Tiene 399 años, nació en 1627 y es el animal más longevo del océano: el histórico hallazgo que revoluciona la ciencia

Científicos determinaron que un ejemplar de tiburón de Groenlandia es el vertebrado con mayor esperanza de vida conocido. Crece apenas un centímetro por año y alcanza la madurez sexual a los 150 años.

26 de marzo, 2026 | 09.00

El hallazgo posicionó al tiburón de Groenlandia como el vertebrado de vida más prolongada jamás registrado, superando a ballenas bowhead y tortugas gigantes. El estudio analizó un total de 28 ejemplares capturados de forma incidental por pescadores en aguas del Atlántico Norte.

La técnica que reveló su edad

Para calcular los años de estos animales, los científicos aplicaron un método poco convencional. En lugar de buscar anillos de crecimiento —inexistentes en esta especie—, tomaron muestras de las lentes oculares, un tejido que se forma antes del nacimiento y permanece inalterado durante toda la vida del animal.

Mediante datación por radiocarbono, compararon los niveles de carbono 14 en el tejido con registros históricos. Los resultados arrojaron que el ejemplar más grande de la muestra, de más de 5 metros de longitud, había nacido aproximadamente en 1627, con un margen de error de unos pocos años.

El resto de los tiburones analizados también mostraron edades sorprendentes: la media superaba los 272 años, consolidando a la especie como un récord en longevidad animal.

Un gigante de crecimiento lentísimo

La clave de esta longevidad extrema reside en una biología singular. El tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) crece apenas un centímetro por año, alcanza la madurez sexual cerca de los 150 años y se desplaza a velocidades inferiores a los dos kilómetros por hora. Su metabolismo, adaptado a temperaturas cercanas al congelamiento, es extraordinariamente bajo.

Vive en profundidades que superan los 2000 metros, un entorno estable que lo protege de depredadores y variaciones bruscas. Su dieta incluye peces, calamares, focas e incluso carroña que cae a las profundidades.

Un modelo natural para entender el envejecimiento

El tiburón de Groenlandia no es solo una curiosidad biológica. Los científicos lo consideran un modelo natural invaluable para estudiar los mecanismos del envejecimiento en vertebrados.

Se cree que estos animales poseen sistemas celulares especialmente eficientes para reparar el daño en el ADN, lo que les permite mantener sus tejidos funcionando durante siglos. Su metabolismo extremadamente lento también reduciría la acumulación de desechos celulares asociados al deterioro biológico.

Comprender cómo esta especie evade las enfermedades asociadas a la vejez podría, en el futuro, aportar conocimientos para el desarrollo de estrategias que mejoren la calidad de vida en las etapas avanzadas de la vida humana.

Amenazas en un mundo que cambia

A pesar de su impresionante capacidad de supervivencia, el tiburón de Groenlandia enfrenta riesgos crecientes. La pesca incidental —muchos ejemplares quedan atrapados en redes destinadas a otras especies—, el cambio climático que modifica la temperatura y corrientes del Ártico y la contaminación que concentra metales pesados en sus tejidos son algunas de las amenazas que podrían afectar a una especie que tardó casi cuatro siglos en alcanzar la adultez.

Mientras el mundo atravesaba la Guerra de los Treinta Años en Europa y las primeras colonias inglesas se afianzaban en América del Norte, en las profundidades del océano Ártico nacía un tiburón.

Casi cuatro siglos después, ese mismo ejemplar fue capturado y su edad estimada dejó atónitos a los investigadores: 399 años, con un margen de error que podría ubicarlo incluso más atrás en el tiempo.