La industria que podemos conseguir

De cara a un cambio de gobierno, un grupo de investigadores define núcleos estratégicos para la reindustrialización. Alta innovación vs rezago tecnológico, barreras de ingreso vs capacidades públicas, industrias de punta e industrias que pueden ser rejuvenecidas. Un proyecto distinto al de Milei, pero también al pasado. 

05 de agosto, 2026 | 00.06

En algún momento, Javier Milei pasará y quedará un tendal. También volverán con más fuerza que nunca los desafíos a los que no se supo responder cuando Milei era apenas un panelista. “A dos años y medio del experimento libertario, es urgente traer la cuestión productiva al centro de la discusión. No solo para contraponerse al dogmatismo ortodoxo, sino también para ir más allá de un legado heterodoxo que tiene muchas dificultades para renovarse, incluso en un escenario de cambios”. Las definiciones aparecen en un trabajo de 62 páginas que elaboró un grupo de investigadores argentinos de cara al cambio de gobierno. 

Titulado “Estrategia para la reindustrialización sustentable de Argentina: identificación de los núcleos estratégicos para el desarrollo argentino”, el documento designa a la industria como la clave para lograr una estabilidad real y sostenible. Para eso, dice, hacen falta políticas industriales selectivas, coordinación estatal, marcos regulatorios adecuados y articulación regional. También reestablecer vinculaciones comerciales y de inversión con socios estratégicos que promuevan el aprendizaje tecnológico y abran posibilidades para la integración productiva local.

A partir de un análisis de la disputa geopolítica entre Estados Unidos, China y Europa, se identifican tres áreas para dinamizar la estructura productiva argentina a partir de políticas selectivas: biotecnología, digitalización (IA) e industrias vinculadas a la transición energética. Nada es sencillo: se trata de núcleos estratégicos con un alto dinamismo tecno-económico a nivel mundial y altas barreras a la entrada para su ingreso. El documento busca identificar la naturaleza de esas barreras, tanto productivas como geopolíticas, y contraponerlas con las capacidades nacionales y el potencial para cerrar la brecha.

El trabajo fue elaborado por Pablo Lavarello, Veronica Robert, Sebastián Sztulwark y Mercedes Marco del Pont en el marco de un trabajo conjunto de la Fundación alemana Heinrich Böll y la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE). Los autores ponen lo ambiental en el centro y sostienen que las fuerzas de alta innovación productiva puede activar procesos de rejuvenecimiento e innovación complementaria en actividades maduras, una ventana de oportunidad para países de desarrollo tardío como Argentina. El análisis circula desde hace algunos días en ámbitos de la dirigencia opositora que empieza a evaluar la posibilidad de regresar al poder, incluidos las distintas facciones del peronismo y el kirchnerismo. 

El trabajo analiza por separado cada uno de los núcleos. En el caso de la digitalización, la principal oportunidad está en que la adopción de técnicas de IA en usos productivos específicos todavía presenta fallas que no pueden resolverse en grandes modelos de lenguaje. Eso, aseguran los autores, abre espacio para el impulso de plataformas locales en sistemas productivos y de contenidos. La Argentina cuenta con capacidades para el entrenamiento de modelos específicos de IA, el aprendizaje profundo y los grandes datos junto a capacidades en tecnología satelital. Además, existen capacidades locales en programación de algoritmos de control en sistemas productivos en los que los “paquetes tecnológicos” todavía están abiertos.

Sobre la base científica y de ingeniería en sistemas en las universidades, el entramado de empresas con plataformas orientadas a servicios, la comunidad de programadores y las capacidades estatales en tecnología satelital como ARSAT, se puede crear un núcleo dinámico a partir de iniciativas público-privado para brindar infraestructura de nube y capacidad de cómputo para usos productivos. 

En el mismo rubro, se plantea reforzar el presupuesto de Ciencia en disciplinas básicas como lógica y matemática, atraer inversiones en centros de datos bajo requisitos de acceso a capacidad de cómputo y reorientar la Ley de Economía del Conocimiento a articulaciones público-privadas que complementen capacidades digitales con usos productivos.

En biotecnología, otro de los núcleos estratégicos, a pesar de las asimetrías con los grandes polos de innovación mundial, Argentina parte de un umbral elevado: capacidades científicas y técnicas avanzadas, empresas que avanzaron –en mejoramiento vegetal  productos farmacéuticos– en procesos de escalamiento productivo mundial, aprendizajes críticos en materia regulatoria y una gran demanda regional de insumos agrícolas.

Se plantea dar un salto de escala en materia de I+D, apoyar las capacidades de bioproceso en salud humana y animal e insumos industriales, crear un marco institucional capaz de aprovechar los escasos grados de libertad en materia de estándares regulatorios y sobre propiedad intelectual y, por último, diseñar una política de compras públicas en materia de salud y de acuerdos comerciales regionales y extrarregionales que permitan mayor acceso a mercados en la era del proteccionismo.

El documento sostiene que el desarrollo de las energías limpias y las tecnologías de la transición energética se posiciona como un núcleo estratégico por dos motivos. Primero, porque permitiría reconfigurar parte de la manufactura metalmecánica, la industria de bienes de capital y equipamiento, con orientación hacia un segmento de alto crecimiento en el mercado doméstico y global. Segundo, porque sólo una matriz productiva que cumpla estándares ambientales exigentes puede ser competitiva. La difusión de las tecnologías de la transición es un camino para la actualización tecnológica de sectores productivos como el automotriz. Si no participa de esas cadenas, Argentina profundizará su dependencia tecnológica.

Lavarello, Robert, Sztulwark y Marcó del Pont dicen que Argentina dispone de recursos críticos que están siendo explotados como el litio y otros que lo van a ser como el cobre, pero también de recursos renovables que pueden ser la base para la radicación de nuevas industrias que demanden energía limpia en gran escala. Por ejemplo, el hidrógeno y los centros de datos. El problema, sugieren, es la orientación actual (que parte del gobierno nacional y comparte gran parte de los gobernadores que acompañan las iniciativas de Milei). “En un contexto en el que la energía limpia pasa a ser una necesidad crítica, sin herramientas para participar aguas arriba y abajo de estas cadenas, estas industrias van camino a ser enclaves con bajo nivel de involucramiento local”, dicen. 

El documento apunta a una estrategia de desarrollo que reduzca las brechas tecnológica, social/territorial y ambiental. Y afirma que Argentina cuenta con una de las estructuras productivas más diversificadas de las economías periféricas, con capacidades en ciencia y tecnología que sobrevivieron a todo, incluido Milei. Pero no solo cuestiona el plan de la extrema derecha. Además, toma distancia de experiencias del pasado con la intención de intervenir en el contexto actual. 

Propone priorizar los núcleos estratégicos en un mundo en el que la innovación continua, la mayor escala y el desarrollo articulado entre actividades complementarias van de la mano. Una tarea que depende de la construcción de poder político o consensos porque, dice el documento, toda política industrial y tecnológica implica desafiar ventajas comparativas, reasignar renta y afectar intereses. “Las experiencias de política industrial sustentadas en el pensamiento heterodoxo entre los años 2002 y 2023, comenzaron en el orden inverso. Se implementaron los instrumentos frente a la aparición de problemas sectoriales y se vieron limitados por la ausencia de una planificación estratégica. En consecuencia, su implementación quedó librada a las condiciones coyunturales y a los factores de poder”.

En el borrador de planes a 5 y 10 años, aparece una larga lista de actividades industriales que tienen vitalidad reconocida o pueden ser rejuvenecidas desde la perspectiva de los autores. Así como en actividades intensivas en recursos naturales se compite a nivel internacional, dentro del entramado industrial conviven sectores que operan con brechas de productividad y rezago tecnológico con nichos de alta innovación como biotecnología, el software, la tecnología nuclear y los desarrollos satelitales. Se trata, dicen, de potenciar las actividades más dinámicas para contribuir al rejuvenecimiento de viejos sectores aumentando su productividad, ampliar oportunidades de inserción internacional y fortalecer la creación de empleo de calidad. 

Industrias construidas durante la fase fordista -como la petroquímica, la siderurgia y los metales básicos- y actividades protegidas dentro del mercado regional como la automotriz tienen potencial de rejuvenecimiento a partir de su ajuste a nuevos estándares ambientales. “La combinación de esa base industrial con los recursos energéticos renovables domésticos, así como el desarrollo de vectores energéticos como el hidrógeno, podría alentar una expansión en su versión “verde” (acero verde urea verde, combustibles sintéticos y SAF)”, dice el documento.

Es parte de un trabajo mucho más extenso y de un proceso de discusión que parece iniciarse porque criticar a Milei es bastante más fácil que gobernar la Argentina y salir adelante.