Creció la malnutrición en los niños que van a comedores

En los últimos dos años creció la malnutrición en la infancia y adolescencia en los barrios populares. Alcanza al 42,1% de menores de 18 años.

23 de abril, 2021 | 06.35

En los últimos dos años creció la malnutrición en la infancia y adolescencia en los barrios populares, según el Instituto de Investigación Social, Económica y Política (Isepci), que presentó un nuevo informe detallado sobre la pobreza y la situación nutricional de los menores de edad que asisten a comedores comunitarios en veinte provincias.

En el primer semestre de este año, el indicador alcanza el 42,1% entre los niños y adolescentes de entre 2 y 18 años. Aumentó 5.4 puntos porcentuales desde 2019. Del total, el 39,2% por exceso (18,6% por sobrepeso y 20,6% por obesidad) y 2,9% por déficit (bajo peso).

En la primera infancia, de 2 a 6 años, el 32,4% registra condiciones de malnutrición. En 2019 era un 27,4%. La segunda infancia, de 6 a 10 años, es la más afectada, llega a casi la mitad, con un 49,1%. En la adolescencia, de 10 a 18 años, el indicador alcanza al 46,4%.

En los lactantes, desde el nacimiento hasta los dos años de vida, según el peso para la edad, el 28,4% presenta malnutrición. En esta franja el aumento es menor, ya que en 2019 era del 26,1%.

El Indicador Barrial de Situación Nutricional es uno de los indicadores que el ISEPCi construye desde hace casi diez años en conjunto con vecinos que se organizan en esos centros comunitarios, además de clubes barriales e instituciones religiosas. Esta vez fue en el marco del Programa Argentina Contra el Hambre, del ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

El relevamiento censal y descriptivo se realizó durante los meses de diciembre del 2020 y febrero de este año, y alcanzó a más de 50.000 niños en 1066 comedores y merenderos de casi todo el país.

En la presentación de los resultados, este jueves por la tarde mediante una presentación remota, señalaron que “resulta de alta prioridad interrumpir el avance de la creciente malnutrición”.

Advierten sobre cuatro consecuencias directas: los trastornos nutricionales son reproductores de desigualdad social; la alimentación inadecuada compromete el presente de estos niños y abre las puertas a enfermedades, tanto en lo inmediato como en la edad adulta; la ausencia o insuficiente ingesta de nutrientes limita el crecimiento y desarrollo integral tanto físico como psicosocial, deteriorando su calidad de vida; y con malnutrición cuentan con un nivel de complejidad mucho mayor para terminar sus estudios y capacitarse, anulando las oportunidades para acceder a trabajo digno.

El director nacional del ISEPCi, Isaac Rudnik, aclaró que este informe representa "la evolución de la situación de malnutrición en niños, niñas y adolescentes a lo largo de todo el país sobre todo en las familias con menores recursos, que viven en una situación complicada, ya que asisten diariamente o semanalmente a comedores comunitarios para obtener una ración de comida que les permita completar la alimentación básica".

"La malnutrición también abre las puertas a enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes y la obesidad, comprometiendo el presente y futuro de los niños, niñas y adolescentes de las familias pobres de la Argentina", señaló Laura Lonatti, coordinadora Nacional del Área de Salud Colectiva del Instituto.

Lonatti marcó la necesidad de ampliar los programas alimentarios existentes, la mejora de la calidad nutricional con incorporación de alimentos frescos carnes, huevos, frutas, verduras y lácteos, y la equiparación de los montos de los programas de empleo de la economía popular al valor de la Canasta Básica Alimentaria.

El objetivo del análisis es la construcción de redes barriales de vigilancia nutricional para la detección precoz de malnutrición en niños, niñas y adolescentes de 0 a 18 años. Describe en tiempo real el avance estructural y crónico de la malnutrición infantil.

El estudio construye un mapeo territorial georreferenciado de los comedores, identifica zonas con alta presencia de malnutrición y nominaliza quienes están afectados por una alimentación inadecuada para que sus familias sean incluídos en programas y estrategias nutricionales. Desde Isepci señalan que los indicadores se suman a las numerosas alertas sobre la alta vulnerabilidad de ese grupo etario.

El director del Observatorio de Deuda Social de la UCA, Agustín Salvia, participó de la presentación. “La sociedad argentina enfrenta graves problemas de malnutrición, son millones de niños y niñas que viven en condiciones de pobreza y marginalidad afectados por esta situación”, dijo, y planteó la necesidad de una profunda reforma de las políticas sociales, reorientadas a la generación de empleo.

Aunque la muestra no es representativa de la totalidad de las infancias en la Argentina, es demostrativa de la población que es asistida en comedores, con familias que en su mayoría reciben algún tipo de asistencia social del Estado.

Del relevamiento presencial participaron 1659 coordinadores y promotores de salud que se capacitaron en el manejo de las técnicas antropométricas para la toma de la talla y el peso, en un trabajo en conjunto con sectores académicos e investigadores.

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