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Las insólitas explicaciones que dio Manuel Adorni para justificar su abultado patrimonio

El exjefe de gabinete contestó el requerimiento de justificación patrimonial en la causa en la que se lo investiga por enriquecimiento ilícito. Dijo que tenía casi 600 mil dólares en 8 direcciones de Bitcoin sin declarar, que las adquirió hace años y que vivía “como si no los tuviera”. Las dudas sobre la titularidad de esas cuentas. Y las coartadas que no cierran.

22 de septiembre, 2026 | 00.05

Un día antes de que se le venciera el plazo, el exjefe de gabinete Manuel Adorni contestó el requerimiento de justificación patrimonial que le había realizado la Justicia en la causa en la que se lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito. Para poder justificar sus exorbitantes gastos cuando estaba en la función pública, que incluyeron diversos viajes al exterior, compra de inmuebles y sus refacciones así como la adquisición de un auto, dijo que tenía casi 600 mil dólares en 8 direcciones de Bitcoin sin declarar, que adquirió entre 2014 y 2018, justo en la etapa en la que las exchanges no estaban reguladas.

También aseguró que vivía “como si no los tuviera”, lo que invita a pensar que efectivamente no los tenía. Esto siembra muchas dudas en torno a la titularidad de las cuentas cripto que presentó como propias. Los investigadores analizarán los argumentos del exvocero y definirán si lo llaman a indagatoria.

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En un escrito de 78 páginas al que accedió El Destape, Adorni –representado por el abogado Matías Ledesma- aseguró que a partir de 2014 junto a su esposa Bettina Angeletti invirtió en Bitcoin “fondos mantenidos por fuera del sistema financiero”. Y que con esa inversión logró acumular más de 591 mil dólares en 2018, distribuidos en 8 cuentas cripto. Según el relato que el exjefe de gabinete de Javier Milei hizo en la presentación, que ya está en manos del fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo, compró y vendió el criptoactivo de forma personal y anónima. Es decir, no hay recibos, documentos ni testigos de las transacciones. Afirmó que él es el titular de las cuentas porque tiene las claves de acceso a las mismas. Pero confunde accesibilidad con titularidad. Que hoy tenga acceso a esas cuentas no significa que lo tuviera entre 2014 y 2018, algo en lo que coinciden los especialistas consultados por El Destape para esta nota, como Maximiliano Firtman, periodista de tecnología, y Julio López, especialista en ciberseguridad.

Adorni también dijo que los dólares que ganó con la venta de Bitcoin los guardó en su casa para invertirlos en la educación y futuro de sus hijos. Pero da la casualidad que justo, tras guardarlos por años, decidió gastarlos en viajes y propiedades cuando asumió en Casa Rosada. Hay más de un punto del relato de Adorni que no cierra.

No obstante, para la defensa del exjefe de ministros, con la presentación de este lunes quedan saldadas todas las dudas e inconsistencias que había en el expediente. “La evolución patrimonial de Manuel Adorni durante el período comprendido entre el 10 de diciembre de 2023 y el 27 de junio de 2026 encuentra sustento razonable y verificable en la prueba documental, contable y técnica que se acompaña, y en la que oportunamente se incorporará, sin que exista enriquecimiento apreciable alguno que no admita explicación”, afirmó Ledesma.

¿Cuentas propias o compradas?

Según afirmó Adorni en el escrito presentado este lunes en la Justicia, tenía 8 cuentas de Bitcoin con 591.544,61 dólares, que adquirió entre 2014 y 2018. Y se hizo de ese efectivo “producto de la liquidación de (esas) ocho direcciones de Bitcoin”. Adorni incluyó más de esos 500 mil dólares en las rectificaciones de sus DDJJ 2023 y 2024 que hizo el 11 de junio pasado -cuando también presentó la DDJJ 2025- y luego de que diversas investigaciones periodísticas dieran cuenta de sus gastos estando en la función pública, lo que motivó la denuncia en su contra por presunto enriquecimiento ilícito. Esa acusación derivó en una causa judicial que fue acumulando pruebas comprometedoras para el exvocero, quien terminó dejando el cargo. 

¿Cómo explicó Adorni que esas ocho billeteras eran suyas? Mostrando que tiene acceso a ellas al día de hoy. Pero tener acceso a esas cuentas hoy no implica ser su titular y mucho menos haberlo sido entre 2014 y 2018.

La trampa central del relato de Adorni se centra en la siguiente afirmación de su abogado defensor: “Dado que las billeteras virtuales no cuentan con datos de titularidad, es entonces la tenencia de la clave privada la que permite acreditar la propiedad de una billetera, con lo cual, la sola tenencia de la clave privada hace a la titularidad de la billetera”. Pero esto no es así.

“Tener las llaves de apertura de una cuenta no garantiza su titularidad sino el acceso a la misma. Tener la llave de un auto no significa que el auto esté a nombre tuyo” explica a El Destape Julio López, especialistas en ciberseguridad.

Adorni confunde acceso con titularidad para intentar evadir los requerimientos de la Justicia. De hecho, en la misma línea, el exvocero afirma a través de sus abogados que concurrió a un escribano público para certificar que tiene acceso a las 8 cuentas por las que pasaron casi 600 mil dólares. “Tal como surge de la mencionada constatación, el señor Adorni firmó un mensaje en cada una de las billeteras, a las que ingresó usando la clave privada -que no fue difundida- lo que permite concluir que todas ellas son de su propiedad”, señaló su abogado en el escrito presentado este lunes en sede judicial, insistiendo con la tesis de que la posesión de las claves hace a la titularidad de las cuentas.

Maximiliano Firtman, periodista de tecnología y director de codemia, explicó a El Destape: “Hay una trampa con el tema de la titularidad de esas billeteras. Y no en la titularidad de hoy. Él estaría demostrando a través de un mensaje encriptado que tiene las llaves privadas de esa billeteras hoy. Eso, según argumenta, implicaría que es titular hoy y que también lo era de 2014 a 2018, lo cual no tiene sentido lógico ni técnico”.

Adorni también le dice a la Justicia que si lo actuado ante escribano no es suficiente le deja a su abogado las claves en un sobre cerrado y lacrado. “Eso tampoco demostraría que sería el titular de esas cuentas entre 2014 y 2018”, señala Firtman. “Tiene que demostrar que (las cuentas) no fueron compradas al efecto de conseguir una prueba que lo beneficie en la causa”, agrega el periodista de tecnología.

“Adorni dice no haber comprado ni vendido en ningún Exchange, que es una especie de banco. Dice que no sabe quién le vendió ni quién le compró, que eso lo arreglaba en persona pero en estricto anonimato. Todo en el relato es muy exagerado. Por más que existen esos tipos de intercambios –se conocen como uno a uno-, no era tan común en esa época tener esa liquidez e ir un lugar público con 100 mil dólares y andar contándolos. Es raro”, añadió Firtman.

Al relato controvertido de Adorni, Firtman suma otras aristas que no dejan bien parado al exjefe de gabinete. Y el director de codemia sabe de lo que habla. Él mismo invertía en Bitcoin en las mismas fechas que Adorni dice haber hecho su fortuna.

“En esa época nadie ponía casi todo su capital en Bitcoin, era una ruleta rusa. Los que hicieron mucha plata pusieron un poquito. Pero Adorni dice que puso todo su capital. Es difícil de creer. Y justo la combinación de cosas hace que no se pueda probar nada de lo que cuenta. No hay documentos, recibos ni testigos”, señala el especialista.  “Mi primera transacción con Bitcoin en Argentina fue en 2015. En la época de Adorni. Y la hice con Exchange. Tengo recibo. Y tengo transferencia a CBU. Yo puedo probar que hice esas transacciones”, agregó.

Julio López, especialista en ciberseguridad, coincide con Firtman. “Las llaves solo dan acceso al bien. Y una wallet no se puede nominar, por lo tanto lo único que puede garantizar una persona es que con las llaves tiene acceso hoy a una cuenta. Esas llaves quizás yo las compré", explicó López. Y agregó: "Las llaves dan la veracidad de que tengo acceso en este momento a la cuenta pero no de que esas cuentas siempre fueron mías”, indicó a El Destape.

Si quisiera demostrar la titularidad de las 8 billeteras, Adorni podría aportar otros elementos. Por ejemplo, Julio López hace referencia al “flujo de dinero”. “Se podría mostrar que el dinero provino de tal wallet y que eso se transfirió a una cuenta bancaria propia y de allí a una cuenta en dólares. Pero en su declaración, Adorni dice que el intercambio de dinero se hizo de forma informal, cara a cara con una persona. Pareciera una cueva. Solo dice que tiene una llave de una cuenta (una caja fuerte, podría pensarse) por donde circuló dinero. ¿Eso implica que tuvo la llave en todo momento? No. ¿Implica que es el dueño de esa caja fuerte? Tampoco. Con el escrito que presentó hoy, Adorni dice que tiene una llave y una caja fuerte por donde pasaron casi 600 mil dólares. Nada más”.

Y esta cuestión es clave. Porque la explicación sobre los viajes, las reformas de la casa en el country Indio Cuá (que el contratista Matías Tobar dijo que costaron 245 mil dólares cash y Adorni dice que fue mucho menos) así como todos los números que no le cierran al exjefe de Gabinete se explican con lo ahorrado en los presuntos criptoactivos. Ante cada inconsistencia, desde la defensa del exvocero se respondió lo mismo: “Proviene de los dólares ahorrados y disponibles de Manuel Adorni, conforme el detalle de la respuesta al Punto 1”, es decir, de la venta de los supuestos Bitcoin.

Supuesta compra-venta sin testigos ni recibos pero con coordenadas que no cierran

A partir de octubre de 2014, el señor Adorni realizó sus primeras inversiones en Bitcoin, destinando parte de esos ahorros a unas pocas compras que, en conjunto, ascendieron a USD 1.897,20. Atento el contexto en que operaba el Bitcoin en aquel momento -sin las múltiples plataformas de intercambio que existen en la actualidad- y que el dinero utilizado provenía, como se explicó, de fondos mantenidos por fuera del sistema financiero, el señor Adorni se encontraba personalmente con quienes le vendían las criptomonedas, oportunidad en la que estos le transferían los Bitcoin y mi asistido entregaba, a cambio, el dinero en efectivo correspondiente”, explica el abogado de Adorni, Matías Ledesma, cómo fue que el exvocero se hizo del criptoactivo Bitcoin. “Por razones de seguridad, esos encuentros se realizaban siempre en lugares públicos, y ninguna de las partes se identificaba, manteniéndose estricta reserva y anonimato”, agregó en el relato, para dejar en claro que no se va a poder contactar a quienes se vieron con Adorni para esas transacciones, que llegaron a los 200 mil dólares.

Como era de esperar, el abogado dijo que la liquidación de los mismos se realizó de la misma manera. Es decir, Adorni se hizo de los dólares en un cara a cara con alguien anónimo: “La liquidación se concretó de la misma forma en que se había concretado la adquisición: mediante encuentros personales con los compradores, pactados previamente, en los que se acordaba el precio de cada operación y se hacía entrega de los Bitcoin a cambio del efectivo correspondiente, manteniéndose la misma reserva de identidad ya señalada”. Todo secreto, en teoría. Todo para que no quede rastro. ¿Pero si no quedó rastro será que ese encuentro en verdad nunca existió?

Según la defensa de Adorni, “cuatro de las ocho direcciones fueron liquidadas el mismo día -el 5 de agosto de 2017- en las siguientes operaciones: (i) a las 14:49:23 hs, por USD 296.785,46; (ii) a las 15:29:55 hs, por USD 12.512,77; (iii), también a las 15:29:55 hs, por USD 3.189,01; y (iv) a las 16:23 hs, por USD 3.189,01”. Es decir, alguien le pagó a Adorni casi 300.000 dólares cash. Así lo aseguró su abogado defensor: “El producido de cada una de esas ventas fue percibido por mi asistido en el mismo acto y en el mismo encuentro en que se concretaba la liquidación, en dólares estadounidenses billete, de manos de cada comprador, sin que mediara intervención de plataforma, entidad financiera o intermediario alguno”. “Se trata, en definitiva, de un mismo circuito informal, empleado en un extremo para adquirir el activo y, en el otro, para liquidarlo, sin que en ninguno de los dos momentos haya intervenido el sistema financiero formal”, añadió Ledesma en la presentación ante la Justicia.

Como explicó Firtman, todo parece exagerado y no cerrar con la realidad.

A esto se suma un dato que aportó Martin Romeo, especialista en temas cripto y damnificado del caso $LIBRA. Según difundió Romeo en redes sociales, cruzó “las 8 wallets BTC del relato de Adorni con su timeline. El cara a cara choca con Chile y con Bittrex”. “El 15 de abril de 2017, a las 21:54, Adorni tuitea: 'Estoy por Chile…' —menos de tres horas después— su supuesta billetera 1GegSK… recibe cerca de 1,1 bitcoin”, señaló Romeo. Y agregó: “Acá no hace falta inventar una novela. Él mismo se ubica fuera de la Argentina en el mismo momento en que una de las ocho wallets del relato recibe capital. ¿Se puede recibir bitcoin estando en Chile? Sí. Con el celular. Con una clave. Con un tercero. Lo que no cierra, si uno toma en serio su propia declaración, es el cuento del encuentro personal en el país para esa operación. No hay forma de estar en Chile y, a la vez, juntarse en Buenos Aires a las dos de la mañana un sabado a pasar plata”.

“Vivir como si no lo tuvieran”

¿Qué hizo Adorni con los dólares que supuestamente ganó al invertir en Bitcoin entre 2014 y 2018? Los guardó en su casa. Y además, hizo de cuenta que no los tenía, según palabras de su propio abogado. ¿Acaso será porque efectivamente no los tenía?

En el escrito presentado en la Justicia, Ledesma afirmó: “Frente a esas ganancias (NdR: es decir, los casi 600 mil dólares) Manuel Adorni y Bettina Angeletti optaron deliberadamente por ‘vivir como si no lo tuvieran’, privilegiando el ahorro y la prudencia patrimonial por sobre cualquier cambio en su nivel de consumo, con la mira puesta en garantizar, a mediano y largo plazo, la educación de sus hijos y su propia jubilación”.

La contradicción es total cuando se observa que ese dinero, supuestamente ahorrado, se gastó en viajes, la compra de dos inmuebles y refacciones de lujo cuando Adorni llegó a la función pública. Recordemos: desde que ingresó a la función pública, Adorni compró un departamento en Caballito, una casa en el barrio privado Indio Cuá en Exaltación de la Cruz –que reformó a nuevo por 245 mil dólares- y realizó diversos viajes al exterior como Aruba, Brasil y Punta del Este en avión privado. También hizo viajes de descanso por la Argentina como un viaje a Bariloche donde tuvo una estadía en el lujoso Hotel Llao llao, como reveló Ari Lijalad en El Destape.

En su escrito defensista, el abogado de Adorni dijo que el exjefe de gabinete se tuvo que mudar “por razones de seguridad: el departamento de la calle Asamblea en el que residía el matrimonio no contaba con cochera y, al encontrarse en primer piso, sus vecinos le arrojaban objetos a su patio, circunstancia que motivó la mudanza al inmueble de Miró 550”. También dijo que “a raíz de un altercado que mi asistido protagonizó en la vía pública, el matrimonio entendió que, como familia, y a fin de preservar a sus hijos menores de edad, lo más conveniente era contar con una casa de fin de semana en el barrio Indio Cuá”. No explicó por qué a ese terreno le invirtieron 245 mil dólares en refacciones si era meramente un tema de seguridad. Lo único que se dijo en ese sentido es que ese monto, que declaró Tabar en sede judicial bajo juramente de decir verdad, no es correcto y fue menor.

De lo que sí dio cuenta Ledesma es de la contradicción en que habrían incurrido Adorni y Angeletti de supuestamente ahorrar 7 u 8 años “viviendo como si no tuvieran el dinero” y gastarlo apenas se llegó a la Casa Rosada: “Mi asistido y su cónyuge fueron conscientes de que, con esas decisiones, el dinero que venían ahorrando con miras al futuro de sus hijos pasó a destinarse, en cambio, a la adquisición y refacción de la casa de Indio Cuá y a la adquisición del departamento de Miró”, afirmó el letrado. Acto seguido dijo que igualmente podrían vender esas propiedades y recuperar el dinero. A juzgar por cómo supuestamente invirtió entre 2014 y 2018, Adorni debe saber qué opción es la más rentable.

El juez Lijo con la última palabra

A partir de esta explicación, Adorni pretende que se cierre el caso en el que es investigado por enriquecimiento ilícito. Según su abogado defensor, “no habiéndose verificado, en el caso concreto, ni que el incremento patrimonial cuestionado haya ocurrido durante el ejercicio de la función pública -al menos en su tramo más significativo-, ni que exista una desproporción injustificada respecto de los ingresos lícitos comprobados de mi asistido, la conducta investigada deviene atípica respecto del art. 268 (2) del Código Penal, sin que sea necesario acudir a ningún juicio de justificación o excusa: sencillamente, faltan elementos objetivos del tipo”. También agregó que de considerarse que hubo alguna infracción tributaria (como la evasión) el caso debiera pasar al fuero Penal Económico, es decir, debiera dejar de tramitar en los tribunales de Comodoro Py.

Ahora, el fiscal Gerardo Pollicita, quien tiene delegada la investigación, debe analizar los pasos a seguir. Si no considera suficiente la última contestación de Adorni estará en condiciones de pedir su citación a indagatoria. Quien tendrá la última palabra sobre esa covocatoria será el juez Ariel Lijo, el mismo que fue candidato del gobierno para la Corte Suprema de Justicia pero no logró reunir los dos tercios de los votos del Senado. Esta relación provoca todo tipo de suspicacias.

Ante este escenario: ¿Qué harán Pollicita y Lijo? ¿Le darán la derecha al exjefe de Gabinete o lo llamarán a indagatoria?

MÁS INFO
Franco Mizrahi

Periodista y Licenciado en Comunicación Social (UBA). Columnista del programa Palo y Zanahoria (El Destape Radio). Trabajó en el diario Tiempo Argentino y en la revista Veintitrés. Colaboró en El Cohete a la Luna, Nuestras Voces, revista Contraeditorial y Acción, entre otros medios. Editó los libros “Macri el año perdido”, de Roberto Caballero (Planeta); y “Radiografía de la corrupción PRO” (Planeta).

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