Cuando se retiró de la política partidaria, la pasó mal. El menemismo se lo sacó de encima y lo agredían por la calle. Sus amigos dicen que volvió a Mendoza y tuvo que alquilar una oficina para empezar de cero. Pero tomó una decisión estratégica, se asoció con Daniel Vila para sentirse protegido. Enseguida llegó a la costa de Jorge Mas Canosa, el padre de los dueños del Inter de Miami, un legendario anticastrista que fue agente de la CIA y fue investigado por narcotráfico.
Treinta años después, José Luis Manzano ya no es el joven brillante que vapuleó a Guillermo Walter Klein en el programa de Bernardo Neustadt. Encontró una ruta alternativa al poder, menos patriótica aunque más redituable. Chupete, el apodo que le pusieron en Mendoza antes de que cumpliera la mayoría de edad, ahora es un viejo lobo de mar. O un consagrado camaleón.
Incinerado en el fuego del menemismo y reinventado como magnate, Manzano tuvo hace mucho su principio de revelación. La vio. Fue cuando le confió a un viejo compañero de militancia cuál era su plan. “Nosotros tenemos que ser como los oligarcas rusos”, le dijo. Con método y seducción, hoy puede brindar dentro y fuera de las fronteras de su país.
La nueva oligarquía de concesionarios que se impone sobre millones de usuarios sin opción no es la burguesía nacional con la que soñó el kirchnerismo. Tampoco son las multinacionales que ingresaron al país durante el auge menemista para quedarse con las joyas de la abuela. Son empresarios locales que compran lo que abandonan los capitales extranjeros que se van. Pero no están solos: tienen el apoyo de grandes fondos de inversión. “Afuera, no quieren que la película de las privatizaciones se repita. Prefieren tener al frente criollos que se hagan cargo si cambia el gobierno”, dice un directivo de una de las empresas que conoce el proceso desde adentro. Agrega, además, que todo acelera ahora porque después de las elecciones de octubre en Brasil y noviembre en Estados Unidos la situación puede ser distinta.
Asociado a Vila y a Mauricio Filiberti, el ex ministro del Interior del verdadero Menem se quedó con Edenor gracias al peronismo de la unidad y copó Metrogas comprando la parte de YPF en la compañía. Por al menos tres razones, Metrogas es un negocio formidable. Gracias a los aumentos de tarifas de Javier Milei, la empresa que tiene 2 millones y medio de clientes residenciales y abastece a unas 7 millones de personas en el AMBA se convirtió en superavitaria. La consultora Allaria dice que en el segundo trimestre de 2026 tuvo 50.100 millones de pesos de ganancia y una rentabilidad operativa (EBITDA) 66% más alta que en el mismo periodo de 2025. Segundo, la Asociación del Personal Jerárquico de la Industria del Gas informa que la morosidad de Metrogas es bajísima y apenas llega al 2%. Los habitantes del conurbano bonaerense pagan las tarifas, hacen frente a sus deudas y después ven cómo se reinventan para llegar a fin de mes con lo que queda. Eso es el ingreso disponible, parte del diccionario del ajuste que Milei puso de moda. Por último, el Procurador del Tesoro Sebastian Amerio está a punto de prorrogar por 20 años más la concesión de Metrogas que vence en diciembre.
No todos pierden con el modelo Milei. Pero si la mayoría. Desde que la Libertad Avanza aterrizó en el poder, cerraron 30.600 empresas y se perdieron 411.600 empleos, dice el último estudio de Fundar en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
A la inversa, en los últimos años, Manzano se expandió con inversiones en medios y energía en Argentina, Perú y Ecuador. El ex renovador exhibe socios conocidos como el fondo de inversión estadounidense Gramercy. Pero además gente de su máxima confianza admite que el dueño de Edenor, Metrogas, El Cronista, Telefé, La Red y la minera Volcán en Perú tiene el apoyo de Colombo Wealth, una compañía suiza con sede central en Lugano y sucursales en Zúrich y Ginebra. Colombo Wealth, que además informa su participación en una empresa de gestión patrimonial en Luxemburgo, tiene como cabeza a Dario Colombo, un suizo italiano cercano a Manzano que es el director ejecutivo de la empresa y gestor de patrimonios con raíces en la Suiza de habla italiana. ¿Qué diría Juri si pudiera verlo, aquel profesor de la escuela secundaria de Tupungato que introdujo a Manzano en el peronismo en la década del 70? ¿O Juan Carlos Mazzón, el peronista que lo llevó a jugar en primera, si lo viera ahora defender el país de Milei?
El mayor salto de Manzano fue su ingreso como socio de Cosco Shipping Ports en el Puerto de Chancay, a 70 kilómetros de Lima. La primera inversión directa de China en América Latina para llevarse el excedente de alimentos de la región a través de los corredores bioceánicos, una conquista estratégica de China en su plan de expansión sobre el comercio internacional. La puerta de entrada a ese rubro fue la compra de Volcán, que tenía entre sus activos el 40% de las acciones de Inversiones Portuarias Chancay (IPCH).
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Manzano fue el gran protagonista en la misma semana en que El Destape reveló otra noticia, que impactó igual en lo más alto del poder, aunque no tuvo difusión en los medios. Es la norma con todo lo que involucra a Héctor Magnetto. Por más medios que acumule el ahora dueño de Metrogas siempre va a envidiar el blindaje y la obsecuencia que impone aguas abajo el Ceo de Clarín.
Manzano y Magnetto se aborrecen desde hace décadas. El dueño del imperio Telecom no olvidará jamás el 20 de diciembre de 2011, cuando una demanda de Manzano y Vila ante el juez federal Walter Bento terminó con la Gendarmería en la puerta de Clarín. Bento lo pagó caro: hoy está condenado por asociación ilícita a 18 años de cárcel y la Corte Suprema le negó hace dos meses la domiciliaria. Hay que ir al penal de Cacheuta, en Luján de Cuyo, para visitarlo.
La nota que publicó El Destape en exclusiva el miércoles pasado impactó entre los grandes socios de AEA y obligó a Milei y a Magnetto a reaccionar: 13 horas más tarde, tuvieron que blanquear lo que venían ocultando a través de la versión oficial que publicó La Nación. Se rompió el hermetismo con el que avanzaba hasta entonces en despachos oficiales la aprobación del comprador que encontró Clarín para los 6 millones de clientes que le sobran desde que se quedó con Telefónica. Metrotel no tendrá antecedentes para ser el tercer operador de un mercado hiperconcentrado, pero es la llave para un pacto. Detrás suyo hay grandes fondos de inversión como Riverwood Capital Partners y Blackstone Tactical Opportunities Advisors.
Tal como reveló este medio, el mismo que anunció en febrero pasado la intención de Milei de entregarle Telefónica a un grupo de empresarios amigos, en el mercado hay quienes afirman que directivos del grupo Clarín viajaron a Miami en busca de financiamiento para Metrotel. Como si la compañía compradora fuera en realidad la nueva adquisición de Clarín para salir del paso. Otros sostienen que el holding de Magnetto ingresó con una participación accionaria en Blackstone y Riverwood, los fondos dueños de Metrotel. ¿Magnetto se compra a sí mismo?
“Metrotel no tiene capacidad económica, técnica ni administrativa para asumir los 6 millones de clientes móviles de Telecom. Que ex gerentes de Telecom (controlada por Grupo Clarín) hayan pasado a Metrotel recientemente avala uno de los planteos de esta nota”, escribió en X el investigador Martin Becerra en referencia a la primicia de El Destape. El más destacado es Sebastian Bardengo, el CEO de Metrotel que trabajó para el holding de Magnetto entre 2008 y 2023: primero en Clarijn, después en Cablevisión y finalmente en Telecom,
El dueño de Telecom y Telefónica ya tiene una sociedad histórica con el financista mexicano David Martinez, dueño del fondo Fintech, y le atribuyen además nexos con BlackRock y Vantage Markets. En el mejor de los casos, el tuit del presidente, que bautizó a Clarín como “la gran estafa argentina”, hoy parece un chiste o un juego para despistar. Dormir hasta las 11 de la mañana, lo que dicen de Milei algunos que lo abandonaron sin remedio, no es la mejor receta para asentarse en el poder.
Magnetto y Manzano están unidos por más de un motivo. Treinta y cinco años después del inicio de las privatizaciones, sectores enteros que antes monopolizaba el Estado ahora quedan para una sola empresa. Clarín se quedó con los activos que pertenecían a la vieja Entel. Manzano, con lo que era de SEGBA, Gas del Estado y, ahora dicen, va por lo que pertenecía a Obras Sanitarias, todavía Aysa.
Despreocupado por el abajo, Milei busca cerrar un acuerdo por arriba con empresarios de medios de mucho poder. Oradora a la fuerza, su hermana tuvo que ir a buscar a Mauricio Macri para recalentarle unas milanesas. El gobierno está desesperado porque las encuestas lo dan en caída sostenida y busca anabólicos para una economía que se desentiende de la suerte de 30 o 35 millones de argentinos. Luis Caputo y Santiago Bausili pisaron un cable de alta tensión con la modificación del artículo 23 del decreto 905/02 que autoriza al Banco Central a prestar dólares a quienes no los generan, tal como reclamaba desde hace dos años Jorge Brito hijo. Aunque el límite de los préstamos es del 15% del total de los depósitos en dólares, las alarmas se encendieron entre los que advierten por un riesgo sistémico si el dólar vuelve a calentarse camino a las elecciones, como ya pasó en 2025. Hasta Guido Sandleris se asusta con Caputo y Bausili. La otra variante que se anuncia, la utilización del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, intentaría activar los créditos hipotecarios.
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La imponente demostración de poder de Daniel Hadad en la Facultad de Derecho de la UBA sirve, sobre todo, para hacer explícito el orden que se impone sobre la dirigencia local. En homenaje a San Martín, el concurrido besamanos al dueño de Infobae muestra un bloque de poder que alinea las pretensiones de embajadas extranjeras con jueces, empresarios y dirigentes políticos de tradiciones opuestas. Quien maneja los resortes de poder exhibe sus cabezas como un trofeo.
En círculos oficiales, ven el eventual lanzamiento de Hadad como una advertencia hacia ese Milei que no encuentra salida. El outsider de Miami aparece cuando Santiago Caputo pierde poder al lado del presidente. Difícil que el trumpista Barry Bennet, socio de Leonardo Scaturicce, vuelva a ser contratado por la SIDE para postular a Caputo como jefe de gabinete.
Todo se da en un contexto como el que describió en los últimos días Juan Carlos Torre, el autor de “Diario de una temporada en el quinto piso”. “En un mundo hostil, en una sociedad en donde la protección social se ha debilitado, sectores populares dicen “Me las tengo que arreglar solo”. La idea de arreglarse solo es una novedad. Se proyecta un desarrollo en clave individual. Es una variante de reconstrucción sobre la base de ‘Me la tengo que arreglar, pero voy a seguir plantándome contra la autoridad’”, dijo el reconocido intelectual en el programa “Fuera de Tiempo” en Radio Con Vos. Torre, que analiza desde hace tiempo la vigencia del impulso igualitario argentino, considera que el apoyo de sectores populares a Milei se basó en esa salida individual, pero fue un encuentro fortuito. “Hoy día estamos viendo una retracción de esa adhesión que fue, si vos querés, un semblanteo con este personaje tan fabulesco”, dijo.
En sintonía con esa retracción, el último estudio del Observatorio Pulsar de la UBA pone de relieve lo que denomina “el ascenso del ningunismo político”. El primer informe de Creencias Sociales 2026 indica que hoy el 63% de los argentinos declara estar poco o nada interesado en política. Es un salto de 18 puntos con respecto a 2025 y marca el nivel más alto desde 2023. Según el trabajo coordinado por el politologo Facundo Cruz, los ningunistas son mayoría, en un fenomeno transversal que no distingue sexo, edades ni clases sociales. La política ya no permea los vínculos de la vida cotidiana. Hoy el 82% se declara poco o nada de acuerdo en que se pueda saber si una persona es buena o mala por sus opiniones políticas. Además, el 42% de los consultados dice no simpatizar ni sentirse identificado con ningún partido político.
