El veranito de Milei: apagón masivo y amor por el ajuste salvaje

El corte de luz que afectó a 4 millones de personas delata un ciclo de rentabilidad descontrolado que reedita imágenes del menemismo. Santillán, los autos chinos y el primer round que Xi Jinping le ganó a Trump. La lista de grandes empresas en conflicto en el reino del adaptarse o morir libertario.

18 de enero, 2026 | 00.05

José Luis Manzano y Mauricio Filiberti habían arrancado el año de la mejor manera. Primero con el cumpleaños que el dueño de Transclor y socio de Manzano en Edenor organizó en el parador La Huella de Punta del Este. Para festejar sus 77 años, Filiberti convocó a un seleccionado de ganadores del modelo: banqueros, petroleros, dueños de laboratorios y otros recién llegados al redituable mundo de la energía. Después, con un almuerzo exclusivo al aire libre que el chef Mauro Colagreco diseñó para un grupo distinguido de comensales en el paraíso de Pueblo Edén, a media hora de Punta del Este. Al ex ministro de Carlos Menem, a Filiberti y a sus parejas se le sumaron el socio de Manzano en Telefé, Gustavo Scaglione, el directivo de Bank of America Sebastián Loketek y su esposa la periodista Paula Trapani. 

En una reconversión sorprendente, Manzano elevó su perfil con el ascenso de Javier Milei al poder y hoy sus fotos con una copa de vino blanco en la mano se publican como álbum vip en medios que le pertenecen como El Cronista. También accionista clave de América y Telefé, Manzano es socio de Filiberti y Daniel Vila en Edenor, la compañía que el jueves último dejó sin luz a un millón de usuarios -4 millones de personas- en el AMBA y durante varias horas. 

Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

Como Edesur, que le cortó el servicio a 200 mil usuarios y repite en la tercera sección electoral apagones que se prolongan por 17 horas o más, los dueños de la distribuidora más grande del país tuvieron desde que Milei aterrizó en la Rosada aumentos promedio de entre 600 y 650%, de acuerdo a la estimación del ex interventor del ENRE Walter Martello. Aún así, el jueves 15 se constató lo que ya se presumía: las empresas no hicieron las inversiones necesarias para evitar los cortes y no mejoraron en nada la infraestructura.

El apagón generó pérdidas millonarias en comercios y pymes industriales según denunció la Federación de Comercio, Industria y Turismo de Buenos Aires (FECOBA). Cuando se produjo, Manzano no estaba en Punta del Este sino en Riad, Arabia Saudita, donde participó del Future Minerals Forum en su carácter de dueño de Minera Aguilar, Potasio Río Colorado en Mendoza y la minera Volcán de Perú. Sin embargo, no hubo explicaciones ni de Vila ni de Filiberti ni del CEO de Edenor, Daniel Marx, el eterno renegociador de la deuda que recaló en el sector privado después de haber sido funcionario del menemismo y la Alianza y asesor económico del Frente de Todos.

Con un servicio que siempre fue mejor que el de Edesur, el apagón de Edenor sorprendió y generó suspicacias porque no se dio en el marco un pico de demanda. Al contrario, llegó cuando los datos del INDEC confirman que la capacidad instalada de la industria está en el nivel más bajo de los últimos ocho meses. La interrupción masiva ocurrió apenas unas semanas después de que la oposición frenara en el Congreso el Capítulo XI del Presupuesto, que tenía un premio mayor para las distribuidoras: un esquema de compensación que les permitía cancelar las deudas que acumularon con la mayorista Cammesa en reconocimiento de los aumentos que no pudieron hacer durante los años de tarifas pisadas. En el Congreso, estiman que el beneficio que Luis Caputo quería darle a Edenor y Edesur rondaba los 3600 millones de dólares. 

Conspiraciones al margen, el dato es un mal antecedente para la empresa que Manzano, Vila y Filiberti le compraron a Marcelo Mindlin durante el último gobierno peronista porque cotiza en la Bolsa de Nueva York y, según comentan en el sector, tiene la pretensión de entrar al mercado de distribución en algunos estados de Brasil.

José Luis Manzano, Teresa Jodan y Mauricio Macri junto al chef Mauro Colagreco

La alfombra roja de la extrema derecha para los ganadores del modelo parece una garantía de impunidad: no exige inversiones que mejoren el servicio e incluye la reducción a la tercera parte del peso de las multas por cortes y fallas. Es un marco normativo leonino donde gobiernan las empresas y los usuarios no tienen voz, como lo muestran los cinco candidatos que la secretaria de Energía María Cecilia Tettamanti propuso el lunes 12 en una nota al Senado para el directorio del unificado Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE). 

El actual interventor del ENRE y candidato a presidir el nuevo organismo, Néstor Lamboglia, fue avalado por Osvaldo Rolando, el miembro del Comité de Selección que había sido su antecesor en el cargo y fue durante 4 años presidente de la Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica (ADEERA). El ingeniero propuesto como vicepresidente del ENRGE, Vicente Serra, hoy preside la consultora Intelligence Energy Solutions. Propuesto como primer vocal, Marcelo Nachon, integra el consejo asesor del Enargas y presenta como antecedente el gerenciamiento de proyectos especiales en Wintershall DEA Argentina, una de las compañías privadas más importantes del mercado hidrocarburífero, con fuerte peso en la producción de gas natural. La segunda vocal Griselda Lambertini es parte del consejo asesor del Enargas y consultora independiente en regulación energética. Por último, el vocal tercero, Héctor Falzone, viene de ser gerente de Central Puerto, una de las mayores generadoras del país, controlada por Mindlin, dueño de Pampa Energía y accionista clave de la Transener ahora sujeta a privatización. 

Para Martello, el debate no es personal sino institucional y el resultado es un directorio copado por gerentes y consultores de las mismas empresas que el nuevo ente debería controlar. Ninguno se destaca por antecedentes en organizaciones de usuarios o consumidores. A eso se suma, que el mileismo decidió eliminar la representación de las provincias en los entes reguladores. 

“En un contexto de aumentos tarifarios sostenidos, deficiencias en la calidad del servicio y creciente conflictividad social, ¿puede un ente regulador ejercer un control firme, independiente y sancionatorio cuando sus máximas autoridades provienen del mismo entramado empresario que deben regular?”, se pregunta Martello. Es un mensaje al Senado, que en las próximas semanas tiene la responsabilidad de aprobar o rechazar la composición que diseña el gobierno de Milei.

Con la bicicleta financiera como piedra basal de un modelo especulativo, un boom inédito de endeudamiento empresario y la estabilidad como único activo para contener a las mayorías, La Libertad Avanza se propone como superación del menemismo que diseñó al ENRE y el ENARGAS como garantes pasivos de un proceso de altísima rentabilidad. El esquema está atado con alambre como lo muestra la suba de la inflación que también acumula ocho meses en ascenso y los 15 mil millones de dólares de deuda que el gobierno tiene que pagar en 2026. En su tercer enero, Milei se abraza a Donald Trump y se muestra una vez más por encima de todo, sin rivales que puedan lastimarlo y arriba de un escenario en un festival popular apadrinado por el Chaqueño Palavecino. Son postales de una era que se proyecta de larga duración aunque esté escrita sobre la arena. 

Milei aparece tan blindado que un empresario intimo de Santiago Caputo como Leonardo Scaturicce, el nuevo dueño de FlyBondi, puede arruinar los viajes de miles de personas en fiestas y vacaciones casi sin que se lo asocie al mismo gobierno que lo contrata como consultor estrella. De acuerdo a un relevamiento del diario Perfil, las demoras y cancelaciones sin previo aviso que acumuló FlyBondi desde el 24 de diciembre llegaron a 924 vuelos en plena temporada de verano. Scaturicce comparte la suerte de Manzano, Vila y Filiberti. La única sanción que recibió del Estado que controla el topo Milei fueron las actas de infracción que labró la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). La paciencia social, ese gran enigma, se asienta sobre el temor y las comparaciones entre malos gobiernos. 

Mientras Milei se prepara para repetirse como groupie de Trump en Davos, el viaje a China de Juliana Santillán y un grupo de diputados radicales y macristas aliados a LLA resultó inoportuno. Disparó la indignación del trumpismo argentino y volvió a marcar la paradoja del gobierno que se arrastra detrás de Trump y aplaude sus bombardeos pero se entrega a la invasión de productos del gigante asiático. 

Para horror de los indignados pro Milei, Santillán, la presidente del grupo de amistad con China que promueve las SAD y las denuncias contra la AFA, quedó más cerca de Xi Jinping que Claudio “Chiqui” Tapia, el visitante de Mar a Lago que en diciembre participó de un homenaje al ultraderechista asesinado Charlie Kirk. De intima confianza de Martin Menem y los hermanos Milei, Santillan lideró una comitiva que estaba obnubilada por la supremacía china. “Aunque te lo cuenten, esto hay que verlo”, repetían en sus recorridas por Beijing. 

De las empresas que visitaron los libertarios, la que más fastidia en el círculo de Trump es Huawei, líder global en la carrera del 5G que promueve la transición energética en base al proceso de digitalización y descarbonización. Los diputados fueron invitados por el gobierno chino y se espera que una comitiva de legisladores chinos venga ahora a una recorrida a la Argentina para afianzar relaciones parlamentarias. 

El viaje de Santilán y las imágenes del barco que traía 5000 autos chinos alteraron  la paciencia de Miguel Angel Pichetto y desataron un intercambio con Caputo. Entre los empresarios que se reconvirtieron para la importación de autos chinos se destacan como Guillermo Dietrich y Manuel Antelo. Prohibido en el gabinete de Milei, el ex ministro de Macri es uno de los concesionarios que ofrecen tres modelos del gigante automotriz BYD en todo el país. Emblema de la década del noventa, Antelo renació con la irrupción de Milei. Este año, volvió a las tertulias de Punta del Este y a ganar a lo grande con marcas chinas como GWM, Changan y JMEV.

Detrás del anecdotario, hay una tendencia que el conquistador Trump apenas alcanza a enturbiar con su ofensiva bélica y su desesperación por apropiarse de recursos estratégicos en su zona de influencia. China acaba de confirmar que salió airoso de la guerra de aranceles que Trump lanzó en abril pasado. Pese a que las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 20% desde el Liberation Day, China cerró 2025 con un superávit comercial récord, 1,2 billones de dólares, casi un 20 por ciento más que en 2024. Según las cifras oficiales, las pérdidas fueron compensadas en gran medida por el aumento de exportaciones a África (+26%), el Sudeste Asiático (+13%), la Unión Europea (+8%) y América Latina (+7%). En total, las exportaciones de China crecieron 5,5 por ciento hasta llegar a 3,77 billones de dólares, impulsadas por los fabricantes de automóviles y fabricantes chinos que dominan cada vez más segmentos en mercados extranjeros.

El experimento libertario viene a cristalizar una estratificación que vuelve irreconciliables los extremos de la pirámide social. La batalla cultural tiene como eje convencer a los perdedores del modelo de que su ruina es producto de un orden natural, donde no tienen derecho a reclamar. En ese esquema funciona Milei, el presidente exacto para la sociedad del sálvese quien pueda. 

El dominio político de Milei sobre la oposición convive con una guillotina que permanece sobre su cabeza porque los que ganan son una élite concentrada, despegada de la realidad de las mayorías. Un consultor empresario admite que las compañías de consumo masivo registran caídas sostenidas y el malhumor se impone entre los que dependen del mercado interno. 

El operativo sin orden judicial de la Gendarmería contra los despedidos de Lustramax en Tortuguitas y el conflicto en TN & Platex en Tucumán son los últimos episodios de una larga serie. El mapa federal de empresas en crisis que elaboró el centro CEPA exhibe la situación de 677 compañías que, desde que los hermanos Milei llegaron al poder, entraron en procesos de crisis y quiebra, con despidos, suspensiones y retiros voluntarios que afectaron a miles de trabajadores en todo el país. De ese total, 176 conflictos se registraron en la provincia de Buenos Aires, 69 en Santa Fe, 59 en La Rioja, 42 en Córdoba, 41 en CABA, 24 en Tucumán, 24 en San Juan, 21 en Entre Rios, 20 en Salta, 20 en Corrientes, 18 en Mendoza, 19 en Santa Cruz, 17 en Chubut, 14 en Catamarca, 12 en San Luis, 11 en La Pampa, 11 en Río Negro, 10 en Chaco, 8 en Neuquen, 9 en Jujuy, 6 en Santiago del Estero y 3 en Formosa. Entre las firmas involucradas en algún tipo de conflicto, figuran las más grandes del país: Tenaris, Ternium, Acindar, IMPSA, Ledesma, Arcor, Roggio, Cartellone, Whirlpool, Mirgor, Longvie, AGD, Cargill, Ferroexpreso Pampeano, Coca Cola, La Serenísima, Nestlé, Celulosa, Papelera Tucumán, Nissan, Scania, YPF, Pampa Energía, Axxion, Pecom, Schlumberger, Halliburton, Naturgy, Arcadium Lithium, Alpat, Vicunha, Santander, Dycasa, Swift, Inca, Pepsico, Mondelez, Georgalos, Unilever, Canale, Carrefour, Cencosud, Disco, Día, Bago, Galeno, Globant, Puma, Topper, Durlock y una larga lista de frigoríficos y medios de comunicación. El empresariado está dividido: una parte apoya y gana con Milei, pero la otra pierde y guarda silencio por temor a represalias.