se integra en estos microtúbulos los hace menos dinámicos, afectando su ingreso a las espinas dendríticas, estructuras que funcionan como las ‘antenas’ receptoras de la neurona donde se forman las sinapsis”. Esta alteración provoca la pérdida progresiva de espinas dendríticas, lo que podría explicar las complicaciones que surgen tras años de tratamiento, señaló Gastón Bisig, investigador del CONICET en el CIQUIBIC y líder del estudio.

Para comprobar esta hipótesis, se utilizaron cultivos de neuronas de ratón en laboratorio, donde se observó mediante microscopía de alta resolución que el tratamiento con L-Dopa reduce la cantidad y forma de las espinas dendríticas. También se emplearon neuronas genéticamente modificadas para impedir la incorporación de L-Dopa en los microtúbulos, confirmando que los efectos negativos solo ocurren cuando esta integración sucede. Además, ensayos bioquímicos en tubos de ensayo mostraron que una vez incorporada, la L-Dopa no puede ser removida por las enzimas naturales, sugiriendo que este cambio persiste en el tiempo, explicó Agustina Zorginotti, primera autora del trabajo.

Los investigadores destacaron que, aunque la L-Dopa sigue siendo fundamental para tratar los síntomas motores del Parkinson, estos hallazgos invitan a repensar su uso a largo plazo. Bisig afirmó: “Si la L-Dopa modifica los microtúbulos de manera estable y produce una pérdida progresiva de espinas dendríticas y sinapsis, esto podría contribuir a varios de los problemas que aparecen con los años. Comprender este mecanismo brinda una posible explicación estructural para esos efectos”.

Este hallazgo explica posibles efectos adversos tras años de tratamiento para el Parkinson.

Evidencias para nuevas terapias

Por su parte, Zorginotti agregó que estas evidencias abren la puerta a nuevas terapias que protejan la estructura interna de las neuronas o eviten que la L-Dopa se incorpore en los microtúbulos. “Incluso podrían inspirar el diseño de tratamientos complementarios que mantengan la plasticidad sináptica y reduzcan la vulnerabilidad de las neuronas al deterioro”, señaló, invitando a pensar en una terapia más integral que contemple tanto la química del neurotransmisor como la salud estructural neuronal.

El estudio fue fruto de un trabajo conjunto entre el CIQUIBIC y el laboratorio francés dirigido por la investigadora argentina Leticia Peris, con la participación central de Zorginotti durante su doctorado y posdoctorado. Bisig destacó que la colaboración permitió combinar la experiencia en cultivos neuronales argentinos con el conocimiento francés en dinámica de espinas dendríticas y modelos animales, acelerando y ampliando el alcance de los resultados.

Finalmente, Zorginotti resaltó que, además de la experimentación, la investigación demandó una gran planificación, análisis y redacción en equipo, lo que enriqueció el proyecto: “Poder contar con un equipo en el que cada parte aporta su experiencia y perspectiva para alcanzar un objetivo en común hizo que el proyecto fuera mucho más completo”.